El periodista Carlos Cazón y la esposa del productor del show revelaron detalles inéditos del desplante del Pity Álvarez al público tucumano.
Foto de Clarín.
Pasan los días y se van conociendo más datos sobre el no recital de Viejas Locas en Argentinos del Norte. Pese a que todavía no hubo un comunicado oficial por parte de la productora, su esposa escribió en su Facebook un texto narrando lo sucedido, publicación que luego fue borrada. Otro que dio a conocer más datos fue el periodista Carlos Cazón en su programa Club 3 de Febrero, en Radio Fish.
En ambos relatos se explica que desde un principio el show estuvo planificado para 10.000 personas, por lo que el rumor de que se habían excedido en la cantidad de público quedaría desmentido. Esto queda evidenciado en el equipo técnico contratado. Cazón detalló que era un escenario de 15 x 8 metros con una pasarela, pantalla de 19 x 9 metros, circuito cerrado de televisión y un sonido de primera línea. “Exigió un escenario de otra provincia que cuesta $1.000.000 mínimo”, describió Amely Sotelo Ortiz, esposa del productor Lucas Salinas.
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El escenario se empezó a armar el lunes, algo que no sucede habitualmente en los espectáculos que se realizan en la provincia. Ese mismo día llegaron dos personas del entorno del cantante de Viejas Locas, Pity Álvarez. El artista se había comprometido a llegar el viernes antes del show, pero no lo hizo.
“En la semana Lucas había estado en Buenos Aires y el Pity estaba muy emocionado con la fecha”, afirmó en conductor radial. La mañana del show el productor del espectáculo viajó a Lugano para acompañar en persona al cantante a tomarse un avión a las 16 con destino a Tucumán.
Sin embargo, el asunto se complicó cuando desde la producción de Viejas Locas que estaba en Tucumán le dijeron que había más personas en el estadio que las que le estaban rindiendo al músico en plata. “La gente del Pity no tenía acceso a los números pero este igual pensó que lo estaban cagando y corrió a todos los que estaban en su departamento para encerrarse”, detalla Cazón.
“Pity Álvarez se encerró el ultimo día en su departamento en Buenos Aires y no quiso salir hasta las 12 de la noche, horas en las que el estadio ya estaba lleno”, escribió Amely. “Fue crucial el llamado del sonidista para que el Pity entienda que ahí no había la cantidad de gente que le dijeron y que nadie lo estaba cagando”, amplia en su columna el locutor.
Foto de LucasLacci.
Cuando salió del departamento por el horario se debió contratar un avión privado para que el artista pueda llegar a horario. A todo esto su banda lo esperaba en el estadio lista para tocar por lo que se esperaba que cuando llegara subiría directamente al escenario, algo que no sucedió.
El Pity llegó a Argentinos del Norte y se encerró en el camarín. “Desde el entorno del músico decían que Cristian iba a subir a tocar de 6 a 8, demostrando que estaba consciente de lo que sucedía”, acota Cazón. “Sus compañeros de banda le pedían que salga a dar la cara pero él se hacía el ofendido”, escribió la esposa del productor.
Ante la demora sucedieron los incidentes en los que parte del público prendió fuego el mangrullo de sonido, rompió parte del escenario y arrojó botellas al Pity cuando decidió dar la cara. “Lo del sábado podría haber sido una tragedia y por suerte no lo fue, pero nos hace mal a todos”, fue la reflexión final de Carlos Cazón.