El técnico Decano cumple un año en 25 de Mayo y Chile. De la Resurrección para soñar en grande al dolor de la derrota, el deceso de Andrés Balanta y el deseo de revertir este presente. La estampita, la milanesa, la familia, la pasión Decana: 365 días con toda la Fe Decana.
La sonrisa de Lucas Pusineri. (Foto: Twitter @ATOficial)
Este lunes, Atlético Tucumán recibe a Rosario Central en el José Fierro, pero no será un partido más para el Pueblo Decano: hoy se cumple el primer aniversario del arribo de Lucas Pusineri a 25 de Mayo y Chile. Desde aquel estreno con empate 1-1 ante Defensa y Justicia en Varela, San Pusineri se puso al hombro la Resurrección Decana y llevó al Gigante del Norte a pelear en lo más alto y soñar en grande. De la ilusión de ser punteros, al dolor por la muerte de Andrés Balanta y el deseo por revertir este presente. "Defendemos el escudo de Atlético Tucumán con mucha dignidad", sentenció el entrenador.
Nicolás Campisi; Marcelo Ortiz, Bruno Bianchi, Nicolás Thaller, Gabriel Risso Patrón; Ciro Rius, Guillermo Acosta, Gastón Gil Romero, Ramiro Ruiz Rodríguez; Augusto Lotti, Cristian Menéndez. Este fue el primer once de San Pusineri. Desde su arribo, dirigió 44 partidos: ganó 15, empató 18 y perdió. Le puso su sello al equipo, recuperó soldados y potenció a otros jugadores, que alcanzaron su mejor nivel.
Carlos Lampe; Martín Garay, Bruno Bianchi, Manuel Capasso, Matías Orihuela; Ciro Rius/Renzo Tesuri, Guillermo Acosta, Ramiro Carrera, Joaquín Pereyra; Ramiro Ruiz Rodríguez/Mateo Coronel, Augusto Lotti/Cristian Menéndez. Todavía lo repiten de memoria por 25 de Mayo y Chile. Este equipo fue puntero y peleó el campeonato con serias chances hasta la penúltima fecha.
También recuerdan los Decanos la bronca por el penal no cobrado a Ignacio Maestro Puch en La Bombonera, aquel error de Lampe ante Racing, el penal errado por Ramiro Carrera, el eterno dolor por la muerte de Andrés Balanta, el adiós de los que se fueron a buscar la gloria en otros pagos como Brasil o México y la angustia de ver hoy a un equipo en reconstrucción, que sigue buscando su mejor versión.
El primer aniversario de la llegada de San Lucas es la ocasión perfecta para retomar la senda triunfal, para volver a soñar en grande como cuando los hinchas le crearon una estampita a San Pusineri, el que besaba una estampita en los festejos, el que le rezaba a San Roque, el que convirtió el dolor en alegría e hizo ilusionar como nunca a todo 25 de Mayo y Chile.
"Destaco el año de trabajo, hoy en el fútbol argentino no es fácil. Eso habla de que las cosas fueron buenas. Cuando firmamos el 12 de abril del año pasado el contexto era desfavorable, una situación casi de descenso y un equipo que de los últimos 18 partidos solamente había ganado uno. Fuimos de menor a mayor, consolidando una idea", resaltó Pusineri en una entrevista a La Gaceta.
El técnico analizó las claves del nivel de 2022: "Buscamos hacer de Atlético algo distinto de lo que venía pasando históricamente. Jugadores con características ofensivas, proponiendo actuar de local y de visitante de la misma manera. En esa construcción de identidad el equipo se soltó, mostró buen juego y consiguió resultados. Se les plantó a rivales poderosos y le fue bien. El balance es bueno más allá de cómo terminamos el torneo".
San Pusineri también valoró las ventas y la consolidación de juveniles: "Atlético tuvo un crecimiento desde lo económico también, vendimos jugadores a un club importante de México (Augusto Lotti y Ramiro Carrera) y a Manuel Capasso a un fútbol competitivo como es el de Brasil. Paralelamente a ese trabajo fuimos preparando a los juveniles como Nicolás Romero y Moisés Brandán, chicos del club que hoy están jugando en Primera. Ahora vamos por Lucas Naranjo y acompañamos en su crecimiento a Ignacio Maestro Puch, como así también a muchos otros. Hoy Atlético tiene un recurso genuino, patrimonio de las inferiores, A eso hay que cuidarlo; nosotros le damos ese mimo para que el club siga creciendo".
También se refirió a sus motivaciones para seguir en Tucumán: "Seguir creciendo en el aprendizaje de la vida. Esto (mudarse a Tucumán) es una decisión familiar, estamos muy bien en la provincia. Trabajo en un club prolijo, donde la gente empuja. Sueño con posibilidades lindas que se pueden dar, que el club siga creciendo y que se pueda ver una pelea en el campeonato. Ahora estamos lejos, pero todo está muy parejo, tengo la ilusión de enderezar lo deportivo. Las formas que mostramos fueron buenas, quizás no los resultados definitorios. Tengo ganas de que podamos crecer como equipo para lograr un resultado mejor y meternos en alguna copa, es el anhelo de todos".
Pusi reconoció cómo le gustaría ser recordado: "Como una persona honesta que hizo bien su trabajo, que con aciertos y desaciertos siempre buscó lo mejor para la institución. Que los hinchas se acuerden de que defendemos al escudo de Atlético con mucha dignidad. La provincia me abrió las puertas y me brinda mucho afecto. Que me recuerden como un buen profesional y buena gente, a mí y al cuerpo técnico. Creo que dejamos muchas cosas por Atlético, para que al club le vaya bien".
Finalmente, detalló qué le gusta hacer en su tiempo libre en nuestra provincia: "En general somos de tomar café en distintos lugares, ya que nos gusta disfrutar con la beba o los nenes en los tiempos libres que tenemos por la tarde. A veces también salimos a andar en bicicleta cerca de mi casa o a comer asado a la casa de algún amigo en Raco cuando se da la posibilidad". También reveló su comida predilecta: "La humita, las empanadas, pero sobre todo creo que elegimos el sánguche de milanesa. Son un espectáculo".