Hoy cumple 79 años el técnico que sacó al Decano del Argentino A a base de buen fútbol y logró despertar al Gigante dormido, aquel que dijo que era "el Manchester del Norte".
El Indio Solari.
Lucas Ischuk; Andrés Bressan, Ezequiel Luna, Martín Martos; César Montiglio, Martín Granero, Diego Erroz, Sebastián Longo; Claudio Sarría - Pablo Hernández; Héctor Álvarez. Sale de memoria. Luis Miguel Rodríguez recién asomaba, era siempre el primer cambio y ya daba cuenta de todo su talento. Mauricio Verón y el 'Arenero' Héctor López aportaron también lo suyo ingresando desde el banco. Por 25 de Mayo y Chile todavía recuerdan las atajadas y el histórico penal de San Lucas, las prolijas salidas de Luna, la entrega de los incansables Montiglio y Granero, el buen pie de Erroz y los lujos de Longo, toda la magia del Capé y el tranco largo y elegante de Hernández y todos los goles y golazos del Yaya y El Pulga. Todos tienen presentes las goleadas, las batallas ganadas y aquella final inolvidable para salir de una vez por todas del Argentino A, poner fin a los siete años más largos de la historia y encausar el destino glorioso del Club Atlético Tucumán.
Detrás de un equipo inolvidable, que marcó a fuego los corazones Decanos, sólo puede haber un enorme entrenador. Jorge "El Indio Solari, el gran maestro, el arquitecto del equipo que arrasó en el torneo más difícil de la historia a base de buen fútbol y goles, como marca la historia del Gigante del Norte. Con su excelsa carrera a cuestas, arribó a Tucumán decidido a poner de pie al Gigante dormido y vaya si lo hizo. En el día de su cumpleaños n° 79 el Pueblo Decano se encuentra, se abraza, se acuerda, se emociona y le rinde tributo eterno al Gran Maestro, al Prócer, al Viejo querido, al hombre sabio que marcó el camino.
"Si quieren un club de Primera, tienen que tener 10 mil socios", sentenció en Los Primeros, y se puso al hombro la campaña de socios más importante de la historia reciente del Decano. Arribó a nuestra provincia en octubre de 2006, debutó con victoria ante La Florida con goles de Claudio Sarría, Carlos Paratore y Manuel García. Acumuló tres victorias, dos empates y dos derrotas antes de quedar eliminado en primera ronda. Al torneo siguiente le puso su impronta al equipo: Tras una gran campaña con 9 victorias, 4 empates y apenas 3 derrotas en aquel Argentino A que era bravísimo, el Decano era un firme candidato al ascenso hasta aquella fatídica serie ante Guillermo Brown de Puerto Madryn.
Al torneo siguiente, sí, llegó la gloria y el equipo de inolvidable del Gran Maestro: línea de 3, carrileros con gran ida y vuelta, salida permanente desde abajo, dos mediapuntas con permanente movilidad que hacían jugar a todo el equipo y llegaban al gol, delanteros movedizos y siempre al acecho, con un arquero que terminó convirtiéndose en héroe y figura dominaron el Argentino A de punta a punta, hasta coronarse en una inolvidable tarde de sol en el José Fierro el 15 de junio de 2008.
El Decano fue el puntero de su zona, con 68 puntos en 32 en partidos, que le valieron la clasificación a la Fase Final; la máquina de Solari sumó 15 de los 18 puntos en juego, superando por 3 unidades a Cipolletti y ganándose así la clasificación a la gran final ante Racing de Córdoba: la Academia se impuso por 2 a 1 (Sarría el gol Decano) en la ida, y el conjunto tucumano ganó 2 a 1 en el Monumental, forzando a definir el ascenso por penales tras aquel golazo de taco del Yaya Álvarez y el tremendo cabezazo de Verón, que reemplazaba al Vikingo Granero.
Años después, en una entrevista con La Nación, repasó su histórico ciclo en 25 de Mayo y Chile. La historia, en palabras del Indio: "Lo agarramos en el Argentino A y les cambiamos la mentalidad al hincha, al directivo, a todos. Habían tenido buenos técnicos, pero durante 25 años no habían ganado nada, porque perdían cinco partidos y los echaban, y también limpiaban a los jugadores a los que llevaban esos técnicos, y se quedaban con los juicios. Les dije: "Necesitamos tres años para ser campeón". Y así fue: en el primero armamos el equipo y llegamos a una semifinal, en el segundo fuimos finalistas y en el tercero ganamos y ascendimos al Nacional B. El club tenía 500 socios y les dije que con esa cantidad no podían aspirar a nada si no los ayudaba el gobernador o algún municipio. Y así empezamos una campaña para sumar socios. Cuidábamos la cancha, pintábamos los arcos y comíamos con el canchero y los empleados del club, como en Renato: éramos de todo un poco".
En marzo de 2019 reapareció El Indio en el Monumental: se lo vio en el sector de plateas en una derrota ante River. "Tiene dificultades para subir las escaleras y por eso prefirió acomodarse en un lugar de la parte baja", le confirmó un dirigente a eltucumano, excusándose por la ausencia del prócer en el palco. Los hinchas también se disgustaron porque no recibió un homenaje oficial, y desde el Club detallaron que no se pudo realizar porque no hubo tiempo de hacer un pedido formal para ello ante AFA. A los hinchas no les gustó ver al maestro bajo el agua en la platea, pero Él respondió sonriente y con los pulgares arriba. Con la misma expresión con la que afirmó alguna vez que Atlético Tucumán es "El Manchester del Norte", que era un "Gigante dormido y hay que despertarlo" y con la que armó un equipazo inolvidable que efectivamente marcó el despertar del Decano y le valió para siempre el amor y reconocimiento de todo 25 de Mayo y Chile.
Una peña de Yerba Buena lleva su nombre; su rostro se hizo mural, remera y bandera; los asadores del complejo José Salmoiraghi llevan su nombre; su equipo vive en la memoria colectiva y es parte de la historia grande del Gigante del Norte. El Pueblo Decano lo saluda, gran Maestro, y lo tiene siempre presente. Las redes sociales explotan con los mensajes para el prócer que dejó un legado y cambió la historia y se metió para siempre en los corazones Decanos.
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El Indio en Tucumán