DESDE EL CORAZÓN

"No te escribo como periodista, te escribo como un hincha más": el mensaje a Orfila, DT de San Martín

¿Tengo heridas? Si. Una que todavía el tiempo no curó, pero aprendí a esconder. Decir Rosario, para mí es mala palabra, aunque quedó atrás en el calendario, pero nunca se fue del alma del pueblo ciruja. | Por Daud Azadte

17 Jul 2026 - 16:41

Foto: PhAlejandroCruz

Estimado Chano Orfila:

No te escribo como periodista, te escribo como un hincha más. Uno de los miles que nacimos y heredamos la camiseta roja y blanca tatuada en el corazón. De esos que sabemos que ser de San Martín no es una elección, sino una forma de vivir, un estilo de vida. 

¿Tengo heridas? Sí. Una que todavía el tiempo no curó, pero aprendí a esconder. Decir Rosario, para mí es mala palabra, aunque quedó atrás en el calendario, pero nunca se fue del alma del pueblo ciruja. 

Todavía hay padre que guarda la entrada en una cajita como recuerdo, un abuelo que apagó la radio sin decir una sola palabra. Un changuito que lloró por primera vez el haber ido a una final y esa noche entendió lo que es amar y sufrir por el Santo al mismo tiempo. 

Ese día domingo 3 de noviembre, no perdimos solamente una final. Perdimos un sueño. Y todavía duele y mucho. Pero si hay algo que nos distingue al hincha ciruja es que por más que tengamos el corazón roto, nunca dejamos de creer. 

Hoy esa fe está puesta en “Vo” y en este plantel que se refrescó y tiene nuevas incorporaciones. No espero milagros, o sí. Vi un equipo que corrió, que peleó cada pelota y que está entendiendo el peso que tiene esta camiseta. Pesa mucho porque es un pueblo entero que vive el futbol con una pasión que no tiene explicación lógica.

Sabemos que el camino es largo, habrá canchas muy difíciles, momentos que parecerán que todo cuesta el doble y hasta a veces el triple. Si hay algo que sabemos es que los ascensos más grandes no se regalan, se dan batalla hasta el final. 

Cuando ustedes salen del vestuario a la cancha, no entran solos, detrás de cada camiseta van miles de historias, de cirujas que dejan de pagar la luz, para comprar su entrada y alentarlos. 

También esta el abuelo que nos regaló estos colores, la mamá que nos bordaba el guardapolvo para ir a la escuela, ese amigo que soñó toda la vida con ver al Santo en Primera y no llegó a tiempo… todos ellos también juegan. Ellos también empujan. Ellos también esperan.

Por eso llegar a pelear el ascenso en una final o en el reducido, sería mucho más que subir de categoría, sería frenar una hemorragia, y cerrar una herida. Sería devolverle la alegría a un pueblo que nunca abandonó. Sería abrazar a nuestros viejos con lágrimas en los ojos. Sería mirar al cielo y decirles: "Lo logramos."

Nosotros haremos lo de siempre, llenar las tribunas, cantar hasta quedarnos sin voz, recorrer miles de kilómetros, unidos a las cirujas que viven en cada provincia donde vamos de visitante. Camuflados sin nada rojo y blanco para no ser reconocidos por los adversarios. 

San Martin nunca fue para cobardes, muchos se fueron porque les pesaba la camiseta, porque no resistían a la presión. Pero si de algo se, es el sufrimiento que se siente en cada disputa. 

Es muy fuerte la resistencia que sentimos, pero volvemos a ilusionarnos una y otra vez. Chano, solo una cosa te pido, que no dejes de creer, que cada entrenamiento, que cada pelota y que cada partido lo jueguen pensando en todos los tucumanos que tenemos nuestro corazón de rojo y blanco, que late al ritmo de: “Y Ciudadé, y Ciudadé” 

El Santo no tiene hinchas ocasionales, tiene un pueblo que lleva demasiado tiempo esperando, ojalá este sea el año, nos regales la revancha que tanto nos merecemos. Y cuando llegue ese ultimo pitazo… cuando el ascenso sea una realidad, cuando Ciudadela tiemble, no mires solamente a las tribunas, sino también mires al cielo. Entre los abrazos, las lágrimas y los fuegos artificiales, habrá miles de cirujas celebrando desde arriba. Los que estuvimos, los que estamos... los que nunca se fueron. Hacé historia, Alejandro, formá parte de nuestro Libro Sagrado Ciruja, porque si vos y este grupo lo consiguen, no van a ascender solamente a un club. Devolverán la felicidad a generaciones enteras. Y eso... Eso no se olvida jamás.

¡Vamos, Santo querido!  Todo un pueblo camina y los alienta de donde estén. Y esta vez... que la historia nos devuelva todo lo que nos deben.


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