El Decano cayó 3-0 en Junín. El primer tiempo fue palo y palo, polémica incluida. El segundo, el equipo de El Soldado fue una sombra y deambuló por la cancha. Explotó 25 de Mayo y Chile, y las redes están en llamas.
Omar De Felippe contra Sarmiento. (Captura de video)
Ya venía mal la cosa, con un rendimiento muy flojo los últimos partidos. El agónico gol de Joaquín Pereyra salvó la ropa ante Aldosivi en casa, pero el rendimiento no convencía. El Pueblo Decano esperaba ansioso la tarde del viernes, con la ilusión de remontar, de levantar cabeza, del volver con una sonrisa del estadio Eva Perón en Junín para cerrar la semana entre asados y vinos, con la esperanza de que sea el inicio de una racha de victorias que lo devuelvan a los puestos de vanguardia.
Nada de eso pasó y el viernes se puso jodido para el hincha Decano, que no anda de buenas. Atlético Tucumán cayó goleado en Junín: fue 3-0 contra un Sarmiento muy superior, que pegó al minuto del complemento y desde ahí dominó de forma contundente el trámite, después de un primer tiempo parejo, palo y palo, con llegadas de ambos lados y una jugada muy polémica que pudo cambiar la historia.
De arranque, salió dormido el equipo de Omar De Felippe: el local dominó los primeros 10' hasta que El Decano se puso en partido y comenzó a generar peligro. El Soldado mandó a Risso Patrón y Rius de carrileros, con Acosta - Erbes - Pereyra en el eje, y el equipo se acomodó. Pudo encontrar la pelota, salir del acedio del local y pisar campo contrario, generar juego y buscar el triunfo.
Comenzó a llegar entonces El Decano. Primero fue Heredia, tras enganchar en el área y rematar de zurda. Luego, la polémica de la noche: a los 13', Erbes la metió al área, Pupa Heredia la bajó y Bebe Acosta conectó de derecha pero Salvareschi salvó... ¿en la línea? ¿adentro? ¿afuera? Parecía gol de Atlético, pero el árbitro no cobró nada y el partido siguió palo y palo.
Lo tuvo Pereyra de zurda, Lotti en una jugada preparada y Pupa Heredia por arriba; Sarmiento tuvo las suyas, el primer tiempo culminó sin goles y con llegadas en ambos arcos. No sabemos qué pasó en el vestuario. Quizás Atlético se quedó enfrascado en las repeticiones del no-gol de Acosta o el técnico no supo ajustar piezas, pero todo lo que siguió fue lapidario.
El ingresado Arismendi desbordó a Ortiz, que en posición de stopper salió lejos. Vergini no llegó nunca a cerrar y el centro fue despejado por Lucchetti, pero rebotó en Osores y quedó en los pies de Montoya, que puso el 1-0 cuando el reloj todavía no marcaba 30 segundos.
De Felippe metió cambios a mansalva, hasta nervioso. Felipe Campos, Renso Tesuri y El Polaco Menéndez saltaron al campo de juego, pero poco hicieron para torcer la historia. A los 15 otra vez Arismendi llegó hasta el fondo y conectó con Cucchi, que definió abajo del arco. Tras el gol, el entrenador sacó también a Risso Patrón.
Atlético no ofreció nada y fue testigo del golazo de Gondou hacia el final del partido, que sentenció el triunfo de Sarmiento y lo convirtió en goleada. Lapidario. Un Atlético sin reacción caminó la cancha los segundos 45' y nunca estuvo cerca de empatar ni menos de descontar.
Así como De Felippe ajustó bien las piezas en la primera mitad, los cambios parecieron apurados y transmitieron esa ansiedad al equipo. Los ingresados Campos y Tesuri se pararon por derecha, y por allí vino el 2-0. Risso Patrón pagó los platos rotos, incendiado.
Atlético está hoy lejos de aquel equipo agresivo y combativo, que siempre hacia goles y atacaba con mucha gente, con intención clara de tratar bien la pelota e ir al frente, aunque no siempre salga bien. Hoy, los refuerzos no terminan de engranar, algunos rendimientos siguen bajos y desapareció aquella frescura y sonrisa de los pibes.
Hoy De Felippe está señalado por el Pueblo Decano. No lo acompañan los resultados y no hay una idea clara de juego a la que aferrarse. El martes Atlético recibe a Independiente, y una nueva derrota podría calar muy hondo en el humor del Pueblo Decano, que no quiere pasar más fines de semana masticando bronca: el técnico fue el principal blanco del enojo de los hinchas en las redes sociales. Explotó 25 de Mayo y Chile, y no de alegría:
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