El consejo de la astróloga y economista Gi Juliano para llevar a la práctica los proyectos que tenemos para este año.
Foto de Luciano Billone.
"Empezar con el final en la mente" es uno de Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas que define Stephen Covey. Significa tener la imagen del resultado que queremos alcanzar como referencia, empezar las cosas teniendo claro cuál es el destino final. Las cosas se crean 2 veces, la primera vez en la mente y la segunda en la realidad física. Nuestro mundo de manifestación comienza con una declaración interna que marca un rumbo y desemboca en una realidad tangible.
No somos el producto de las circunstancias externas, sino de nuestra toma de decisiones. Dónde y cómo estamos parados es la resultante de una cadena de toma decisiones previa, no es magia, tampoco conspiración universal. ¿Entonces cómo funciona?
Entre nuestras imágenes mentales y la realidad física existen por lo menos 2 enlaces: ponerse en coherencia con el proyecto dándole prioridad y diseñar un plan de acción realizable. Entre la idea y la concreción hay un despliegue donde hacemos aprendizaje a través de la práctica.
Quienes pasamos por ese proceso conocemos estas capricornianas estaciones: ¿las ideas funcionan como una utopía borrosa, platónica y divorciada de una realidad? ¿Cuándo las cosas no salen exactamente como las tenemos planeadas, nos enfrascamos en frustraciones caprichosas? ¿Somos capaces de reconocer las fronteras, y eventualmente solicitar asesoramiento de expertos? ¿Confundimos autosuficiencia con arrogancia? ¿El miedo al fracaso nos pone excesivamente especuladores? ¿Nos impide experimentar?
Esta lunación incluye a Urano q nos recuerda q no podemos habitar formas rancias o insistir en cosas que ya no tienen vitalidad, ponernos creativos y ser autores es la fuerza q nos permitirá sostener un proyecto. Júpiter y Marte aportan impulso a nuestra manifestación que busca ser entregada a nuestro entorno cercano.
Gi Juliano es astróloga y economista. Volvió a Tucumán en 2015, luego de vivir más de la mitad de su vida en Buenos Aires. Es impulsora de la corriente humanista, un tipo de astrología de constante intercambio con la psicología alternativa.