ANÁLISIS DECANO

Arriba los corazones: Bomba Monumental, empates que suman y la zurda que ilusiona

La volea de Pereyra le devolvió la sonrisa al Pueblo Decano. Antes, hubo muchas llegadas y poca eficacia, pero la certeza de que el equipo va al frente. La bandera para El Polaco, el recuerdo de El Chulo y un feliz día para los niños de corazón Celeste y Blanco.

14 Ago 2021 - 18:11

¡Arriba los corazones, Pereyra! (Foto: Prensa Atlético Tucumán)

Hay empates que se festejan, claro que sí. Tampoco para salir a tirar bombas, pero El Decano tucumano rescató un punto valioso cuando parecía que se quedaba con las manos vacías después de comenzar muy bien, empatar e ilusionarle con darlo vuelta, pero errar un penal y pasar a perder con un golazo antes de la bomba Monumental de Joaquín Pereyra, que explotó en las gargantas Decanas y repartió sonrisas por todo Tucumán, justo en la antesala del Día del Niño. 

El zurdo fue el mejor del equipo de Omar De Felippe, por su golazo sobre la hora, por su asistencia precisa en el primer gol y por siempre intentar ser el abanderado del fútbol en 25 de Mayo y Chile otra vez este mediodía. Atlético jugó otra vez en el horario que obliga a El Pueblo Decano a madrugar para cumplir los rituales sagrados: juntarse con los hermanos de tribuna, compartir y brindar a la salud del Viejo y Glorioso Decano de Corazón Sin Igual al que hoy La Banda le agradece y lo alienta hasta el final, hasta la volea de Pereyra y ese grito desaforado, de desahogo, de bronca y de emoción por el querido Chulo, que desde hace dos años alienta al Deca desde arriba.

Se le hizo cuesta arriba todo el partido a El Gigante del Norte, contra un Aldosivi que venía envalentonado y efectivo en condición de visitante. Lo tuvo de arranque Guillermo Acosta tras un lujoso taco de Leo Heredia, pero tapó el arquero; estuvo cerca el 10 tras peinar en el primer palo un buen centro de Risso Patrón, pero se fue ancho su cabezazo; la tercera no fue la vencida, porque Devecchi le ahogó el grito sagrado a Augusto Lotti.

'Los goles que se erran en un arco se hacen en el otro', dicen por ahí. Pero Aldosivi marcó muy fácil: Acosta tocó mal, Insúa cortó y lo dejaron avanzar y avanzó y avanzó sin marca; Andrada se acomodó, se tomó su tiempo y mandó un centro llovido para Cauteruccio, que recibió de pecho solo entre Osores y Risso Patrón para fusilar a Lucchetti. Atlético erró y erró y la visita marcó sin pedir permiso ni perdón.

No fue el día de los dos jugadores más peligrosos del Decano en ofensiva: Ramiro Carrera no pudo imponerse con fútbol ni velocidad en la primera mitad, y no salió a jugar el complemento por una molestia. Que no sea nada, porque El Deca necesita a su delantero más picante, su 7 de Espadas. Pupa Heredia no estuvo fino -salvó en aquel taco para El Bebe- y el partido le tenía preparado un sinsabor en la segunda mitad. Con el 10 y el 23 apagados, emergió la figura de Joaquín Pereyra, que desde su zurda elegante intentó ser el conductor de Atlético, a espaldas de los volantes rivales, con la cancha de frente y buscando ser siempre opción de pase.

Los ingresos de Felipe Campos, Franco Mussis y Renzo Tesuri revitalizaron a El Deca, que salió decidido a buscar el empate en el segundo tiempo. A los 5', llegó la igualdad cuando Pereyra comandó de derecha a izquierda, con su fino botín zurdo puso la pelota en el pecho de Tesuri y a espaldas del lateral de Aldosivi, que en su afán de evitar el remate asistió a Lotti, que fusiló de cabeza y puso el merecido 1-1. El Decano era una furia y se encendía la ilusión frente a los televisores en cada rincón de Tucumán.

La algarabía era total cuando Lodico la tocó con la mano en el área y Trucco pitó penal. Irrefutable. Heredia dio un paso al frente, se hizo cargo, sacó pecho y remató desviado. Erran los que patean, Pupa. El 10 no pudo ser ese mediapunta determinante y goleador que nos tiene acostumbrados, y fue reemplazado para dar lugar a Cristian El Polaco Menéndez tras el 2-1, otra vez de Cauteruccio, con un verdadero golazo tras un taco sensacional de Braida.

A pura garra, el 11 Decano entró a pelear todas y sumar peso ofensivo para retribuir el cariño de El Pueblo Decano, que lo recibió con una bandera: "Gracias por volver". Gratitud con los que respetan a El Gigante del Norte, siempre. El rubio delantero no pudo conectar un centro de Risso Patrón y Devecchi respondió firme ante una terrible volea de Mussis. Los minutos pasaban y el gol no llegaba. Atlético perdió la brújula, careció de chispa sin el 23 y el 10 en cancha y casi no llegaba con claridad ni peligro.

"Gracias por volver". Foto: Soy Decano

El reloj ya marcaba 47:07 cuando Franco Mussis levantó la cabeza cruzando la mitad de cancha y vio a Joaquín Pereyra entrando al área por izquierda. Se terminaba el partido y el reloj rezaba 47:08 cuando el zurdo que llegó a préstamo desde Rosario conectó de zurda, de volea, con el alma para que la pelota salga con la fuerza de un misil al palo derecho de José Devecchi. Bomba Monumental. Un (José) Fierro en su botín. Ya a los 47.10 el 22 Decano corría alocando, dibujando un corazón, señalando la tribuna y buscando luego el abrazo de sus compañeros para festejar el 2-2 de Atlético Tucumán. 

Justicia en el marcador y arriba los corazones Decanos. El partido que Atlético dominó de arranque, que se complicó tras el primer gol de la visita y mucho más después del penal errado y que finalmente empató sobre la hora le otorga un punto que tiene gusto a poco, pero que sirve para resaltar que el equipo de De Felippe por momentos sometió al de Gago, uno de los grandes animadores del torneo. Un punto que permite valorar la decisión para atacar en el inicio de cada tiempo y el hambre para ir hasta con vergüenza a buscarlo hasta el dinal.

Será tarea de El Soldado encontrar la mejor versión de los suyos: si Pereyra se transforma en el conductor Decano, deberá acoplarse al eje Carrera - Heredia para abastecer a Lotti, que demostró que puede compartir el frente de ataque con Menéndez. Muchas alternativas y variantes valiosas, que deberán engranar para seguir construyendo un equipo ambicioso y poderoso, que hoy dilapidó muchas chances, sufrió y terminó abrazado tras la bomba Monumental de Pereyra y su zurda que ilusiona. A valorar el punto, curar las gargantas después de tamaño grito y llenar de amor a todos los niños cuyo corazón late bien arriba en 25 de Mayo y Chile, pintado de Celeste y Blanco.


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