Campeones otra vez

La plaza mundial: viaje al epicentro de una emoción para siempre

Crónica de un festejo histórico en la plaza del pueblo. Música, fiesta, vino y baile popular en las calles. Fotos y emociones históricas para atesorar.

18 Dic 2022 - 19:30

Para tratar de entender esta alegría extraordinaria y la magnitud de su onda expansiva, hay que seguir los ecos de ese murmullo que es mezcla de batucada y de bocinazo, de canción y de grito, de cumbia en una esquina cualquiera y de himno nacional con trompetas en la puerta de la Casa Histórica. Justo ahí empieza el agite ¿dónde más? Si fue ahí donde comenzó toda esta historia. Los más changuitos desde los mangrullos de hombros siguen con la mirada fascinada la procesión. Un Messi de pasos cansados se ayuda de su bastón y del brazo de su nieta para trasponer la valla; umbral maravilloso que franquea el ingreso a la plaza, ahora epicentro celeste y blanco de una emoción que se extenderá con las horas y durará para siempre. 

Cuesta llegar hasta el frente de Casa de Gobierno entre tantos cuerpos teñidos de patria. Entre tanto descamisado de pecho tatuado que se abre camino con la bandera al cuello, entre tanta familia de la mano, entre tanta banda de amigos con la caravana de anoche tatuada en el rostro, entre tanta adrenalina que se exuda por los poros. Están los que bailan en las calles, los que golpean bombos legüeros y tachos y cualquier cosa que suene. Están los que buscan treparse de lo que sea. Quieren ver el paisaje desde arriba como quien se sube al mástil más alto para hundir la mirada en ese océano bullente de felicidad. Como el Diego desde el cielo, con Don Diego y Doña Tota, alentándolo a Lionel

¡Qué felicidad, culiao! ¡Qué manera de sufrir! Es lo primero que se dicen quienes se encuentran en la multitud. La estadística es incomprobable, pero posible. Del suplicio agónico frente a los televisores a este aire regado de nieve carnavalera que salpica las caras como una bendición. Todavía no caen, no lo entienden, no lo dimensionan. El que entendió todo es el que enguilló el cartón de vino en la mochila y ahora lo hace circular. Lo reciben como a un recién nacido y lo apuran mientras la gloria se les escurre por las comisuras. La única copa capaz de contener tanta sed contenida, tantos años de sufrida espera, tantas imploraciones al cielo, es la que acaba de levantar Messi en el estadio Lusail. Messi, nuestro último Jedi. Nuestro gran héroe en este lío. 

Por la 25 de Mayo asoma un trapo gigante que le pone un toldo celeste y blanco al calor de la tarde. Dos aprovechan la carpa color cielo para un chape furtivo. Otros, se ciñen en un abrazo que los sostiene en la oleada que late en la calle. Desde arriba de una verja, dos soldados despliegan el trapo que reza “Gracias D10S” mientras el changuerío dale que dale con la nieve. Ahora sí, al fin. Ahora sí, bésese, abrácese, festeje, brinde, agradezca y mire al cielo porque usted también es campeón mundial y esta felicidad ya no hay quién se la quite. Guárdela, cuídela, saboréela con toda la boca porque durará para siempre. No busque entenderla, disfrútela. 




seguí leyendo

las más leídas