PASÁ EL CONTROL

Familias tucumanas en pandemia: "Tienen 400 canales para ver en la tele y se quejan"

La lucha por el control remoto, quién copa la computadora, CCC, YouTube y Netflix, nada alcanza para los chicos en sus casas y un padre tucumano revela su infancia y cómo cambió todo: "Antes no tenías muchas opciones: canal 8 o canal 10 y listo". Y ustedes, ¿cómo la llevan?

13 Sep 2020 - 15:24

Señal de ajuste en los 80. Años así.

Hace más de 30 años, Tomás Páez volvía del Colegio Belgrano a su casa de Buenos Aires al 600 al mediodía. Se sacaba el delantal y se sentaba frente a la tele a la espera de la comida. El menú podía variar, pero frente a esa caja cuadrada no había muchas opciones: “Canal 8 o canal 10, veía En la granja de Carozo y Narizota y nos vemos. Ahora los chicos tienen 400 canales y se quejan de que no encuentran nada en la tele”.

 

Después del almuerzo con su familia, llegaba la hora de la siesta, la novela, y recién a la tarde Tom y Jerry, Buggs Bunny, Las aventuras de Tom Sawyer, El Chavo o lo que la grilla decidiera. Pero también estaba la señal de transmisión, la espera para ver algo en la tele, ese círculo a rayas con toda la gama de colores y el pitido eterno hasta que el locutor en off nos saludaba.

 

“Mi pibe de 10 se queja que no encuentra qué ver en la tele, 400 canales… Me acuerdo que a mi para que no joda mientras limpiaban me sentaban a las 10 de la mañana a ver esto”, comentaba en Porqueno? el padre de familia que suma: “En realidad no es tanto la tele. Tenemos CCC, pero los chicos ahora ven todo por YouTube. El otro día lo senté a mi lado y vimos Tom Sawyer. Están todos los capítulos”, se entusiasma el papá de 44 años.

 

Esta cuarentena que cumple seis meses en una semana ha reinventado todo lo visto en familia: ya no compartimos las 24 horas los siete días de la semana, pero los chicos están mucho más tiempo que antes en la casa. ¿Cómo ha cambiado la infancia? “Antes no había tanta tele para ver, de verdad. Y yo leía. Iba a Los Primos y compraba las Billiken. Las revistas y los libritos. Me encantaba leer todos los de Tom Sawyer, Huckelberry Finn, me gustaba mucho La cabaña del tío Tom, Lo que el viento se llevó. Cuando no tenías algo que hacer, no salías”.


En los nuevos vínculos entre padre e hijos, Tomás padre le comparte su mundo a Tomás hijo: “El otro día andábamos por la calle donde viví toda mi infancia y adolescencia. Le mostré cómo se jugaba al ring raje, toqué el timbre, me vio correr, salió un señor y me señaló. No entendía nada. En general soy muy de recordar: me gusta la música ochentera”. 


“Los veo a los chicos que se quejan, y sé que es una nueva generación. Tienen CCC, YouTube, Netflix y me dicen: ‘Estoy aburrido’. Son difíciles los chicos de ahora: no los conformás ahora, es difícil. Por suerte a mi hijo le encanta salir a jugar a la pelota. Pero hay cosas que veo y no las entiendo: hay cada cosa que veo y me horrorizo. En el rap, uno le dice una cosa al otro, el otro le dice otra cosa, todos terminan insultándose. Me parece horroroso”.


Más allá de smarts, tablets, celulares o la Play, Tomás resume qué siente, hasta cuándo van a estar así las cosas, cuántas series más verán, cuántos capítulos de la infancia volverá a ver, cuándo la pandemia llegará a su fin: “Esto no va a terminar por el momento. Tengo la teoría de que mucha gente se va a contagiar. El tema es que no pase a mayores: no sabemos si este es el pico o ya lo pasamos. Pero este virus no va a ser una moda.  Acordate antes: en agosto, septiembre, ya íbamos a estar liberados. Por lo pronto, este domingo mi hijo está cantando Vicentico. Podría ser peor”, se ríe Tomás. Y lapregunta se extiende a todas las familias: ¿quién tiene el control?






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