25 DE MAYO Y CHILE

San Lucas y la estampita de los milagros: la esperanza de Atlético Tucumán

Un hombre de Fe cuya carrera estuvo marcada por un gol histórico, que tuvo que irse lejos para debutar como entrenador y que ahora quiere su revancha en el fútbol argentino. Lucas Pusineri, la nueva esperanza de Atlético Tucumán, que llega a 25 de Mayo y Chile a agarrar el fierro más caliente, capear el temporal, unir al Pueblo Decano y poner de pie al Gigante del Norte.

12 Abr 2022 - 13:56

"Hay empate por ahora en el primer puesto y falta una fecha para que termine el fútbol grande de la Argentina, pero cuando empuja Milito, Independiente quiere. La tiene Rivas, Pusineriiiiiiiiii"

La vida de Lucas Pusineri cambió para siempre cuando a los 41’ del segundo tiempo se elevó en el punto penal y cabeceó el centro de Emanuel Rivas entre el Flaco Schiavi y Diego Crosa, venció al Pato Abbondanzieri y estampó sobre el final el 1-1 entre Independiente y Boca aquel 24 de noviembre de 2002, que dejaba al equipo del Tolo Gallego a las puertas del título. En el festejo, el 8 revoleó su camiseta y se abrazó para siempre con los hinchas, que lo bautizaron San Lucas. El relato de Marcelo Araujo y los comentarios le puso al gol una épica mayor todavía. Por si fuera poco, en la última fecha marcó el 3-0 en la goleada ante San Lorenzo, club en el que saltó a la fama como un volante dinámico y llegador de la mano de su gran maestro, el Profe Pellegrini. 

Volante con gol. Un 8 llegador. Para aquellos jóvenes Decanos que no llegaron a verlo jugar, podríamos decirles que Pusineri en la cancha era como un Bebe Acosta de los años 2000, un mediocampista con dinámica y mucha determinación para pisar el área. De dejar en las inferiores de Platense a volver "grande" a Almagro, para destacarse en el San Lorenzo del Ingeniero chileno; luego pasó por Independiente para ser campeón, lo vendieron al Saturn de Rusia donde volvió a coincidir con el Cholo Guiñazu, como en el Rojo de Gallego. Un paso breve por River, y de vuelta al Rojo de 2007 hasta 2010 y el retiro en Platense.

Si su carrera estuvo marcaba por sus goles importantes, es porque siempre fue un hombre creyente. "El volante está rodeado de estampitas de la Virgen de Luján, en el parasol hay dos imágenes de San Cayetano, del espejo retrovisor cuelga un rosario y frente al asiento del acompañante sobresale una medalla de la Virgen Desatanudos. Por la Autopista Sur, ya en la Capital Federal, cruza un par de iglesias y Pusineri se persigna sin perder un segundo. "Soy un tipo creyente, de fe", reconoce mientras su celular arde", relataba Clarín en 2002, semanas antes del cabezazo que cambió su vida para siempre. Tras el retiro, no le llegaba la chance de ponerse el buzo de técnico, aunque aprovechaba cada ocasión para mostrar credenciales.

"Manuel Pellegrini es mi modelo a seguir. Es un hombre con mucha personalidad, que aplica sus conceptos de una manera muy a rajatabla y siempre con mucha tranquilidad. Hace 10 años que está en Europa y eso habla de que es uno de los mejores técnicos del mundo. Es detallista, es un obsesivo y con perfil bajo", le decía a TN en 2017, cuando reprochaba que se le negaban posibilidades en el fútbol argentino. Allí se mostraba abrazado con su mentor, pero también con Pep Guardiola y el Cholo Pablo Simeone, tras una gira de capacitación por Europa.

Tras una primera experiencia como ayudante de campo del Bichi Borghi en Argentinos Juniors (a pesar de ser hincha confeso de Platense) la chance de estrenarse como técnico llegó lejos, en Colombia, donde consiguió el ascenso a Primera con Deportivo Cúcuta y luego tuvo un paso positivo por Deportivo Cali, donde llegó a la final de la Copa de Colombia y se ganó el respeto de muchos por su equipo ofensivo y combativo, con muchos jóvenes entre los titulares. Se fue lejos y le fue bien, por eso desde que se fue de Cali su nombre estuvo muchas veces vinculado a los clubes más poderosos de ese país, donde se ha ganado un nombre importante y ha dado muestras de su personalidad.

"Dejo la institución por conceptos básicos de dignidad. Los números fueron muy buenos. Somos el mejor local en todo el año y el segundo equipo más goleador del fútbol colombiano", anunció al confirmar su salida porque la dirigencia no lo dejaba participar del armado del plantel. "Últimamente yo no podía tener injerencia en la salida y en las contrataciones que llegarían al club. Teníamos miradas distintas. Me voy con mucha fuerza para poder volver. Siento que me voy por la puerta grande, con la aceptación de la gente", fundamentó.Con Pusineri no se jode, era el mensaje.

