Cuando el árbitro chileno
Roberto Tobar marcó el círculo central del estadio
Atansio Girardot, los abrazos se multiplicaron por mil en la tribuna visitante.
A partir de ese momento, cualquier rivalidad que pudiera haber existido entre los fanáticos llegó a su final.
La hinchada de
Atlético Nacional despidió con aplausos a la de
Atlético Tucumán, que no paraba de festejar otra histórica conquista fuera de casa.
Ahora, a seguir soñando.