ANÁLISIS DECANO

La Carrera del Ave Fénix: empate épico bajo la lluvia y sueños de resurrección

Ramiro Carrera apareció cuando más lo necesitaban Atlético Tucumán y Juan Manuel Azconzábal. De la bronca por el VAR al festejo descontrolado bajo la lluvia, sobre la hora, para romper la mala racha e ilusionarse con salir del pozo.

03 Abr 2022 - 20:30

Carrera corre y festeja. Sus compañeros lo siguen. Levanta vuelo el Decano. (Foto: Twitter @ATOficial)

Sobre la hora. Bajo la lluvia. Contra un grande. Para romper una racha dolorosa de tres derrotas consecutivas, dos de ellas goleadas humillantes. El gol de Ramiro Carrera a los 40' del segundo tiempo para poner el 1-1 en cancha de San Lorenzo de Almagro puede y debe ser un punto de inflexión para Atlético Tucumán. El Gigante del Norte respira, Juan Manuel Azconzábal resiste y por esta noche el Pueblo Decano puede festejar e ilusionarse con salir de la mala, de una vez por todas.

El Vasco llegó bajo observación al Pedro Bidegain. Tres derrotas consecutivas y el último puesto parecían condenar al técnico Decano. Hasta la Comisión Directiva parecía soltarle la mano al técnico que transita con muchas más penas que la gloria que supo conseguir su segundo ciclo como entrenador en 25 de Mayo y Chile, donde también dejó su huella con la 6 en la espalda y la cinta en el brazo.

Para torcer su suerte, el entrenador apostó por una línea de 3 o 5, dependiente de la ocasión: se inclinó por tres centrales para contener a los delanteros del Ciclón y le ratificó la confianza a Gabriel Risso Patrón, que ofició nuevamente de lateral-volante por izquierda y le tocó bailar con el que mejor baila, Ricardo Centurión. Del medio para arriba, la idea fue contener con Gil Romero - Acosta y desplegar a Carrera y Ruiz Rodríguez con espacios en ataque, para secundar al solitario Augusto Lotti.

El lateral izquierdo, que venía de cometer un grosero error ante Central Córdoba, le ganó el mano a mano a Centurión, tanto que el 10 del Ciclón dejó la punta derecha para jugar el segundo tiempo y apareció por el medio del área para poner el 1-0. Quién tuvo una mala tarde fue Bruno Bianchi, que venía siendo el punto más alto de la defensa de Atlético, pero esta tarde perdió siempre con Adam Bareiro y terminó expulsado.

¿Fútbol? Poco y nada. Apenas algunos arranques de Ramiro Carrera. San Lorenzo era más, pero se topó toda la tarde con un Nicolás Campisi rápido de reflejos: el 1 Decano les ahogó el grito a los delanteros locales en más de una ocasión y fue el bastión de la resistencia tucumana en el Nuevo Gasómetro. El peloteo al arquero también da cuenta de los problemas que tuvieron los centrales con Bareiro - Uvita Fernández.

En la primera del complemento, llegó el polémico 1-0. Cuando Jalil Elías recibió por derecha, el delantero paraguayo entró y salió del offisde, y picó en profundidad para asistir a Centurión que ahora sí apareció por el medio y bailó tras marcar el 1-0. En la repetición, que tardó en llegar, Bareiro parecía en offside. Si hasta Fernando Niembro lo dijo. Pero la cabina del VAR, no sabemos bien desde dónde, sentenció que el gol era lícito, que Atlético perdía 1-0 y se hundía más todavía.

Atlético fue al ataque sin ideas ni destellos individuales. Carrera avisó de tiro libre, y todos los Decanos pidieron roja tras el planchazo de Elías a Risso Patrón y la agresión al 23 en la protesta. El Vasco tardó en mover el banco y finalmente mandó cerca de los 30' a la cancha a Nicolás Laméndola primero, y Martín Garay y Franco Coman después. Sin peso ofensivo, parecían mejores alternativas Federico Andrada, Cristian Menéndez, Leonardo Heredia o Eugenio Isnaldo y su zurda peligrosa. Pero Azconzábal algo sintió, algo olió. Y tuvo su premio.

Porque Atlético padecía bajo el diluvio en el Nuevo Gasómetro y el segundo ciclo del Vasco al frente del Decano tucumano parecía extinguirse. Pero la llama sigue encendida. El entrenador todavía respira, porque el ingresado Garay demostró por primera vez sus credenciales y empujó en velocidad desde campo propio, eludió y asistió en profundidad a Lotti, bancado por el técnico, y el 9 que parecía agotado sacó fuerzas para aguantar a los dos centrales de San Lorenzo y pivotear otra vez para Garay, que se iluminó y se tomó un segundo más dentro del área, levantó la cabeza y vio a Ramiro Carrera.

Encendido, algo percibió Carrera a la carrera, porque mientras Garay recibía, se frenó primero e hizo unos casi imperceptibles pasos a su derecha después. Parado en la medialuna, con las medias bajas, pidió la pelota a los gritos y arqueó el cuerpo cuando llegó el pase esperado, para sacar la bomba de derecha y salir corriendo a festejar el gol más esperado. Pare de sufrir. Carrera se lanzó a la carrera, pero ahora para abrazarse con todos sus compañeros y bancar al técnico como se lo debe bancar, dentro de la cancha y yendo al frente.

"Este grupo necesitaba este punto de motivación, lo necesitábamos porque quizás el grupo está fuerte, pero viene medio golpeado, es la realidad, es la verdad, no hay que esconderse. Yo soy uno de los responsables, siempre estoy para dar la cara. Ojalá que el punto sirva de motivación para lo que viene", sentenció el goleador del partido ya con el punto en el bolso.

Caía la tarde y la noche se ponía oscura para El Decano bajo la lluvia. Pero cuando la noche es más oscura se viene el día en tu corazón, y el Vasco creyó en Garay y acertó; Carrera acompañó la jugada con esperanza y tuvo su premio. Atlético rescató un punto cuando todo anunciaba una cuarta derrota en fila, la salida del técnico y mucha incertidumbre de cara al futuro, con la calculadora en la mano y condenado a sufrir.

Pero se apuraron en dar por muerto al Vasco y al Deca. Hoy el Pueblo Decano puede festejar un empate a lo guapo, como manda la historia y con épica propia entre tanta mala. Bajo la lluvia y a puro huevo. Esta noche brindemos. Hoy tomemo, somo Atlético. Mañana, a bancar más que nunca al Vasco y a los jugadores porque son los que defienden la Celeste y Blanca. Que sea el principio de la revancha, un nuevo comienzo, una resurrección. Que sea el inicio de la Carrera del Ave Fénix. Todos juntos y para adelante.



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