Arranque furioso, trámite controlado, golazo para liquidar. Volvieron al gol los delanteros, lo único que faltaba. El equipo de Lucas Pusineri lo hizo de nuevo: sigue invicto, sigue sumando, sigue arriba en la tabla. Domingo perfecto para el Pueblo Decano, empañado por los incidentes en la venta de entradas.
Fetsejo en el vestuario Decano. (Foto: Prensa Atlético Tucumán)
Imaginate un domingo perfecto, hermano: soleado, con calorcito en pleno invierno que permite andar de remera, con tu mejor pilcha, esa casaca hermosa del Deca. La provincia pintada de Celeste y Blanco. Pasó el 9 de Julio, pero la gran fiesta con los colores más lindos es en 25 de Mayo y Chile, porque ese domingo perfecto tiene el condimento ideal: vuelve a jugar un domingo el Gigante del Norte, la previa arranca temprano y la ciudad se paraliza para alentar al equipo de Lucas Pusineri que viene en alza. Y nuevamente da la talla. El Decano vuelve a ganar, a puro fútbol y garra, y Viva la Patria Decana.
Corre un fuerte viento en horas de la siesta que sacude a Tucumán: viento zonda dicen algunos. Otros, esos de corazón sin igual, afirman que es un viento zonda Celeste y Blanco, es la ilusión del Pueblo Decano que mueve fronteras, esa ilusión que recorrió América, y ese Pueblo que se pone de pie para alentar hasta el final y aplaudir a rabiar al equipo de San Lucas que hizo posible el milagro, lo que parecía imposible: Atlético Tucumán volvió a ser Atlético Tucumán. El que nunca te deja a gamba, el que saca pecho contra todos y en 25 de Mayo y Chile te lleva puesto.
Preguntale a los de Gimnasia, que sacaron del medio y a los trece segundos la fueron a buscar adentro. Ciro Rius anticipó en mitad de cancha, Ramiro Ruiz Rodríguez descargó para Augusto Lotti, que pivoteó para Joaquín Pereyra que sacó una bomba de zurda que le quemó los guantes a Rodrigo Rey, pero la pelota le quedó servida a Lotti, que siguió la jugada, recuperó el olfato goleador, se sacó la mufa, conectó de cabeza y la mandó a guardar. Gritalo, Decano, que volvió al gol el 9 y se festeja a lo grande.
Mientras esto pasaba, el horror: en avenida Sarmiento se escuchaban tiros y había corridas por todas partes. Pésima organización de la venta de entradas, colapso total en la Liga Tucumana y la Policía haciendo lo que más le gusta. Tirón de orejas y tarea para la casa para la Comisión Directiva Decana, que re-asumió prometiendo modernización pero habilitó un sólo punto de venta de entradas en un sólo día, generando el caos que arruinó lo que era un domingo perfecto.
Familias enteras se retiraron asustadas y masticando bronca de La Liga, se volvieron a la casa después de escuchar los tiros, de correr, de buscar refugio cuando habían ido a alentar a Atlético. Imperdonable. A trabajar urgente para reparar el daño y que nunca se repita. A pocas cuadras, se perdieron de ver cómo El Decano sacaba pecho e iba por más: Joaquín Pereyra, figura total, se animó a buscar un gol olímpico y casi hace historia, pero su zurdazo se estrelló en el palo. El 22 hace todo, mete y juega y es se ha convertido en uno de los estandartes del equipo de Pusineri.
En ventaja, Atlético fue por más pero atrás no regaló nada. La dupla Bruno Bianchi - Manuel Capasso luce cada vez más firme, y Carlos Lampe transmite muchísima seguridad desde el arco, más allá de algunas dudas en la primera jugada del segundo tiempo. Pereyra hace jugar a todos, Bebe Acosta ordena todo en el medio, Ramiro Carrera le pone vértigo a cada ataque, pisa el área con decisión y es hoy un verdadero box-to-box a la inglesa.
Si algo le faltaba a este Decano arrollador eran los goles de los delanteros. Menénez había marcado contra Colón; Carrera por duplicado contra Lanús y otra vez ante Godoy Cruz; Capasso anotó de cabeza ante Vélez. Augusto Lotti se sacó la mufa en la primera del partido y casi marca tras una gran asistencia de Pereyra. Ramiro Ruiz Rodríguez recibió un centro del zurdo y reventó el travesaño.
RRR venía de errar algunas chances claras ante Independiente por Copa Argentina y contra Godoy Cruz. Por eso todos fueron a abrazarlo cuando metió una corrida infernal tras un tremendo pelotazo de Pereyra -hizo todo hoy- para ganarle en velocidad a su marcador, encarar derecho hacia el arco y fusilar a Rey: bomba cruzada, beso a la red, delirio en 25 de Mayo y Chile. Todos a abrazar al monterizo, que después se fue ovacionado y por fin pudo tener el reconocimiento de todo el Pueblo Decano: a seguir así, bien picante.
El equipo de Pusineri se defendió lejos de su arco, casi no pasó sobresaltos, intentó cuidar la pelota y hasta tuvo más de una contra para transformar el triunfazo en goleada. El equipo de Pipo Gorosito, que si ganaba quedaba puntero, fue reducido a su mínima expresión en el José Fierro. Fiesta en las tribunas, orden y progreso en la cancha. Cuando Pereyra quiso pelearse con un defensor de Gimnasia, Ramiro Carrera lo agarró de la cara y le pidió que piense, y el zurdo sintió. Liderazgo total del 23, otro punto altísimo.
Inobjetable triunfo Decano, y el equipo de Pusineri sigue invicto, sigue sumando, sigue ganando, sigue y sigue. De tanto sumar para alejarse de la zona roja, hoy se ve arriba de la tabla; pero a no perder de vista el objetivo ni bajar la guardia. Fútbol y garra es la receta. Agarrensé fuerte, que el viento zonda Celeste y Blanco se lleva puesto todo, el Monumental vuelve a ser una fortaleza y el Pueblo Decano vuelve a tener su domingo perfecto. Pero acá no se relaja nadie, que el viernes hay que visitar a Aldosivi y el martes recibir a Sarmiento, dos finales.
Pasó el 9 de Julio y hoy Tucumán en capital nacional del fútbol y la garra, y los corazones Decanos se ilusionan con un equipo que representa a los hinchas que sienten que de a poco las cosas vuelven a la normalidad, que El Decano está de pie. Por eso, vuelven a sonar las estrofas del himno Celeste y Blanco por excelencia: Viejo y glorioso Decano, de corazón sin igual, la banda te lo agardece y te alienta hasta el final. Viva la Patria Decana.