Esos antecedentes, y las espaldas que le garantizaba el cariño de los hinchas, le abrieron las puertas de Independiente en 2020 tras la salida de Sebastián Becaccece. En un club sumido en una permanente crisis institucional y futbolística, Pusineri llegó cargado de optimismo, decidido a aprovechar en su casa su primera experiencia en el fútbol argentino. Sorprendió en su estreno por la inclusión de jóvenes y por lo rápido que le cambió la cara a un equipo alicaído, pero su ciclo quedó marcado por la derrota 1-0 ante Racing, jugando 11 contra 9. Una fecha antes, había goleado 5-0 a Rosario Central. Una racha negativa y resultados adversos sobre el final del torneo marcarían su destino.

Los dirigentes del Rojo habían decidido renovar su contrato, pero finalmente dieron marcha atrás y dejó Independiente en enero de 2021. Se despidió con 11 triunfos, 7 empates y 9 derrotas en 27 partidos dirigidos. Sacó 40 de 81 punto, un 49% de efectividad, con un equipo plagado de jóvenes, sin los refuerzos que había requerido y un club caótico.

Tras un año y dos meses sin dirigir, donde su nombre estuvo vinculado a clubes importantes de nuestro país como de Colombia, llegó el llamado de Atlético Tucumán. A Pusineri no le importó el mal presente Decano ni el puesto 25 de 28 equipo, con dos descensos a definirse a fin de año, con un equipo golpeado, que tras la salida de Ricardo Zielinski no pudo afianzarse como Omar De Felippe y arrastra los ciclos decididamente malos de su amigo Guiñazú y de un hombre de la casa como Juan Manuel Azconzábal.

Su esquema predilecto, en Colombia y Argentina, fue siempre el 4-2-3-1, pero se ha mostrado flexible tácticamente. Es un técnico motivador, jugadorista, cercano a sus dirigidos: un amigo de los más experimentados, y un padre de los más jóvenes. Su impacto en 25 de Mayo y Chile deberá ser inmediato. "Yo me pongo objetivos cortos de 5 o 6 partidos. Si uno no logra esos resultados en ese transcurso, hoy pareciera que no hay proyecto que aguante", planteaba en 2017. Sus antecesores resistieron 6 y 9 partidos en el puesto, respectivamente. Pero algo tiene San Lucas, y por eso es un tocado.

Cuando la Fe no alcanza, cuando la motivación o las herramientas de neurociencia que suplo aplicar de la mano del psicólogo deportivo Carlos Gutiérrez no son suficientes, Pusineri tiene una carta bajo el saco: Independiente perdía 2-0 con Fortaleza de Brasil cuando Fabricio Bustos mandó un centro que se desvió y significó el descuento sobre la hora y clasificación por el 2-2 global. La postal del técnico besando la estampita de su abuela estuvo en boca de todos, y se repitió en varias ocasiones. Tras aquella serie en Brasil, luego del parate por la pandemia, arribó justamente a Tucumán para vencer 1-0 nada más y nada menos que al equipo de Ricardo Zielinski y clasificar tras el 1-1 en Avellaneda. Beso a la abuela y a seguir creyendo. Con la misma devoción que mostró al salir a dirigir con la camiseta de Argentina y la 10 en la espalda para homenajear a Diego Maradona, la primera vez que se puso la Celeste y Blanca. 

"Lógicamente que hay que tener un poder de adaptación al plantel al que llega. Después, con tiempo, uno tiene que imponer su estilo e idea. Este proceso debe ser de la noche a la mañana, y más por ejemplo si me toca dirigir a un equipo que está al borde del descenso. Las urgencias mandan. La gran mayoría de los clubes, sacando un par, están urgidos por el éxito permanente", analizaba años atrás, cuando nada permitía imaginar que un lluvioso abril de 2022 iba a aterrizar en Tucumán para agarrar el fierro más caliente y convertirse en el piloto de la tormenta Decana, a tomar el timón de 25 de Mayo y Chile y ser el nuevo depositario de las esperanzas del Pueblo Decano, que no logra conciliarse con sus dirigentes ni jugadores mientras ve pasar técnicos y malos resultados. San Lucas llega a unir, a abrazar, a capear el temporal, a pregonar la Fe Celeste y Blanca y poner de pie al Gigante del Norte. Amén.


San Lucas, en fotos:


Gol sobre la hora y luego campeón con Independiente.

Con su maestro, El Profe Pellegrini, y también con Pep Guardiola y El Cholo Simeone.

Campeón en Cucuta.


Buen paso por Deportivo Cali.



La estampita y su aparición en Independiente.

Con la 10 del Diego, Celeste y Blanca, y su estampita milagrosa.

En 25 de Mayo y Chile. De fondo, Ricardo Zielinski.


seguí leyendo

las más leídas