APAGÓN INOPORTUNO

El oriuken de Edet: perdió la final internacional por un corte de luz

Un tucumano estaba compitiendo en un prestigioso torneo de Street Fighter, cuando iba a disputar las semifinal, un corte en el suministro eléctrico propició que lo descalificaran.

26 Jul 2020 - 17:38

En Villa Alem, la mayoría de los chicos prefería no compartir consola con él. Poner una ficha en el Street Fighter, significaba exponerse a que Cristián José Jaime agarre la palanca de al lado, meta una fichita y en dos minutos se haya adueñado de la máquina. 

Cuenta la leyenda que alguna vez alguien le ganó, pero nunca se supo cómo ni quién, la mayoría se conformaba con, de vez en cuando, emparejarle una round, y había algunos que jugaban a que no les saque perfec. 

Hoy, más de 20 años después, Cristián llevó su pasión por los videos juegos de pelea a la máxima expresión convirtiéndose en un jugador semiprofesional de Street Fighter 5, compitiendo a primer nivel en toda Sudamérica, bajo el pseudonimo de Shaka 22. 

A tal punto que, ayer sábado, debía disputar una semifinal de un certamen de máximo nivel continental: “No era un torneo oficial, pero participaron los 45 mejores jugadores de Sudamérica, yo ya estaba entre los cuatro primeros y venía jugando muy bien, tenía muchas chances de ganar”, cuenta Cristián en charla exclusiva con eltucumano.com. 

“Generalmente, los torneos son presenciales, yo viajé por varios países a competir. Pertenezco a un equipo chileno que se llama PHD, donde hay jugadores de diferentes deportes electrónicos, yo soy el especialista en Street Fighter 5. El equipo me paga los viajes y estadía y me ayuda con algunos viáticos”, agrega.

Esta vez, el contexto de pandemia, hizo que el campeonato lo dispute cada participante desde su casa, a través de una plataforma. El evento entregó 800 dólares para el campeón y fue trasmitido en vivo por el canal de televisión chileno “VíaX Esports”, especializado en los deportes electrónicos: “Yo gané un par de peleas y ya me había asegurado un lugar entre los cuatro mejores”, acota. 

Como siempre, Cristián eligió a Dhalsim, ese que estira las piernas y las manos y puede pegar desde lejos: “Siempre lo elijo, desde chico, siempre me gustó mucho su historia. Es hindú, de un pueblo muy pobre y se escribe en los torneos para ganar plata y ayudar a sus vecinos. Es un pacifista, maestro de Yoga que pelea para hacer justicia. Las tres calaveras del cuello son de tres niños que murieron de desnutrición, es las porta para que se las vea, en forma de protesta”, cuenta Cristián sobre su personaje favorito del juego.

Sin embargo, más allá de la historia personal de Dhalsim o la capacidad para mover los dedos de Cristián, hay factores externos que atentaron contra sus virtudes: “Estaba a punto de jugar la semifinal, cuando de golpe se apagó todo. No lo podía creer, parecía una joda. Salí corriendo a ver si no era algo solo de mi casa, pero los vecinos tampoco tenían luz”. 

Entonces, desesperado quiso avisarle a la organización: “Ahí me di cuenta que no tenía señal. Ellos me estuvieron esperando 10 minutos, pero el programa estaba en vivo por lo que tenía que avanzar sí o sí. Cuando recuperé la señal tenía un montón de mensajes y llamadas perdidas. Ellos no podían creer lo que me había pasado”, relata. 

Cuando la luz volvió, Cristián ya había sido descalificado por “problemas técnicos” y debió conformarse con el cuarto puesto: “Hasta el tercero cobraban premiso”, dice renegando de su mala suerte. 

“Después vi la repetición del programa y se portaron bien, me esperaron un buen tiempo, sin tener ninguna novedad mía. Yo creo que estaba para ganar, pero por culpa de EDET me perdí la final. Ya habrá revancha”, concluye Cristián. 


  

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