La senadora Sandra Mendoza encabezó la presentación de la serie documental Historia de un colapso, e instó a "refrescar la memoria" respecto de lo que considera "un hecho tan dramático y crucial para la historia de Tucumán".
(Foto: Prensa Sandra Mendoza)
La senadora nacional por Tucumán Sandra Mendoza (Convicción Federal) encabezó este lunes en el auditorio Emar Acosta del Senado de la Nación un encuentro para recordar y rendir homenaje a los trabajadores azucareros, a sus familias y a toda la comunidad tucumana, a 60 años del cierre intempestivo de once ingenios en nuestra provincia.
Durante la actividad se presentó la serie documental "Historia de un colapso", de Claudia Herrera e Ignacio Sánchez, quienes estuvieron presentes en el estrado junto a la senadora y a Enrique Salvatierra, representante oficial de la Casa de Tucumán en la Ciudad de Buenos Aires. En el ingreso al auditorio se exhibió una muestra fotográfica producida por la Casa de Tucumán, que reúne imágenes de aquel proceso.
Participaron del encuentro la senadora por Jujuy, Carolina Moisés, y la familia de Benito Romano, histórico dirigente azucarero secuestrado y desaparecido en abril de 1976 por la última dictadura militar.
Entre 1966 y 1968, la dictadura de Juan Carlos Onganía cerró 11 de los 27 ingenios existentes en Tucumán. La medida provocó la pérdida de unos 50.000 puestos de trabajo y obligó a casi 200.000 personas, un tercio de la población provincial, a emigrar en busca de empleo.
El cierre desarticuló la vida de los pueblos azucareros y generó una crisis social cuyas consecuencias todavía marcan a la provincia. Desde 2021, esta fecha se recuerda como el Día Nacional del Desagravio al Pueblo Tucumano.
En su intervención, Mendoza recordó: "Se han cumplido 60 años, se cerraron 11 ingenios, uno de ellos el de Nueva Baviera en Famaillá, y me toca muy de cerca, como a los vecinos de cada uno de los ingenios que se cerraron, marcando un antes y un después en cada pueblo".
La senadora también compartió su historia familiar: "Soy hija de un peón rural, mi padre era pelador de caña, y esto desplomó las familias. Muchos tuvieron que irse de la provincia buscando un nuevo empleo para sobrevivir. Se cerró un capítulo de muchas familias".
Finalmente, destacó la importancia de mantener viva la memoria: "Hay que refrescar la memoria de este hecho tan dramático y crucial para la historia de Tucumán", concluyó.