Agustín Gutiérrez, docente e investigador tucumano de 32 años, participó de un estudio que analizó más de 75.000 mediciones del plumaje de aves. El trabajo fue presentado en un prestigioso encuentro científico en Inglaterra, donde despertó el interés de especialistas internacionales.
De las aulas tucumanas a un escenario científico internacional. Agustín Gutiérrez tiene 32 años y una historia que combina la pasión por la enseñanza, la investigación y el esfuerzo por abrirse camino en el mundo de la ciencia. El joven, que se desempeña como docente en el Instituto Técnico Anacleto Tobar, viajó hasta Brighton, Inglaterra, para presentar una investigación sobre los colores de las aves que despertó el interés de especialistas de distintos países.
Nacido en San Miguel de Tucumán, Agustín es licenciado en Diseño de Iluminación por la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y actualmente desarrolla tareas de investigación en el Instituto de Investigación en Luz, Ambiente y Visión (ILAV), dependiente del CONICET y la UNT. Su especialidad es la colorimetría y la visión del color, un campo científico dedicado a estudiar, entre otras cuestiones, cómo los seres humanos percibimos los colores que nos rodean.
Además de su trabajo como investigador, Gutiérrez ejerce la docencia en el Instituto Técnico Anacleto Tobar, una actividad que forma parte de su trayectoria profesional y que complementa su labor científica.
Su camino en la investigación comenzó en 2022, cuando todavía cursaba sus estudios universitarios y accedió a una pasantía y una beca vinculadas al CONICET. Aquella primera experiencia le permitió acercarse al trabajo científico y descubrir un área en la que decidió continuar desarrollándose después de obtener su título de grado.
"Yo trabajo en la parte de investigación. Me inicié en 2022 como estudiante universitario, con una pasantía en el CONICET. Terminada mi carrera de grado, continué trabajando", contó.
Con el paso del tiempo, comenzó a especializarse en colorimetría, espectrorradiometría y análisis de datos espectrales, herramientas que permiten estudiar las propiedades de la luz y la manera en que los objetos reflejan diferentes longitudes de onda.
Fue precisamente ese campo de estudio el que lo llevó a participar de una investigación que terminaría abriéndole las puertas de un importante encuentro científico internacional.
El proyecto, titulado "Diversidad cromática global del plumaje de las aves: un análisis espectral comparativo entre continentes", consistió en estudiar los colores de las plumas de aves pertenecientes a siete regiones del mundo, utilizando más de 75.000 mediciones espectrales. "Comparamos los colores de las plumas de aves de siete regiones del mundo con más de 75.000 mediciones de cómo las plumas reflejan la luz. Una parte de los datos viene de una base de datos internacional y otra parte son mediciones nuestras de aves del sur de Sudamérica", explicó Agustín.
La investigación demandó aproximadamente un año de trabajo y fue desarrollada junto a sus directores Pablo Barrionuevo y María L. Sandoval-Salinas, del ILAV, y Takuma Morimoto, investigador de la Universidad de Oxford.
Los resultados fueron presentados en una revista científica durante 2024 y, tiempo después, surgió la posibilidad de llevar el estudio a un escenario mucho más grande: el 28.º Simposio de la International Colour Vision Society (ICVS), realizado en agosto en Brighton, al sur de Inglaterra.
Sin embargo, lo que Agustín imaginaba como una participación mediante un póster científico terminó convirtiéndose en uno de los desafíos más importantes de su carrera. "Quería hacer una presentación de póster, pero a la gente le gustó mucho el trabajo y me pidieron que dé una disertación", recordó.
La propuesta significaba que ya no solamente mostraría los resultados de la investigación, sino que tendría que explicarlos personalmente frente a una audiencia de especialistas internacionales.
A esa oportunidad se sumó una ayuda económica fundamental para concretar el viaje. La organización del encuentro le otorgó una beca que cubrió los pasajes aéreos y el 40% del costo de inscripción al congreso. "Ellos me dieron una beca, donde me cubrían los vuelos y el 40% de la inscripción. Gracias a eso, pude resolver el 60% del viaje. Entonces viajé", relató.
Así fue como el docente e investigador tucumano llegó a Inglaterra para participar de un encuentro que reunió a científicos especializados en la visión del color. El congreso se desarrolló de viernes a martes y su exposición tuvo lugar un sábado.
Pero había un desafío adicional: debía presentar todo su trabajo en inglés, una lengua que no es la suya, y responder las preguntas de los asistentes una vez finalizada la disertación. "Yo di mi presentación en inglés. Fue una experiencia muy linda. Fue la primera vez que hice un viaje tan lejos y que me animé a dar una presentación", expresó.
Aunque Agustín ya había participado de diferentes congresos científicos, la mayoría de esas experiencias habían sido en Argentina. Por eso, viajar a Europa y exponer ante investigadores de otros países representó un salto importante en su trayectoria. "Esta vez fue un desafío más grande", reconoció.
Detrás de esta experiencia internacional también hay un trabajo colectivo que se desarrolla desde Tucumán. En el ILAV, Gutiérrez y sus compañeros investigan cómo las personas perciben los colores de diferentes elementos naturales, combinando mediciones de luz, herramientas tecnológicas y análisis científicos. "Nuestra línea de investigación abarca cómo el ser humano ve los colores de distintos especímenes naturales y este trabajo específico sobre colores en las plumas de aves que presentamos recientemente nos llevó alrededor de un año", detalló.
La participación en el simposio permitió que una investigación desarrollada con científicos de la UNT, el CONICET y la Universidad de Oxford llegara a un encuentro internacional especializado, mostrando el alcance que puede tener el trabajo científico realizado desde nuestra provincia.
La historia de Agustín también tiene una particularidad: mientras continúa avanzando en sus investigaciones, mantiene su vínculo con la enseñanza como docente del Instituto Técnico Anacleto Tobar. Su recorrido refleja dos facetas que conviven en su vida profesional: la de quien busca respuestas a través de la ciencia y la de quien dedica parte de su tiempo a la educación.
Desde aquella primera pasantía universitaria en 2022 hasta su exposición en Inglaterra, pasaron apenas cuatro años. En ese tiempo, el tucumano logró completar su carrera, continuar investigando y llevar un trabajo científico a un congreso internacional.