Se acerca fin de año y la gira mágica de los egresados universitarios no da respiro: la rutina comienza luego de aprobar la última materia y termina en la Chacapiedras. Pero antes, la vuelta obligada. VIDEO
Se acerca fin de año (sí, así como lo leen) y la gira mágica de los egresados universitarios no da respiro: la rutina comienza luego de aprobar la última materia, el cambio de ropa, el apretame el pomo, metele engrudo, kerosén, mostaza y vayuno.
Una vez entemperados, un baúl generoso o la caja de una camioneta se encarga del traslado por las calles principales de la ciudad como la 25 de Mayo, la vuelta obligatoria a la plaza Independencia y el destino inexorable y final a la Chacapiedras.
Claro que a veces puede fallar: y eso es lo que le pasó a un muchacho flamantemente recibido de tutú, en cuero y arriba de una bici.
El protagonista estelar de la noche quiso tirar fantasía, una maniobra para remarcar, para coronar una velada mágica, tiró willy, pero le patinó la rueda y el golpe en la espalda seco contra el pavimento duro debe haber dolido. Como dice el gran Tu Sam: “Puede fallar”.