FEMICIDIO

"Escondida por la capucha": impactante, la revelación en el peritaje del femicidio en Tucumán

Yudith Nazarena Jerez, de 36 años, fue asesinada de dos balazos en el abdomen en su casa del paraje La Cañada, en Graneros. La familia la encontró el lunes 6 de octubre, después de que no se presentara a un encuentro en Juan Bautista Alberdi: su hermano y su padre fueron hasta la vivienda que compartía con su pareja y la hallaron tendida en la habitación matrimonial, con manchas de sangre y sin signos vitales. Los médicos del servicio de emergencias 107 solo pudieron constatar el deceso y advirtieron además fuertes golpes en el rostro y la cabeza.

08 Oct 2026 - 09:51

Foto: X

Yudith Nazarena Jerez, de 36 años, fue asesinada de dos balazos en el abdomen en su casa del paraje La Cañada, en Graneros. La familia la encontró el lunes 6 de octubre, después de que no se presentara a un encuentro en Juan Bautista Alberdi: su hermano y su padre fueron hasta la vivienda que compartía con su pareja y la hallaron tendida en la habitación matrimonial, con manchas de sangre y sin signos vitales.

Los médicos del servicio de emergencias 107 solo pudieron constatar el deceso y advirtieron además fuertes golpes en el rostro y la cabeza.

Horas más tarde, los efectivos encontraron al sospechoso —su pareja, Pablo Salvador Pitali, de 39 años— acostado y tapado en una habitación contigua; según la investigación, al ser reducido dijo de forma espontánea "Yo he sido". 

Los peritajes del ECIF detectaron algo que al principio había pasado inadvertido: una herida de bala en la sien, escondida por la capucha. Lo derivaron primero al hospital de Alberdi y luego al Padilla, donde una tomografía reveló un proyectil alojado en la cabeza.

Hoy sigue en coma inducido, conectado a un respirador, y el fiscal Carlos Sale aguarda su recuperación para imputarle formalmente el femicidio, delito que contempla prisión perpetua; mientras tanto pidió convertir la aprehensión en detención por peligro en la demora. En la escena se secuestraron dos vainas servidas y un arma calibre 22 con manchas de sangre, y el proyectil extraído de su cabeza será peritado para determinar si el disparo fue autoinfligido.


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