Diluvió en Tucumán y Atlético luchó contra la corriente en La Plata. Pusineri metió mano y el equipo mostró síntomas de mejoría, pero un punto tiene gusto a poco. El capitán del barco debe sostener firme el timón y el Pueblo Decano debe estar más unido que nunca.
Orihuela, uno de los mejores del Deca, y Lucas Pusineri. (Foto: Diego Riquelme, La Gaceta)
Se avecina la tormenta en Tucumán, mientras en La Plata el alicaído Atlético sale a la cancha lleno de sorpresas. Es miércoles, es tardísimo y el equipo viene golpeado tras el Espinozagate, que dejó recaliente a todo el Pueblo Decano, sediento de revancha. A pesar de la adversidad, correr latas de mano en mano en más de previa que terminará pasada por agua, y todos se miran cuando se anuncia la formación que eligió Lucas Pusineri para buscar dar el golpe en La Plata. Toda la ciudad se paraliza cuando ve que vuelve Marcelo Ortíz y que Mateo Coronel va al banco.
Acertó en la lectura Lucas Pusineri, que enterró el 4-4-2 y apostó por un esquema espejo para anular al Estudiantes de Domínguez, que venía de tres victorias consecutivas, se hace fuerte en su cancha y -seamos honestos- tiene mucho más que El Deca. El partido era totalmente perdible, pero San Pusineri metió volantazo, plantó una línea de 3/5 e impuso condiciones en territorio Pincha. Un gran remedio para un gran mal, una apuesta arriesgada y un premio/punto que deberá ser revalidado con un triunfo en casa.
Con Ortíz - Bianchi - Romero logró controlar al peligroso y sabio Mauro Boselli como a los volantes que se desprendían y pisaban el área, mientras que por las bandas Renzo Tesuri y Matías Orihuela jugaron mano a mano contra los laterales de Estudiantes. Con el tridente Sánchez - Kociubinski - Pereyra El Deca ganó presencia en la zona más neurálgica de la cancha, y la apuesta en ataque fueron las pelotas que pueda aguantar Estigarribia y la velocidad de Ruiz Rodríguez.
El reloj marcaba 5' cuando Atlético tuvo su chance más clara y acarició el grito sagrado: RRR se sacó de encima a Mancuso y mandó centro de derecha al corazón del área, donde Estigarribia le comió la espalda a Romero, le puso el cuore al cabezazo y dejó inmóvil a Andújar, pero la pelota fue a pegar en el mismísimo ángulo. ¡Clank! Palo y palazo a la ilusión. Iban pocos minutos y ahí se iba la chance más clara del partido.Ni la suerte está del lado de Atlético, que debe seguir remando contra la corriente.
Atlético era superior y generaba peligro con pases filtrados o pelotas que bajaba el 19 para la velocidad de RRR, y remates de afuera de Pereyra, nada muy claro ni certero, pero los de Pusineri eran superiores y si alguien merecía la victoria era El Deca. El local se limitaba a conexiones sin profundidad y remates de media distancia, pero Marchiori controló las pocas que lo exigieron e incluso Domínguez hizo un cambio a los 30' de la primera mitad.
Adentro llueve y parece que nunca va a parar… y va a parar. El complemento fue aburrido, monótono, pero esta vez las más claras las tuvo el local: cabezazo de Rodríguez y enorme respuesta a puro reflejo de Marchiori a los 14' y un intento de Boselli sobre el epílogo, que salvó Orihuela con una barrida in extremis. El lateral se repuso de un grosero error sobre el inicio del juego, se afianzó como salida por su zona y fue uno de los mejores.
Siempre que llovió, paró. Pasó la tormenta de Espinoza, pasó el diluvio en Tucumán, pasó El Decano por La Plata y se trajo un punto que cotiza en alza. Le pesan al equipo de Pusineri los cinco encuentros sin conocer la victoria, pero se mostró una mejoría y este empate revitaliza la moral de un equipo golpeado. Ahora hay que ganar en casa.
Pusineri metió mano y encontró respuestas, como cuando apostó por poner tres delanteros de local fechas atrás. El técnico prueba y prueba buscando recuperar el fuego perdido. Se viene una seguidilla tremenda: Rosario Central, Racing, River. Sigue lloviendo en Tucumán, llegó el frío de otoño pero arden los corazones Decanos. Algunos quieren ver rodar cabezas, pero hay que bancar en la mala, acompañar y mostrar templanza. Mente fría y sangre caliente. "Hay que ganar, viejo", repiten.
Estos partidos serán una prueba de fuego: a reventar el templo, a pedirle a San Roque, besar la estampita y poner la pelota contra el piso que con fútbol y huevos El Deca puede salir adelante. El Pueblo Decano debe estar unido, volver a abrazarse, dejar atrás la bronca y recuperar la Fe: todos juntos arriba del arca de San Lucas. El capitán del barco debe sostener fuerte el timón, la tormenta viene de frente. Hasta el lunes, en el José Fierro.