El Decano la tenía complicada ante Racing, luego de un flojo primer tiempo, pero sacó a relucir su carácter, ayudado por un José Fierro que explotaba.
Foto: Luis López, de Soy Decano.
Este Atlético de Ricardo Zielinski es así: parece desdibujado, con poco brillo y perdido en el campo de juego, pero hace un click en su cabeza y todo cambia. Y lo sufren, todos los equipos lo sufren, sobre todo si el partido se juega en el Monumental, la gran fortaleza que tiene el Decano, donde no cualquiera aguanta la presión.
El primer tiempo fue bastante complicado para los dirigidos por el Ruso. Los primeros minutos no logró hacer pie en el campo de juego, ante un rival que juega rápido, bien y no te perdona. Prueba de ello fue el golazo de Lisandro López, en una jugada que parecía diluida, pero el crack de la Academia la clavó en el ángulo. Los laterales, José San Román y Gabriel Risso Patrón, entraron nerviosos y eso les jugó en contra. Una sombra de lo que hicieron el pasado jueves ante Nacional de
Medellín, en esa primera etapa. En el mediocampo ninguno podía hacer pie, pero aun así se las ingeniaron para crear un par de situaciones, pero nada peligroso.
Llegó el esperado entretiempo y parece que el shampoo que utilizó Zielinski funcionó bien. Hubo lavado de cabeza y el equipo salió con otra actitud. El Ruso acertó con los cambios y así poco a poco comenzó a llevar peligro al arco del equipo de Eduardo Coudet. El empuje de la gente fue fundamental para la levantada, acompañado de una fortuna que pocas veces tiene Atlético.
El zapatazo de Guillermo Acosta y el desvío en el camino comenzó a despertar más fervor en el Monumental. “Ponga huevo, hoy no podes perder”, explotaba en cada una de las gargantas de los hinchas. Leandro Díaz tuvo el empate, pero tras pararla de pecho, la tiró por arriba del travesaño. “Esta noche cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar”, pedían en las tribunas, y Zielinski lo entendió y metió toda la carne en el asador, con el Pulga, el Loco y Mauro Matos arriba, con Gervasio Núñez y David Barbona para la creación, y el Bebe se dedicó a ser el Bebe, a jugar de lo que le toque: de 4, de 5, de 8 o de le pidan, pero el de Banda del Río Salí está, y mete, y contagia, y levanta a la gente.
Llegó el empate. Tal vez de la forma menos esperada, o de las que menos se ven en el José Fierro. Pelotazo cruzado, primero la peina Matos, luego el PR7 se la baja de cabeza a David Barbona y éste de aire, como venía, sacó un zapatazo y la clavó abajo, pegada al palo de Gabriel Arias. Locura y descontrol. ¡Monumental!
Después hubo tiempo para una más, la que iba a ser la del éxtasis, pero esta vez no pudo ser, Loco. Lo tuvo Leandro Díaz, sólo, luego de que el Pulga le diera el pase atrás, pero el de Villa Amalia que había jugado un partidazo corriendo y luchando cada pelota, la mandó por arriba del travesaño.
Atlético fue de menos a más ante uno de los equipos candidatos en la Superliga y en la Libertadores. Parecía que se lo comían crudo pero reaccionó a tiempo y casi se lo lleva. Termina con un sabor dulce a pesar de haber tenido los tres puntos a su merced. Ahora habrá tiempo de descansar poco y corregir mucho para visitar a un Defensa y Justicia que también empató 2 a 2, luego de estar 2 a 0 en desventaja. Un rival complicado que se hace fuerte en casa, pero no es el Monumental.