ANÁLISIS DECANO

Las gargantas Decanas, el silencio de El Soldado y la paciencia que no es de chicle

No hay goles ni fútbol por 25 de Mayo y Chile. El Pueblo Decano es pura bronca por el mal juego del equipo, que tampoco encuentra resultados. De Felippe se fue sin hacer declaraciones y está en la mira de todos. Por estas horas no hay motivos para brindar y exclamar 'tomemo somo Atlético'.

12 Oct 2021 - 00:42

Omar De Felippe se fue en silencio del Mario Alberto Kempes. (Captura de video)

Por suerte Atlético Tucumán jugó recién la noche del lunes. El Pueblo Decano pudo al menos disfrutar y/o descansar durante el fin de semana largo: algunos habrán aprovecharon para pasar tiempo con la familia; los que pudieron, en estos tiempos tan difíciles para el bolsillo, habrán viajado cerca o lejos; los más pendejos seguro se la pasaron de joda; otros se quedaron en casa pero quizás se dieron tiempo para compartir y brindar para que pase lo malo y venga lo bueno. Quizás a otros les tocó laburar y pasaron cuatro días de mierda. La noche del lunes, ya sobre el cierre del finde extra large, llegó el momento de renegar tan temido por todos. Como se esperaba, Talleres le ganó y fácil al Deca, que volvió a jugar mal.

Anda bien Talleres y sus hinchas sí andan de buenas. Con un fútbol vistoso y valiente, el equipo del Cacique Medina sale a atacar en todas las canchas y contra Atlético (vestido llamativamente de Celeste) no fue la excepción. Valoyes, Auzqui, Michael Santos, Fértoli y demás fueron verdaderas flechas que pasaron por arriba a la defensa visitante. Solo las grandes atajadas del eterno Cristian Lucchetti lograron que Atlético termine el primer tiempo con el arco en cero: el 1 es el único que logró salvar la ropa en un equipo flojo en todas las líneas, en el que apenas se puede destacar la entrega de Cabral, Albornoz y Mussis.

Como viene ocurriendo, Atlético generó poco en ataque y tuvo dos chances en los pies de Ramiro Carrera: el 23 insiste e insiste, pero no encuentra la versión determinante que mostró las primeras fechas y mucho menos el gol en un equipo que hace rato no convierte. Mussis y Ortiz se animaron a probar de afuera sobre el final del partido, y eso fue todo. Augusto Lotti no tuvo chances claras ni oscuras, nada; Leonardo Heredia apenas entró en juego y no ocultó su enojo cuando fue reemplazado. Fea la actitud. Los pibes ya no aportan su gambeta ni su chispa en un contexto tan adverso, pero está claro que la culpa no es de ninguno de ellos, y que son otros los que deben brindar respuestas fuera y especialmente dentro de la cancha.

Hace ya seis partidos que no gana Atlético Tucumán, y sus últimas y ya lejanas victorias ante Independiente y Newell's fueron sobra la hora y casi sin merecerlo. En esos seis partidos, los hinchas Decanos apenas pudieron abrazarse en un grito de gol: el de Lisandro López en contra ante Boca. El Pueblo Decano volvió al Monumental contra San Lorenzo, pero sólo a cantar por amor a los colores, porque ahí tampoco hubo grito sagrado. Ni los hinchas pudieron torcer la historia e inclinar la cancha o la suerte a favor del Deca. 

Por 25 de Mayo y Chile, la garganta por estas horas se usa y se gasta para despotricar contra dirigentes, jugadores y especialmente el cuerpo técnico. Omar De Felippe es por estas horas el apuntado por todos y el equipo hace tiempo no ofrece una respuesta que le otorgue crédito a El Soldado. Hace rato que el entrenador es cuestionado, pero se muestró fuerte semanas atrás sentenciando: "Nos vemos en las malas, donde los cobardes no están". Hace bastante que los hinchas Decanos ven 'las malas', cuando esperan y merecen otra cosa. 

El Pueblo Decano supo deleitarse la mirada con el fútbol del mismísimo Julio Ricardo Villa, Victor Hugo Palomba, El Kila Castro, Raúl Heriberto Aredes, y tantos otros cracks, y romperse la garganta con los goles del Pirata Adrián Czornomaz, del Cota Mario Álvarez, de Luis Miguel Rodríguez entre tantos y tantos artilleros. Hoy esos ojos sufren cuando juega Atlético y esas gargantas solo gritan de bronca porque goles no hay y fútbol tampoco. Ni una pared, un caño, nada. No hay motivos para festejar y exclamar el popular ‘tomemo somo Atlético’.

Omar De Felippe se retiró en silencio del Mario Alberto Kempes, sin brindar la habitual conferencia de prensa. Tras ser ratificado por la dirigencia entre semana, por estas horas dependería del técnico seguir o no sentado en el banco Decano. Los resultados no acompañan y el rendimiento mucho menos. Entre tantas dudas, la única certeza es que Atlético Tucumán con o sin De Felippe deberá al menos mostrar otra actitud y un juego más valiente el próximo domingo ante Argentinos Junios, porque la camiseta y la historia así lo demandan, porque la paciencia de los hinchas no es de chicle y esas gargantas Decanas van a gritar de bronca si no gritan goles o les brindan al menos un poco de fútbol.

Por si algún hincha quiere seguir renegando, el resumen de la derrota ante Talleres:


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