El 15 de junio de 2008 y 2009 El Decano gritó campeón en el José Fierro. De San Lucas, El Indio, el Día del Padre y el fin del Infierno al equipo del Chulo, la guitarra de Montiglio y el grito más esperado.
El Vasco, Satanás y El Capé dan la vuelta olímpica. (Foto: Télam)
El 15 de junio es un día muy especial y está marcado a fuego en los calendarios y los corazones Celestes y Blancos. En esta fecha, el Pueblo Decano conmemora un nuevo aniversario del ascenso a la B Nacional, en aquella final ante Racing de Córdoba que coronó al Indio Solari y sus dirigidos, como también del campeonato de la B Nacional y ascenso a Primera un año después, con victoria 3-1 ante Olimpo para ponerle un moño al campañón del equipo del Chulo Rivoira.
El 15 de junio de 2008, Atlético Tucumán se consagró campeón del Argentina A al vencer por penales a Racing de Córdoba el inolvidable Día del Padre que consagró para la eternidad a San Lucas Ishuck, que atajó el penal de Hernán Fernández y convirtió el propio para desatar la locura total en 25 de Mayo y Chile, para que El Decano grite de una vez por todas que de 25 salió el nuevo campeón y dejar atrás luego de siete interminables años el infierno eterno del Argentino A.
Lucas Ischuk; Andrés Bressan, Ezequiel Luna, Martín Martos; César Montiglio, Martín Granero, Diego Erroz, Sebastián Longo; Claudio Sarría, Pablo Hernández; Héctor Álvarez. Sale de memoria aquel equipazo del Indio. Luis Miguel Rodríguez recién asomaba, era siempre el primer cambio y ya daba cuenta de todo su talento. Mauricio Verón y el 'Arenero' Héctor López aportaron también lo suyo ingresando desde el banco.
El Decano fue el puntero de su zona, con 68 puntos en 32 en partidos, que le valieron la clasificación a la Fase Final; la máquina de Solari sumó 15 de los 18 puntos en juego, superando por 3 unidades a Cipolletti y ganándose así la clasificación a la gran final ante Racing de Córdoba: la Academia se impuso por 2 a 1 (Sarría el gol Decano) en la ida, y el conjunto tucumano ganó 2 a 1 en el Monumental, forzando a definir el ascenso por penales tras aquel golazo de taco del Yaya Álvarez y el tremendo cabezazo de Verón, que reemplazaba al Vikingo Granero.
Ischuk atajó, convirtió y todo Tucumám se pintó de Celeste y Blanco para gritar y festejar por El Decano campeón. Un año después, la historia se repitió.
Tras vencer a Talleres en Córdoba, el equipo ahora dirigido por Héctor El Chulo Rivoira aseguraba el ascenso a Primera, pero ahora había que colgarse la medalla de campeón en El Monumental, otra vez colmado de punta a punta. Aquella noche inolvidable fue victoria por 3-1 contra Olimpo de Bahía Blanca: César Montiglio marcó por duplicado y festejó tocando la guitarra en el aire; luego, Sebastián Longo selló el triunfo del campeón de zurda, como siempre.. Los carrileros que del Indio también le pusieron la frutilla a la consagración bajo las órdenes del Chulo.
Aquella noche, Atlético formó con Lucas Ischuk; Andrés Bressán, Javier Páez, Juan Manuel Azconzábal; César Montiglio, Martín Granero, Damián Musto, Sebastián Longo y Claudio Sarría; Luis Rodríguez y Juan Pablo Pereyra. Luego ingresarían Matías El Oveja García, Diego Erroz y Nicolás Castro. Aquel equipo, ya sin grandes valores como Luna o Hernández, tuvo a Satanás y el Vasco como pilares defensivos, y al Pulga Rodríguez como principal carta ofensiva y goleador.
El Chulo se ganó para siempre un lugar en los corazones Decanos con aquella frase eterna que todavía retumba en 25 de Mayo y Chile, que se hizo bandera: "El único ídolo que tiene este equipo, el único ídolo, es la camiseta de Atlético Tucumán. ¿Estamos?", planteó en una arenga que remató con la frase: "Corren todos, meten todos, y juegan todos hasta el final. ¡Ese es el equipo verdaderamente! ¡No de boludos; de inteligentes!".
Dos equipos aplastantes, dos festejos incontrolables, Tucumán dos veces pintada dos veces de Celeste y Blanco y una fecha inolvidable para todo el Pueblo Decano.
Los penales ante Racing y la victoria ante Olimpo, el 15 de junio de 2008 y 2009 respectivamente: