Mientras el Santo reclama lo que le pertenece, los clubes de la B Nacional firmaron un apoyo insólito al Chiqui Tapia, quien muestra cada vez más poder.
Foto: TN.com.ar.
Los que me conocen saben mi fanatismo por Atlético Tucumán, algo que jamás va a cambiar a pesar de los 11.000 kilómetros que me separan del José Fierro. Pero una cosa es hablar desde el fanatismo, la chicana y el folklore de las gastadas, y otra cosa es ver cómo te tocan el culo, te basurean y no decir nada. Porque eso es lo que está pasando hoy con San Martín.
Parece que Claudio Tapia quiere a toda costa sacar la imagen de la AFA fraudulenta de Julio Grondona y hacerla propia, y más grande, y cada vez de una manera tan descarada, sin importarle absolutamente nada. Haciendo cada vez más la diferencia entre Buenos Aires y Santa Fe con el interior, o entre Unitarios y Federales , como era la historia cuando nació la República Argentina.
El primer acto de matufiada lo hizo hace poco más de un año, en la mitad de la temporada futbolística. El Chiqui vio cómo podía demostrar que él era “el más poronga” y se las ingenió para ayudar a su equipo, Barracas Central. Cambió el reglamento de la Primera B Metropolitana, haciendo que haya cinco ascensos. ¡Cinco! Eso sí, a los del Torneo Federal A, donde hay más equipos en competencia, los dejó con solo dos.
Los actos de Tapia son constantes, cambiantes, asquerosos. Exponiendo constantemente que hay más cosas de trasfondo que empañan a un fútbol argentino donde está marcado dónde está el poder y donde no. Para colmo, cuando parece que algo se puede acomodar, vuelven a trenzar y todo queda peor.
A San Martín lo perjudicaron, lo trapearon y encima le pusieron a todos en contra. Quedó solo peleando por algo justo, y cuando digo justo no hablo de darle el ascenso, sino de tener el mismo criterio para todo. Mientras las clasificaciones a las copas quedaron definidas, cuando Atlético aún podía aspirar a una Sudamericana; los descensos en la Superliga y EN LA B NACIONAL quedaron nulos, a los de Ciudadela no les reconocen los méritos que hizo durante el campeonato.
La AFA ya aseguró que los ascensos se definirán en las canchas. Eso implicaría que para la B Nacional hay calendario para programar. Entonces, ¿por qué no hay para la Copa de la Superliga? La respuesta muestra aún más las diferencias entre Federales y Unitarios en el fútbol argentino.
Al dar por finalizada la temporada, doce equipos argentinos clasificaron a las copas internacionales. Los cinco que van a la Libertadores son de Buenos Aires, mientras que la Sudamericana se reparten entre cuatro de esa provincia, dos de Rosario (con complejos de porteñismo) y Talleres, de Córdoba, siendo el único del Interior.
En la B Nacional parecía más “repartida” la cosa. Si contamos los cuatro primeros de cada zona que pelean por los puestos de ascenso, hay tres equipos del interior y cinco de Buenos Aires, pero una de las ideas de Chiqui y sus secuaces es que al torneo lo peleen los seis primeros de cada zona. ¿Adivinen de dónde son los cuatro que clasificarían? Sí, de Buenos Aires. Para colmo, todos los clubes firman un apoyo a Tapia.
¡Hasta Atlanta, que pelea por ascender como San Martín! ¡Insólito!
Las dolorosas alternativas sobre lo que puede ocurrir
1- La AFA decide jugar los partidos, dejando de lado el reclamo de San Martín, opción que pica en punta. Eso sí, si al Santo no lo beneficiaron con el ascenso, va a tener que estar atento, porque en la cancha se la van a poner más difícil aún.
2- Si actúa la FIFA de por medio, le dan el ascenso a San Martín (Atlanta la ligaría de rebote porque no acompañó en nada), pero prepárense para el décimo descenso porque van a tener todas en contra en 2021.
Esa es la triste realidad del fútbol argentino. Donde los Federales (en este caso San Martín), pelea contra una AFA cada vez más Unitaria, donde el interior del país queda cada vez más marginado.