El ex delantero decano rememoró aquel histórico clásico ante San Martín, con su gol sobre la hora.
Foto: LV12.
Hay clásicos que quedarán en la memoria de todos, por el desenlace, por el resultado o por el simplemente de ser un clásico, el cual se juega con todas las ganas y se pone toda la carne en el asador. Uno de eso fue, sin dudas, el 3 a 2 que Atlético le ganó a San Martín, en La Ciudadela, con Mauro Amato como figura.
Autor de dos goles en aquella tarde, el delantero quedó en la memoria y el corazón de todo el pueblo decano. Tal es así que las imágenes de sus festejos le valieron varias banderas y tatuajes en los hinchas que homenajearon a su manera al goleador.
“No puedo explicar tanta felicidad que desbordé, no sabía dónde estaba la gente de Atlético, ese desequilibrio emocional que causa un gol. No era para menos”, comenzó recordando Amato en diálogo con LV12. Luego agregó: “"No pasaba nada en el primer tiempo, en el segundo tiempo fue lo mejor que me pasó en la vida".
Tal como lo dijo el delantero, el primer tiempo no pasó nada y se fueron al descanso 0-0. En el complemento llegó lo mejor: Julio García abrió el marcador para San Martín a los 20. Apenas cinco minutos después, Atlético lo daba vuelta con goles de Raúl Saavedra y el primero de Amato. A los 32, el Hueso Pereyra puso el empate para los locales y parecía que todo iba a terminar en tablas, pero no.
En el último minuto de adición, en la última bola de la tarde, Saavedra tiró un preciso centro desde la izquierda, y la pelota fue a donde estaba el delantero. Tocó tres veces la pelota con su botín derecho, tres toques suaves y sutiles, con pura calidad. El primero para parar el balón, el segundo para adelantarla y el tercero para acomodarla ante la salida del Pájaro Quiñones. Fue un 3 a 2 que quedará en la memoria de todos. Fue un 3 a 2 que convirtió a Mauro Amato en una leyenda de Atlético Tucumán.