Un año y medio después, latieron bien arriba los corazones en el José Fierro. Los hinchas marcaron el termómetro del Decano, que buscó pero no encontró el gol. El veredicto final, entre aplausos y reclamos.
(Foto: Prensa Atlético)
Una marea Celeste y Blanca volvió a copar la ciudad que se paraliza cuando juega El Decano, aunque las puertas del templo se abran sólo para 16.000 socios que dejaron todo para estar presentes, porque saben que al Deca lo hace grande su gente. No es lo mismo que antes, ojo. Cruzás la Sarmiento y hoy no hay fila en la Liga, pero ya empezás a sentir ese calor y ese color cuando caminás por Laprida o 25 y te vas acercando a la esquina que aloja al Gigante del Norte: sobre la vía o en la Uruguay, ahí se arma la ranchada. Gorros, banderas, camisetas, choris, mucha cerveza y vino, abrazo de acá, brindis allá.
Cordón policial, carnet en mano, aplicación al día, y adentro. La nueva normalidad. El José Fierro esperaba ansioso y hermoso el regreso de los hinchas, del Pueblo y no de los allegados, de los verdaderos hinchas de corazón sin igual que con mucho esfuerzo ponen un billete arriba del otro para estar cerca de su genio amor Celeste y Blanco, envueltos en banderas, fieles a la liturgia Decana, todo Celeste y Blanco, de 25 de Mayo y Chile y para todo Tucumán.
"Nos vemos donde los cobardes no están, yo voy a estar ahí", planteó Omar De Felippe en la previa del partido, cuando le preguntaron por su continuidad. Ahí estuvo El Pueblo Decano en el templo de 25 de Mayo y Chile, porque al Deca lo quiero lo vengo a alentar, en las buenas y en las malas mucho más. La nueva voz del estadio dio la formación y hubo aplausos, hasta que se escuchó el nombre de El Soldado y llegaron los murmullos.
Papeles en el aire y todos de pie, que aparece Atlético Tucumán. El Pueblo Decano se hace uno y ya no importan las tres derrotas en fila, el sol que pega en la cara en la Laprida y que se hizo sentir fuerte cuando los dejaron una hora esperando haciendo fila afuera. Ya no importa nada, porque acá está el Viejo y Glorioso Decano de corazón sin igual la banda te lo agradece y te alienta hasta el final.
Un año y medio después, la gente vuelve a decir presente para sacar al equipo adelante. Globos al cielo por los que ya no están, porque hay hermanos Decanos que han quedado en el camino y hoy alientan desde el cielo, todo Celeste y Blanco y para siempre. En la tierra, este infierno. Olé olé olé, Laucha, Laucha. Y a jugar.
El Decano sale a apretar arriba y entusiasma en los primeros minutos. La línea de tres le otorga libertades a Ramiro Carrera y Leo Heredia, con el Bebe Acosta buscando erigirse en el motor del equipo, con Bustos raspando y Ciro Rius y Risso Patrón por las bandas, todos con la misión ineludible de abastecer a Augusto Lotti, sediento de gol.
Buena conexión Carrera - Heredia - Lotti y casi llega el primero, y esta tarde El Deca no puede perder, y vamos los De que a esta hinchada si le sobra huevo. El 10 maneja los hilos, cada pelota que toca es peligrosa y la platea se pone de pie cuando juega Pupa. Lo tuvo Acosta de afuera, Osores de cabeza, también buscó Rius y probó Carrera. El gol no llega y vaaaaamos Decanoooo, hay que poner más huevo.
El Pueblo Decano alienta, empuja, aprueba, se pone ansioso, se impacienta, exige, reclama. La vuelta completa. Que toquemos, que toquemos, que vamos para adelante y que dale con los pases entre los centrales y el cinco. Lo de siempre. Y los de siempre, estoicos como ayer y como mañana: Deca Stones, Deca Cultural, Desde 1902 Somos Tucumán, Que placer verte otra vez rezan las banderas y el que no alienta al Decano para qué carajo vino.
El pibe Bustos mete y juega y la pierde pero va y recupera y se gana sus aplausos en una de sus primeras presentaciones ante los hinchas. Osores se impone de arriba y de abajo y le gana todas al europeo Franco Di Santo, hasta que cae mal y es reemplazado por Camilo Albornoz. Se retira aplaudido, como antes aplaudieron al 5. El veredicto de los hinchas fue contundente: los pibes, aprobados.
Porque al Deca lo quiero lo vengo a alentar en las buenas y en las mucho más, y los trapos en el alambrado dan cuenta del aliento que llegó a 25 de Mayo y Chile desde Lastenia, Villa 9 de Julio, Villa de Leales, Tafí Viejo, Villa Amalia, barrio Agua y Energía, barrio El Molino, San Cayetano y se entiende porqué la ciudad se paraliza cuando juega El Decano. ¿Dónde y cómo sobrevivieron este año y medio?
Heredia mete un taco, conecta con Acosta y se levanta la gente y todo 25 será carnaval y hasta la Libertadores no vamos a parar y todavía pega el sol en la Laprida y hasta el Pituco dibujado en los gorros y banderas se entusiasma cuando toca y toca el Decano, pero no encuentra el gol. Lucchetti despeja con el pie, ataja el primer remate de San Lorenzo y luego saca corto. Infartos masivos y palmas de apoyo para el eterno ídolo.
Atlético merece más pero no llena los ojos y en el entretiempo suena 'Pasos al costado' y en la platea insinúan que desde la torre de control piden que De Felippe dé un paso al costado. La voz del estadio anuncia que mañana juegan Boca - River y todo el Monumental se llena de silbidos. El ida y vuelta del entretiempo, que el baño, que la coca, se llena de reencuentros, de abrazos, de emociones. La familia Decana está en casa.
La tarea de la escuela se volvió a convertir en papel picado y sale otra vez Atlético a la cancha y acá está la fiesta. El Cuervo casi se hace un gol en contra en la primera del segundo tiempo. Bustos lidera la presión y Leo Heredia pide calma. Se agarran la cabeza los hinchas cuando chocan el 10 y Carrera en un córner, quedan los dos tendidos y esta hinchada no le teme a nada y acá al que venga lo vamo a correr, de 25 yo soy y quiero ver quien se anima a venir.
La platea empieza a pedir cambios, Don Omar mira el partido con los brazos en jarra y desde la Chile se intenta tapar los reclamos con el popular griten cagones si quieren salir campeones. Una guapeada de Carrera vuelve a levantar a la gente y cómo olvidar es anoche que en Quito fui la Selección. Lotti y Heredia salen entre aplausos, y Ramiro Ruiz Rodríguez ingresa enérgico, peligroso.
Ponga huevo Decano ponga huevo ponga huevo Decano sin cesar y el ingresado Laméndola pone fútbol y hace expulsar a uno de San Lorenzo en su primera pelota y vamos vamos los pibes. Junior Benítez y Acosta intentan conducir al equipo, los hinchas están metidísimos y se pelean con Ortigoza y Paolo Montero en la platea. La peleó y la peleó RRR hasta el final, se comió a Zapata y remató tirándose al piso, dejando la piel pero la pelota se fue desviada. Aplausos para el monterizo, otro pibe que aprobó el examen.
Putean y putean los hinchas cuando el visitante no para de hacer tiempo y esta noche el Deca no puede perder y vamos los De que a esta hinchada sí le sobra huevo, pero al equipo le faltó fútbol, se apagó, se quedó sin energía, no correspondió esa enjundia, no le salió ni el tiro del final y no pasó del empate en cero. Tibios aplausos para reconocer la entrega, algunos silbidos, que se tapan desde atrás del arco con el Viejo y Glorioso Decano.
El Pueblo Decano emprendió el regreso masticando bronca, sabiéndose merecedor de más. El color y la alegría los puso la gente, que vivió su propia fiesta y jugó su propio partido. La Marea Celeste y Blanca volvió al templo y se fue con la ilusión golpeada pero el pecho henchido. El técnico reiteró que estará donde no están los cobardes. El Pueblo Decano hará lo propio, y sabe y mucho de sacar pecho en Uruguay, Quito, Bolivia o donde sea. Será tiempo de valientes en 25 de Mayo y Chile. Acá el único protocolo que siempre está vigente es poner el pecho y alentar a El Gigante del Norte, que está de pie, sabe que las buenas ya van a venir y ahí va a estar la gente que hace tan grande a Atlético Tucumán.