Atlético jugó un partido perfecto ante un rival deslucido y sin ideas. Ahora a pensar en Gremio.
Foto: Fox Sports.
Este Atlético es así, cuando parece que la figura del partido es un Mauro Matos, que se bajó y peleó todo; un Rodrigo Aliendro o Guillermo Acosta, que se comen la mitad de la cancha; o un Cristian Lucchetti, que responde hasta atajando penales; aparece Luis Miguel Rodríguez y se roba todas los flashes.
El equipo de Ricardo Zielinski jugó el partido perfecto: presionó cuando tenía que hacerlo, atosigó cuando le tocó tener la pelota, defendió bien cuando Tigre insinuó en el complemento, y liquidó al rival cuando tuvo y pudo hacerlo. La columna vertebral del equipo es solidez pura, juegue quien juegue. Porque hoy no estuvo Bruno Bianchi y Yonathan Cabral ocupó su lugar, dejando a Andrés Lamas como segundo marcador central, y la pareja cumplió una excelente labor, anulando a Diego Vera y a cualquiera que se acerque. Así como también lo hicieron en las puntas José San Román y Mathías Abero, sin dejar que el rival los desborde.
En el mediocampo, Gervasio Núñez poco a poco va tomando ritmo de juego y estado físico, y pareciera que empieza a ser aquel que la rompió el semestre anterior. Hoy, Nery Leyes también volvió a ser el Patrón del torneo pasado, dejándole la duda al Ruso para ocupar el puesto el próximo martes.
Las actuaciones de Aliendro y Acosta cada vez son más difíciles de describir. Las palabras no alcanzan para contar la labor que hacen esos dos monstruos que tiene Atlético en la mitad de la cancha: aparecen en todos lados, quitan, corren, meten, distribuyen, llegan con profundidad al arco rival. ¿Qué más les falta hacer?
Adelante hoy le tocó jugar a Mauro Matos, el “Viejo ese”, como le decían los hinchas cuando llegó al club. Más de uno renegó a los cuatro vientos la contratación del ex Chacarita, pero como todo jugador de jerarquía y lejos de escuchar esas quejas, el delantero se va ganando su lugar a fuerza de buenas actuaciones. La de hoy fue notable, peleando, luchando y bajando todas las pelotas que le tiraron por arriba. Una máquina de asistir con la cabeza a sus compañeros.
El Pulga y el Laucha siempre merecen un párrafo aparte. La magia de Luis Miguel hoy volvió a su máximo esplendor, convirtiendo tres goles y cerrando el partido con una definición exquisita. Todo el Monumental y hasta Augusto Batalla sabían que PR7 iba a buscar picársela al arquero de Tigre, pero nadie pudo hacer nada para que la pelota entre por el primer palo y para que los hinchas sólo atinen a aplaudir a su ídolo, él ídolo. Así como también se gastaron las manos y la garganta para ovacionar a Lucchetti. El Laucha tuvo pocas intervenciones porque no fue exigido gracias a la buena labor del equipo, pero cuando le tocó, "El pibe de 40” respondió. Sobre todo en el penal que le atajó a Vega cuando aún no estaba definido el encuentro.
Atlético llega de la mejor manera al primer choque con Gremio (martes a las 21.45). Con un equipo consolidado, que sabe lo que quiere y sabe a qué juega. Ahora, será cuestión de poner paños fríos y pensar en ganar sin recibir, para seguir soñando un poco más.