Análisis

Rugby: Tucumán mantuvo la permanencia y nada más

Lejos de su mejor juego, el conjunto Naranja tuvo que pelear el descenso.

05 Dic 2016 - 18:29

Dicen que para madurar hay que saber recibir algunos cachetazos que te permitan levantarte y resurgir. Eso es lo que le pasó a la Selección tucumana de rugby en 2003, cuando descendió. Reestructuró todo, recuperó la categoría al año siguiente y en 2005 se coronó campeón del Argentino de rugby. Desde allí, hasta el día de hoy, obtuvo cuatro subcampeonatos y se coronó en tres oportunidades. Además, se mantuvo siempre entre los cuatro primero, cosa que no cualquiera puede hacer. Pero la cosa cambió y este año estuvo cerca de volver a perder la categoría. ¿Qué pasó?


El equipo que dirigieron Mariano Odstricil, Nicolás Domínguez, Álvaro Galindo y Diego Vidal nunca se afianzó en el torneo y lo terminó sufriendo. Los baches que hubo costaron carísimo y lo bueno que se hacía terminaba opacado por los malos resultados. Vamos por partes:

- El scrum fue un eterno dolor de cabeza, sobre todo para los primeras líneas. La nueva disposición de la UAR hizo que los jugadores tucumanos tengan que pasar de jugar con un reglamento a otro, con apenas seis días de diferencia. Nunca se le encontró la mano. Primero con las amarillas y rojas, para luego resignarlo a perder, con tal de no tener otro jugador fuera de la cancha.

- El sistema de juego que intentaron hacer los entrenadores, con dinamismo y apoyo constante se vio opacado por varias razones. Los jugadores estaban cansados por el arrastre que tuvieron en el año, hubo pocos entrenamientos y el trabajo no se pudo pulir nunca.

- Se pecó con exceso del uso del offloads. Al no tenerlo bien aceitado, se terminaron perdiendo pelotas importantísimas y se pagaron caro.

- La falta de liderazgo: si bien Nicolás Proto se volvió el capitán y referente del equipo por su entrega, sacrificio y por ser uno de los más “veteranos”, con apenas 25 años, se sintió la ausencia de varios referentes como si hubo en los años anteriores.

- La juventud también jugó en contra. En los momentos claves de los partidos, la falta de experiencia fue un dolor de cabeza, se pagó caro y se terminó perdiendo partidos ganables, como pasó con Cuyo, Salta, Buenos Aires y hasta con Rosario.

El rugby tucumano entró en un pozo y habrá que replantearse varios puntos para volver a los primeros planos. La continuidad del trabajo de este cuerpo técnico, acompañado por los de juveniles, puede ser fundamental si se quiere trabajar bien nuevamente. Habrá que esperar las elecciones en la Unión de Rugby de Tucumán y saber así, quienes seguirán al frente del conjunto Naranja y bajo qué circunstancias.  



Por Marco G. Lamoglia


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