Tras el escándalo ocurrido en Ojo de Agua, el juez detalló lo que vio tras finalizar el partido. Informó graves insultos y patadas a la puerta del camarín de los jueces. Quiénes son los futbolistas informados.
Foto X/ATOficial.-
El encuentro entre Atlético Tucumán y Talleres por el torneo de Reserva quedará en el recuerdo no por el fútbol, sino por el violento escándalo que se vio al finalizar el partido. Lo que comenzó en las tribunas tras el segundo tanto del decano decantó en un cruce generalizado que involucró a integrantes de los cuerpos técnicos, futbolistas y simpatizantes, derivando luego en un clima de suma hostilidad en el sector de vestuarios.
Según informó el sitio El Gráfico, Al describir el origen del conflicto, el árbitro Valentín Ibáñez Mesa puntualizó que, "luego de los festejos por el segundo gol de Atlético Tucumán y una vez finalizado el partido, observo a los señores Rodrigo Sebastián Acosta y Lautaro Germán Acosta (miembros del cuerpo técnico del club Talleres), quienes se encontraban en el sector del público local, empujando e insultando a personas no identificadas de la parcialidad local, de esta manera accionando y poniendo en riesgo la integridad física de las mismas". En esa misma línea, el acta agrega que "dichas personas de la parcialidad local reaccionaron y comenzaron así una gresca generalizada con intercambio de golpes de puño y también realizando golpes con objetos contundentes".
La situación se tornó aún más incontrolable cuando se abrió el acceso entre la platea y el césped. Según consta en el escrito oficial, "a la misma vez que se inicia el conflicto, fue abierto el portón que separa el campo de juego de la zona del público, y de esta manera participaron de dicha gresca varios jugadores".
A raíz de estos hechos, el colegiado individualizó a los implicados directos de ambos planteles. Por el lado de Atlético Tucumán resultaron informados Carlos Gabriel Abeldaño (N° 9), Luca Ian Ramírez (N° 21) y Gabriel Machena (N° 22); mientras que por Talleres fueron señalados Jeremías Florentín (N° 1), Mariano Ezequiel Albornoz (N° 3) y Gonzalo Nuccio (N° 13).
Además, el documento subraya la magnitud de las agresiones recibidas por la delegación cordobesa: "La parcialidad local en su gran mayoría fue identificada por la terna arbitral, tomándose a golpes de puño, tanto al cuerpo técnico de Talleres como a los jugadores de dicho club, y también agrediendo con objetos contundentes a las personas ya nombradas".
El capítulo final del escándalo se trasladó al pasillo interno hacia el camarín de las autoridades. El juez asentó formalmente que, concluida la pelea, "se identifica a la persona Matías Busso (miembro del cuerpo técnico del club Talleres) dirigiéndose hacia el vestuario de la terna arbitral, dándole una patada a la puerta de manera violenta, aun estando la presencia del personal policial, acompañado de amenazas". Entre los agravios textuales volcados al expediente figuran frases de extrema violencia como "se metieron al vestuario estos hijos de mil puta", "la concha de su madre, hijos de puta", "ustedes son los responsables de esto, hijos de mil puta", "que den la cara estos cagones de mierda", "son unos culiados para hacer esto" y "son los responsables, cagones de mierda, den la cara".
Por último, el árbitro denunció que la intimidación continuó con la participación de otro colaborador del conjunto visitante: "También identifico al ya mencionado Sr. Lautaro Germán Acosta gritándonos de manera violenta: 'Son unos ladrones hijos de puta, den la cara; ladrones que se llenan los bolsillos y se cagan en todo, hijos de puta'". Con el informe ya remitido al Tribunal de Disciplina, se esperan severas sanciones para todos los protagonistas involucrados.
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