En tan solo tres años, la atleta tucumana pasó de acompañar a su madre a entrenar a representar al país en competencias internacionales, demostrando que cada deportista tiene su propio tiempo para brillar.
Desde aquel encuentro, Valentina nunca más se alejó de las pistas. Su evolución fue vertiginosa: comenzó compitiendo en carreras locales y pronto llegaron las instancias provinciales. El año 2024 marcó un antes y un después en su carrera al brindarle la oportunidad de disputar su primer Campeonato Nacional, una experiencia que ella misma describe como emocionante y totalmente nueva.
El crecimiento de Velárdez no se detuvo y en 2025 logró cumplir el sueño de vestir la camiseta de la selección nacional para representar a la Argentina en un Sudamericano. Poco tiempo después, alcanzó una meta que jamás hubiera imaginado en tan corto plazo: competir en un Iberoamericano.
A pesar del éxito y las medallas, la atleta tucumana mantiene los pies sobre la tierra y enfatiza el valor del sacrificio y el esfuerzo que hay detrás de cada logro. Valentina reconoce que, a diferencia de otros deportistas que inician desde muy pequeños, ella encontró el atletismo "un poco más tarde", pero se siente profundamente orgullosa del camino recorrido.
"Mis logros no le quitan mérito al esfuerzo de nadie, así como los logros de otros atletas tampoco le quitan valor al mío", reflexiona Valentina, destacando la importancia del apoyo incondicional de su familia, su entrenador y su club en este trayecto. Para ella, la clave reside en entender que cada deportista tiene su propia historia y sus propias oportunidades.