Tenía apenas 2 años y alegraba a grandes y chicos. La familia Racedo lo había adoptado como un integrante más: "Era muy dócil, no molestaba a nadie. Lo que le hicieron no nos entra en la cabeza y pedimos Justicia", reclamó Karina Rojas. Indignante.
Tochi vivía feliz en Tafí del Valle. Las fotos son de la familia Racedo.
Tochi había nacido hace apenas dos años bajo el sol de Tafí del Valle. Amaba ese sol. No es casualidad que en cada imagen sea el sol quien lo acompañe: solo entre los senderos, echado sobre el pasto, en los brazos de Josefina Racedo, su dueña, quien lo recibió en su casa de La Costa 2, una zona poblada por vecinos humildes, quienes trabajan la tierra, viven de sus emprendimientos y cuando el sol comenzaba a bajar venía Tochi a la hora de la merienda, a recibir sus caricias: “La familia lo había criado con mucho amor desde chiquito. Vivía feliz”, resume Karina Rojas, en diálogo con el tucumano.
Pero el 2 de diciembre el sol desapareció de las fotos y la pesadilla se hizo presente en las vidas de la familia Racedo, quienes le comunicaron la noticia más triste a Karina, defensora de los derechos animales y al frente de la campaña Todos por Rubio Congreso, el perrito brutalmente asesinado en Mar del Tuyú por el dueño de una camioneta que lo ató, lo arrastró seis kilómetros, se desangró en el camino y finalmente falleció.
Lo que le pasó a Tochi responde al mismo accionar bestial del denunciado de haber matado a Rubio: “Un vecino lleno de odio lo robó de su domicilio lo ató con una soga, lo arrastró, le golpeó terriblemente la cabeza, varias partes del cuerpo y lo dejó tirado en la calle. La familia de Tochi lo llevó al veterinario. Estuvo luchando hasta el lunes por sobrevivir pero finalmente falleció tras siete días de agonía”, denuncia Karina.
La zona está devastada por la profunda tristeza que le ha provocado la muerte del burro de dos años que alegraba a grandes y chicos: “Tochi era parte de la familia, era muy dócil, muy cariñoso. Vivía como si fuera un perrito, la mascota: tenía su cuchita y todo. En la familia están destrozados, no entienden la maldad del ser humano con tanto odio a un animalito. Es una zona muy tranquila, son gente que trabaja en la zona, gente humilde. Por eso es que ante tanta perversidad, pedimos a toda la gente que ama a los animales que nos acompañe en esta lucha, necesitamos que los fiscales y jueces empiecen a hacer justicia y dignidad con los animales. Sufrimos una Justicia donde colaboran con los torturadores y se cajonean el 98% de los expedientes”.
Hojas verdes y un colchón de goma espuma han sido el último refugio para que en paz descanse Tochi. Luego del entierro, Karina se quiebra e insiste: “Buscamos promover La ley Rubio con una condena efectiva para defender a todos los animales que sufren esta agonía. Convocamos a que los políticos nos escuchen para poner fin a la tortura de los animales. La ley 14.346 está vigente, pero nosotros nos oponemos a la reforma de Lipovetsky, que no ha tenido quórum, y que no es favorable para los animales. No hablamos de tiempos, pero sí queremos una condena efectiva. Al asesino de Tochi, más allá del repudio de los vecinos del monumento del Indio por la ruta 307, donde tiene un emprendimiento, ya le pusieron la denuncia. Queremos que se haga justicia, por Tochi, por todos”.