ANÁLISIS

Un Atlético copado y una confianza que crece con el correr de los partidos

La cuarta victoria consecutiva del Decano le permite meterse en puestos de copas, olvidarse del mal arranque y agarrar más solidez. Volvió el Laucha, Bianchi es el líder de la defensa y una pareja de volantes centrales que cada vez se entiende más.

02 Nov 2019 - 16:16

Foto: Telam.

El equipo de Ricardo Zielinski logró no solamente quedarse con tres puntos importantes en tierras santafesinas, sino que también hilvanó el cuarto triunfo consecutivo, se acomodó en la tabla, recuperó jugadores claves y su plantel cada vez tiene más confianza en todas sus líneas.

En líneas generales, ante Colón, Atlético jugó un gran partido y por varias razones. Principalmente porque, de atrás para adelante, no sufrió para nada al conjunto local. Le cerró bien los espacios y supo controlarlo bien cuando inquietó con los desbordes en Mauro Da Luz que los sufrió Fabián Monzón en la primera etapa, pero en el complemento el lateral ajustó la marca y no se volvió a pasar sobresaltos.

La vuelta de Cristian Lucchetti también es importante para el equipo, y mucho más con un capitán que respondió bien y conservó el arco en cero. Asimismo, Bruno Bianchi se convirtió en el gran líder de la defensa del Decano. El central es la voz de mando, acomoda a sus compañeros y cierra siempre bien. Nunca pierde en los manos a manos y por arriba es una garantía. Desde esos dos puntos fundamentales, Atlético comenzó a reconstruirse en los últimos partidos.

La clave de la mitad de la cancha es la confianza que depositó el Ruso en sus volantes centrales. Cristian Erbres y Ariel Rojas siguen creciendo en su fútbol, manejan los hilos del equipo y de los pies de ellos nace el peligro que genera el equipo. Hoy estuvieron bien acompañados por un Augusto Lotti que jugó su mejor partido desde que llegó a Tucumán. El ex Racing no tan solo convirtió su primer gol con la camiseta del Decano, sino que también desbordó siempre que pudo, tapó bien las subidas del lateral y tiró buenos centros para los tanques de arriba.

Justamente la última clave que completa la columna del Atlético de Zielinski es la delantera. Javier Toledo y Leandro Díaz se entienden cada vez más. De una combinación entre ellos nació (con un poco de fortuna), el primer gol. Posteriormente también llegó el segundo, pero no fue un gol cualquiera, fue el que le sacó la mufa a Toledo. El delantero volvió a convertir por Superliga luego de 30 partidos y sacarse esa mochila de encima será de vital importancia para lo que viene de acá hasta fin de año, para tomar confianza en la definición y seguir armando una dupla letal.

El Ruso supo corregir poco a poco los errores que tuvo a principio de temporada. Entendió que tenía que rearmar el equipo de atrás para adelante y así fue como empezó a reconstruirse. Luego de afianzar la defensa, encontró la pareja de centrales que necesitaba para que los delanteros que tango bancó en los momentos malos, empiecen a aparecer. Así llegaron las victorias y, de golpe, se metió nuevamente en puestos de copas y toma confianza de cara al último mes de competencia en el año, buscando cerrarlo de la mejor manera. 

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