Padre Decano, madre del Santo, son ocho hermanos y disfrutan como pocos cada vez que se enfrentan los más grandes del fútbol tucumano. "Claro que cada uno quiere que gane su equipo, pero mañana la vida continúa. Y lo celebraremos comiendo un rico asado en familia".
Los Velárdez en acción.
Villa Luján es el escenario de la familia Velárdez. Literalmente todo empezó ahí: don Miguel Ángel, fanático Decano y padre de ocho hermanos, fue un boxeador aguerrido arriba del ring, bajo las luces del cuadrilátero, siempre yendo al frente contra las cuerdas del templo de calle Don Bosco. Y luego, cuando empezaron a nacer los chicos, siguió entre las cuerdas pero ya como árbitro. Casado con Norma Salinas, fanática de San Martín, el primero en nacer fue Miguel, Miqui. Y no hubo lugar a discusiones: "Mi viejo me hizo de Atlético. Al ser el mayor, el primero, no le costó demasiado. Y me llevó a la cancha desde que tengo uso de razón, desde muy chico".
Luego nació Marcelo y se inclinó por los colores de doña Norma. Y cuando creció lo primero que hizo fue empezar a llevar a Fabián, el Mono: "Mentíamos lo que sea en nuestra casa y nos íbamos a la cancha. Me acuerdo clarito uno de los primeros partidos en Ciudadela: Cococho Jiménez le mete un gol a Dálmine, yo era alcanzapelotas, y saltaba el alambrado para meterme en la avalancha con los hinchas y volvía a la cancha. Después era la mascota y tengo fotos con los planteles, con Rescaldani, ¡qué jugadores!", recuerda el ex arquero y uno de los actuales entrenadores bajo los tres palos de San Martín.
Cuando todos vivían juntos, en la semana previa del clásico, no se hablaba de otra cosa en las sobremesas familiares. Y después del partido, el clima en el comedor de diario era único: "El que ganaba estaba contento, y el que perdía se la tenía que bancar. Nadie se quedaba sin comer, pero sí recuerdo esos clásicos que al que le tocaba perder, volvía de la cancha y se tiraba en la cama media hora hasta que le pase la amargura. Pero después se pasaba, un par de cargadas, y ya está. Que la familia tenga hinchas de Atlético y San Martín le da sabor. Sería aburrido si todos fuéramos del mismo equipo", se ríe Miguel Velárdez, periodista de La Gaceta y uno de los grandes cronistas de Tucumán.
Claro que los clásicos han marcado a fuego a la familia Velárdez, pero hay situaciones que los ha unido como la hazaña en Quito del Decano o el último ascenso de San Martín a Primera: "¿Cómo no vamos a querer que San Martín esté en Primera? O cuando fue el gol de Zampedri. Estoy seguro que mi madre, hincha de San Martín, no ha gritado aquel gol, pero en su corazón, por nosotros, sus hijos, quería que esa noche hiciéramos historia", remarca Miguel, quien se pone contento cuando a su hermano, que trabaja en el club, le va bien.
"Soy un privilegiado al estar en San Martín. He vivido toda esta semana con los muchachos. He visto un plantel unido, que quiere jugar este partido desde que ascendió a Primera. Es lo primero que te fijás en el fixture: cuándo es el clásico. Estamos en el día a día y los veo muy bien parados. El Taca, Acevedo, Maxi son los que hacen bromas, los que llevan calma. Y todos saben que no van a estar solos, que hay muchísima gente detrás de ellos, acompañándolos este día", indica el Mono.
Mientras tanto, con entradas agotadas y entre la multitud de hinchas de Atlético, estará Miguel, quien conoce en sus hermanos al hincha de San Martín y al hincha de Atlético: "El hincha de San Martín es muy veneno, no acepta criterios. Más que hinchas son como soldados y San Martín es la Patria. El hincha de Atlético es más racional, tiene criterio, y es más exigente. No le da lo mismo ganar como sea a cualquier precio, le importa el buen juego".
Luego de la foto en familia, con los hermanos y los sobrinos, el mensaje de Fabián y de Miguel es el mismo: "Ojalá que este no sea el último clásico, siempre quisimos jugar este clásico en Primera. Es importante que lo cuidemos entre todos y se haga una costumbre enfrentarnos en Primera. Claro que cada uno quiere que gane su equipo, pero mañana la vida continúa. Y lo celebraremos comiendo un rico asado en familia".