Es la pintura más famosa de todos los tiempos y su enigmática sonrisa ha cautivado al mundo desde que vio la luz a principios del 1500. La obra célebre del genial Leonardo tiene su versión en la Sociedad Francesa.
Copia de La Gioconda en la Sociedad Francesa. Foto: Lucas Bayk.
Es la pintura más famosa de todos los tiempos y su enigmática sonrisa ha cautivado al mundo desde que vio la luz a principios del 1500. Se la conoce como La Gioconda o La Monna Lisa y es la obra célebre del genial Leonardo Da Vinci.
Objeto de estudios desde todas las disciplinas y artes existentes en la humanidad, el retrato en óleo de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, pertenece al Estado francés desde el 1800 cuando llegó al museo del Louvre, donde es visitada por unas 20 mil personas al día.
Los lazos del país galo con Tucumán se respiran en cada rincón de nuestra Sociedad Francesa, uno de los lugares más ricos en historia y por donde el arte, la música y las artes escénicas han marcado una etapa riquísima de nuestra provincia.
Una imagen retratada por el fotógrafo y periodista de eltucumano Lucas Bayk da cuenta de la presencia de una copia de La Gioconda empotrada en un caballete y con un cartel de Cerveza Norte a sus pies tucumanizándola al punto de convertir a esta versión de La Monna Lisa en La Más Nuestra.
¿Cómo llegó allí esta copia de la pintura que reposa en la galería de la Sociedad Francesa ubicada en calle San Juan al 700? Lo revela su actual presidente, el arquitecto Gerardo Isas Guillou: “Desde los 90 para atrás la forma de acceder a la imagen era a través de libros o revistas. No había otra forma: libros o revistas”.
“En el año 93 tuve un negocio que se dedicaba a hacer fotocopias a color, y traje la primera máquina a Tucumán que hacía copias a color. Esa era la única forma de reproducir imágenes en gran tamaño que tuvimos a principios de los 90. Era una rareza. No existía el plotter ni nada. Esto era muy novedoso: se digitalizaba la imagen y la impresora largaba estas copias en esta calidad”, agrega el arquitecto, hijo de Amanda Guillou, quien fuera presidenta de la Sociedad Francesa y quien, ante la calidad y belleza de la reproducción, quedó fascinada y la incorporó al mobiliario.
“Así es, mi mamá quedó deslumbrada con la copia de la pintura que siguió dando vueltas hasta que llegó a la Sociedad Francesa cuando ella fue presidenta. Así quedó acá. Ese es el origen. Actualmente forma parte del banco de escenografías para las cosas teatrales, una pieza clave para el lenguaje propio de lo teatral”.
Historia de la Sociedad Francesa en Tucumán: