Atlético Tucumán pisó fuerte en Rosario y se ilusiona. El 1 respondió siempre, el 7 fue el motor del equipo y rompió el cero con una bomba, mientras que el 9 apareció cuando más lo necesitaban.
El grito de Mussis, con toda la furia. (Foto: diariouno.com.ar)
Caminando por Rosario,
dando vueltas por ahí
caminando por Rosario
siempre vuelvo a sonreír.
Es que me hace tan bien
no lo puedo explicar
dar mil vueltas por Rosario
pegadito al Paraná.
Rosario siempre estuvo cerca y hasta allí llegó Atlético Tucumán, envalentonado por el triunfazo ante Independiente: el equipo de Omar De Felippe no fue a caminar por la Chicago argentina, para nada. El Decano se plantó firme en el Parque Independencia, sacó pecho, y se trajo un triunfazo de la tierra del Che Guevara, El Negro Olmedo, Roberto Fontanarrosa y hasta el propio Fito Paéz, canallas de ley, que seguro allá y acá también gritaron con la bomba del Gordo Mussis, el cabezazo de Lotti y cada atajada del Laucha que enlutaron a Pachu Peña, Pablo Granados y otros leprosos notables.
Sin el lesionado Leo Heredia, El Soldado apostó por ubicar a Ramiro Ruiz Rodríguez y Junior Benítez por las bandas, y juntar por el medio a Joaquín Pereyra y Franco Mussis para generar juego, pero no hubo conexión Decana en la primera mitad. Apenas una corrida de RRR que no llegó a rematar ante Aguerre y un remate rasante de Pereyra, que se fue cerca. La producción ofensiva del equipo de El Soldado fue escaza en la primera mitad, y el partido seguía 0-0 exclusivamente por las manos de Cristian David Lucchetti.
El Viejo. Qué hombre. ¿Cuántos lo quisieron retirar y lo pusieron en duda las fechas pasadas? ¿Adónde estarán ahora? El 1 respondió siempre, como siempre. Cabezazo de Comba: Lucchetti. Remate de Nicolás Castro (juega lindo, eh): Lucchetti. Bomba de Negri de afuera del área: Lucchetti. Remate de Garro: otra vez Lucchetti. El 1 aguantó el cero en su arco y mantuvo en partido al visitante. Viejo y Glorioso Decano, Viejo y Glorioso Laucha Lucchetti.
La siesta rosarina se prestaba para ir a pasear por La Costanera, a orillas del Paraná, visitar El Monumento a la Bandera o tantas otras atracciones que ofrece la ciudad que inspiró a tantos artistas y poetas. Pero en el Parque Independencia pasaban cosas. De Felippe mandó a la cancha a Ramiro Carrera, que arrancó el torneo enchufadísimo y se lesionó en su mejor momento. Con su ingreso, El Decano levantó y emparejó el trámite.
Franco Mussis se erigió nuevamente como el alma, corazón y vida del mediocampo Decano y con su garra y empuje llevó al equipo a pararse varios metros más arriba, dejando atrás el asedio leproso. Como ante Independiente, El Gordo dio un pase al frente, se puso el equipo al hombro y pisó el área con determinación para sacar otra bomba inolvidable.
El reloj marcaba 7' del completo cuando Erbes recuperó y asistió a Carrera que en posición de wing derecho amagó ir por afuera y encaró para adentro, dónde encontró al Gordo Mussis en la medialuna. El 7 recibió y ejecutó un pase cuchara entre líneas, que originalmente era para Carreras, que chocó con el lateral local.
La pelota picó dos veces antes de que El Gordo más rápido de todos se llene el empeine de furia para rematar al primer palo de Aguerre y emocionar a todo el Pueblo Decano y volver a demostrar que es un gran gritador de goles, además del motor Decano. Que sigan llegando esos gritos locos del Gordo que le imprime furia y magia al mediocampo de Atlético.
El Polaco Menéndez se cansó de tanto pelear y pelear contra los duros centrales rivales, siempre generoso en la entrega. Sin embargo, el 11 no tuvo chances claras para marcar, y agotado dejó su lugar al 9. Augusto Lotti saltó a la cancha minutos antes de que Ignacio Scocco brinde una muestra de su vigente calidad para poner un derechazo al ángulo que dejó sin chances al Laucha.
Movió el banco otra vez De Felippe para mandar a la cancha primero a Ciro Rius y luego a Guillermo Acosta y Renzo Tesuri, que revitalizaron al equipo y empujaron al equipo a ir por la victoria. El reloj marcaba 40' cuando Erbes condujo y buscó a Lotti, que pivoteó otra vez para el 21, que asistió al 12 que encontró bien abierto en ataque al chileno Felipe Campos.
El lateral trasandino sacó un preciso centro para Ramiro Carrera, que le ganó a los duros centrales leprosos. La pelota dio en el poste, y apareció Él. Augusto Lotti, que había pivoteado para Erbes en el inicio de la jugada, fue a buscar al área, su hábitat natural; el olfato no le falló al 9, que anticipó a toda la defensa, al arquero Aguerre y se tiró de cabeza para sentenciar el 2-1 y desatar la locura Decana. Tras ponerse de pie, tomó la pelota con sus manos y le pegó bien fuerte, para arriba, con bronca, como un Toro que quiere ganarse el puesto y el corazón del Pueblo Decano a fuerza de goles y goles.
No hubo tiempo para más. El Decano sacó pecho en Rosario. De Felippe acertó con los cambios y El Viejo, El Gordo y El Toro hicieron lo suyo. Segundo triunfo al hilo después de una racha difícil de cuatro sin ganar. El equipo demostró nuevamente templanza y fortaleza mental para ir buscarlo hasta el final y quedarse con la victoria heroica sobre el final.
Nada de caminar por Rosario, como cantaba Páez. El Deca fue a correr, a meter, a pelear, a animarse a jugar como el pase cuchara de Mussis y su bomba, a revolcarse como El Viejo Lucchetti o tirarse de cabeza como el Toro Lotti para romperse la garganta en un grito que dejó mudo al Parque Independencia y retumbó en Tucumán.
El equipo que resucitó la semana pasada en 25 de Mayo fue a la conquista de Rosario y volvió a sonreír. Ahora vienen Arsenal de local, Central Córdoba en Santiago del Estero y Boca en el José Fierro. Este Decano que hace camino al andar se le planta al que venga, y si extiende la racha ganadora se meterá de lleno en la pelea.
Es lunes, pero bajo el sol rosarino la semana toma otro color. Lejos, en Tucumán, otra vez un Decano levanta su copa, sonríe y vuelve a exclamar: 'tomemo, somo Atlético'.