ANÁLISIS DECANO

Lucha y sigue: los próceres de corazón Decano y la mano de Pusineri

"Este es el Atlético que queremos", sentenció El Bebe Acosta. Junto a Bianchi y Menéndez, llevan la bandera de un equipo con sed de revancha. San Lucas sacó a Atlético Tucumán del fondo de la tabla y cerró el torneo con expectativas. La columna vertebral, la búsqueda de la identidad y la Fe de todo el Pueblo Decano.

10 May 2022 - 00:45

Raspa y juega El Bebe Acosta. (Foto: Prensa Banfield)

Con Guillermo Acosta como abanderado y figura absoluta, Atlético Tucumán rescató un valioso punto ante Banfield tras ir perdiendo casi desde el vestuario y cerró el torneo sumando más puntos en las últimas cinco fechas de la mano de Lucas Pusineri que en las primeras nueve. El Decano logró una buena remontada sobre el final del campeonato y zafó de terminar último de su zona, pero sabe que le lleva apenas tres puntos a Godoy Cruz, hoy en puestos de descenso.

"Este es el Atlético que queremos", dice tras el partido El Gran 8 Decano, y así lo sienten los hinchas que se juntaron en La Estación, los corazones Decanos que palpitan en Villa 9 de   Julio, en Barrio Norte y en cada rincón de Tucumán donde late un Corazón Celeste y Blanco. El Gigante del Norte se pone de pie, está listo para dar batalla ante cualquiera y El Pueblo Decano quiere y necesita volver a ver, sentir y disfrutar de su Viejo y glorioso Decano de corazón sin igual. Ese es el Norte.

Le da positivo el balance a Pusineri, tras seis partidos en el banco Decano: empate ante un rival muy superior como Defensa y Justicia; derrota ante Argentinos Juniors de local tras ir inmerecidamente perdiendo 2-0, remontar y alcanzar el 2-2 y perderlo por una siesta en el final; empate en 1 ante el poderoso River Plate de Marcelo Gallardo en el Monumental; victoria y clasificación ante Brown de Adrogué por Copa Argentina; goleada a Talleres en 25 de Mayo y Chile la gran tarde del Polaco Menéndez y empate ante Banfield tras perder desde los 6 minutos.

La seguidilla de partidos lo obligó muchas veces a rotar, es cierto, pero el técnico ha logrado afianzar y consolidar una columna vertebral que sostiene y empuja al Decano: son los próceres de 25 de Mayo y Chile los que llevan la bandera en el equipo de San Lucas. Bruno Bianchi es el patrón de la defensa, ordena a todo el equipo, mejora a sus compañeros de zaga y está firme por arriba y abajo; Guillermo Acosta es un SEÑOR CINCO, es el alma, eje y motor de este equipo que juega y hace jugar y raspa cuando hay que raspar; hoy no fue su noche, pero arriba El Polaco Menéndez pelea todas, es el primer defensor, un luchador en todo el ataque y estandarte de la Fe Decana.

No podemos perder de vista que Atlético salió dormido: Pereyra la perdió, Risso Patrón no evitó el centro, Ciro Rius quizás incómodo de 4 se resbaló y Urzi fusiló a Campisi para el 1-0 apenas a los seis minutos. Pero aquí no se rinde nadie. El Decano acusa el golpe, lucha y sigue. El 1 fue clave para aguantar y los próceres fueron claves para empujar al equipo: lo tuvo Lotti dos veces, Bianchi de cabeza y hasta El Bebe Acosta de afuera del área, pero el gol no llegaba a pesar de que El Decano lo buscaba por arriba y por abajo, con más empuje que fútbol.

Es esa Fe Decana, esa determinación para no rendirse nunca y dar pelea hasta el final lo que está recuperando San Lucas. El milagro de la Resurrección con los ídolos como abanderados es el camino que comenzó a trazar Pusineri en 25 de Mayo y Chile. Porque fueron Bianchi y Acosta los que mordieron para recuperar, y Pereyra se redimió y condujo y asistió a Lotti, y el 9 -que había errado una chance clara minutos antes- se redimió, levantó la cabeza y asistió al zurdo Pereyra, que no se quedó y siguió la jugada y llegó hasta el fondo. Su centro al corazón del área buscaba al 11, al rubio, al guerrero, al Polaco corazón, que se fajaba con Lollo y forzó el gol en contra. Gritalo como si fuera tuyo, Menéndez, que verte festejar es lo que quiere El Pueblo Decano.

Atlético rescató un buen punto para terminar 11º de 14, con apenas un punto más que Platense y Patronato, los últimos. Pero qué mierda importa, si El Deca los vio a todos desde abajo casi todo el torneo y ahora toma aire, recobra fuerzas, saca pecho y se prepara para dar pelea. Lo que se viene será durísimo, pero si algo sabe El Deca es de dar la cara, de no rendirse jamás, de hacer posible hasta la hazaña más imposible.

Los tres próceres son el motor y el corazón de un equipo en formación que hace camino al andar, suma puntos, defiende con uñas y dientes y ataca con decisión, con bronca, con sed de revancha. De a poco, sin el brillo de otros tiempos, va encontrando la identidad que parecía perdida. Con Bruno Bianchi en el fondo, El Bebe Acosta patrón del medio y El Polaco peleando todas arriba, de la mano de San Lucas Pusineri el Pueblo Decano renueva sus esperanzas y se prepara para mostrar las garras. Este es el camino: todos juntos, con fútbol, con huevos, con los ídolos como bandera y con mucha Fe, para poner de pie al Gigante del Norte y que todo 25 sea un carnaval como corresponde.



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