El ídolo eligió irse de Atlético, y no hay explicación que cure el corazón de los hinchas. ¿Qué se sabe sobre la bomba del mercado?
Cuando se confirmó la salida del Pulga Rodríguez, Tucumán oscureció de golpe. Eran apenitas pasadas las 8 de la noche del domingo 6 de enero, y junto al lamento de los hinchas comenzaron a caer las primeras gotas.
Pasaron algunos minutos, y se desató una tormenta intensa, de esas bien típicas de enero en el Jardín de la República.
Hasta el cielo se puso a llorar, Luis Miguel se va de su casa, y no hay explicación que pueda curar el corazón de aquellos que durante más de una década lo vieron desparramar magia y hacer goles de todos los colores.
¿Es por plata?, ¿por cuánta?. ¿No hicieron el esfuerzo de retenerlo?. ¿Es por su reciente afiliación al PJ?, ¿no iba a ser candidato a legislador?
Por estas horas abundan las teorías conspirativas que intentan explicar la bomba del mercado de pases. Algunos tienen la buena intención de arrojar un poco de luz en medio de la oscuridad. Otros buscan aprovechar el momento para embarrar la cancha, en la antesala de un año que será una carnicería. Se vienen las elecciones, nacionales, provinciales y también dentro del club. Y así como en el amor y en la guerra, para algunos, en política, todo vale con tal de sacar una ventaja.
Lo que se sabe es que la propuesta económica del Sabalero es altísima y muy difícil de igualar. Anoche hubo una última reunión en el hotel Hilton, donde el Deca le ofreció al jugador una importante mejora salarial, pero la respuesta fue negativa. La decisión del 7 estaba tomada.
¿Y la candidatura? Aunque medios nacionales y provinciales lo dieron por hecho, nunca estuvo confirmado, no pasó de ser un rumor. Luis Miguel no tenía en su cabeza aspirar a una banca en la Legislatura provincial, al menos este año.
¿Y entonces? "Me quiero ir porque quiero tomar el desafío de ver lo que puedo ser capaz de hacer en Colón", dijo el propio jugador. Las primeras tres palabras de esa cita texual son una puñalada, pero son la clave de esta encrucijada. Hágase su voluntad.
Se va un ídolo, un hombre que supo regalar alegría infinita cuando todo parecía tristeza. Llegó a un club que militaba el Argentino A sin enontrarle la vuelta, y se va de uno que se codea con los grandes del continente. Tiene nuevos desafíos, ganas de cambiar de aire, y una posibilidad de progresar económicamente en el último tramo de su carrera. ¿Quién se anima a juzgarlo?