La psicopedagoga Cecilia María Lozano nos habla de la importancia de dedicarle un tiempo a los hijos.
Padres a las corridas, hijos que no respetan el reloj. Ellos crecen sin pedir permiso. Que paradójico que nos falte el tiempo para cumplir y a nuestros niños les sobra para crecer. Como mamá tengo la pregunta, que sin mentirles, angustiante: “¿Estaré siendo una buena madre? ¿Me dedico lo suficiente?” Y son cuestiones que todos los papas, traemos a reflexión.
Los niños están creciendo solos frente a las pantallas, viendo sus celulares, su compañero. En muchas familias los niños pasan mucho tiempo ante las pantallas en lugar de pasar ese tiempo jugando, potenciando su imaginación o pasando tiempo de calidad con sus padres. Las pantallas duermen su mente y es algo que los padres deben reflexionar.
Suena triste, ¿verdad? Pero es la realidad. Los padres están hiper ocupados todo el día y cuando tienen algo de tiempo, se ocupan más mirando las pantallas del teléfono. Esto hace que los niños se aburran y se conviertan en niños hiper aburridos, que no saben qué más hacer para llamar la atención de sus padres y que pasen más tiempo real (y de calidad) a su lado. En la actualidad, parece que los niños están perdiendo el interés por jugar con sus iguales, que ya se han cansado de llamar la atención de sus padres para que jueguen con ellos. Ahora dicen muy a menudo que se aburren para que sus padres les satisfagan ese “aburrimiento” con pantallas.
Los niños de hoy apenas juegan como niños que son. Tienen menos paciencia, menos tolerancia a la frustración y comportamientos mucho más impulsivos.
Entonces, frente a este huracán que es nuestra realidad de trabajo, me pregunto si podemos adaptarnos y ceder todos los días (lean bien: TODOS LOS DÍAS), como si fuese un hábito, pero con el plus que debería ser placentero y no mecánico.
Leí por ahí, que un papá comentaba lo que se le había ocurrido para mostrarle a su hijo su presencia. Este padre trabajaba todo el día. No tenía posibilidades de ver a su hijo. Al regresar, por las noches ya cuando el pequeño dormía, pasaba por su cuarto a darle un beso de buenas noches y dejaba un nudo en la sabana para que su niño, al otro día, sintiera que estuvo presente.
Si ustedes están en este lugar, preocupados, a las corridas, quizás alguna de estas sugerencias pueden ayudar:
Crea un espacio de conexión diario con tus hijos para que se den cuenta de que estás a su lado siempre que los necesiten. Aunque a veces también necesites descansar, muestra a tus hijos que si te necesitan, el teléfono lo dejarás aparcado. Ellos son lo más importante para ti. No permitas que tus hijos se sientan solos ni tampoco permitas que un canguro virtual se haga cargo de ellos.
Organiza tu día y equilibra el tiempo que tienes. Si no puedes estar más tiempo en casa, cuando estés deberás estar presente en la vida de tus hijos. Porque aunque estés físicamente, de nada sirve si tu mente está ausente.
Juega con tus hijos. Léeles un cuento. Disfruta de sus conversaciones. A pesar del cansancio merece la pena el esfuerzo porque tus hijos crecerán emocionalmente equilibrados.
Hoy estas a tiempo de disfrutar de tus hijos, no te apures.