Avance médico

“Antes había que armar las valijas e irse a Buenos Aires”: la inédita cirugía que ya se realiza en Tucumán

El cirujano Héctor Laguna encabezó un equipo que realizó por primera vez en Tucumán y el norte argentino una duodenopancreatectomía cefálica completamente por vía laparoscópica. La intervención duró seis horas y fue practicada a una paciente de 64 años con un tumor en la cabeza del páncreas.

20 Sep 2026 - 11:51

Un procedimiento quirúrgico de altísima complejidad y con pocos antecedentes en Argentina se realizó por primera vez en Tucumán y en el norte del país. Se trata de una duodenopancreatectomía cefálica (DPC) efectuada completamente por vía laparoscópica, una intervención utilizada principalmente para el tratamiento de tumores ubicados en la cabeza del páncreas. El cirujano Héctor Laguna, quien encabezó el equipo, explicó en La Tucumana de Mañana la importancia del procedimiento y lo que significa que este tipo de operaciones puedan realizarse en la provincia. 

Es una de las cirugías más complejas que hay dentro de la cirugía de la cavidad abdominal”, explicó Laguna. La operación ya se realiza en Tucumán de manera convencional, pero hasta ahora nunca había sido completada íntegramente mediante laparoscopía. En una intervención abierta es necesario realizar una amplia apertura abdominal para extirpar en bloque diferentes tejidos y luego reconstruir el tránsito digestivo mediante múltiples uniones o anastomosis. 

El procedimiento está destinado principalmente a pacientes con tumores en la cabeza del páncreas, una patología oncológica particularmente grave. “Cuando se puede operar a tiempo, podemos tener mejores resultados, mejor sobrevida”, señaló el especialista. En este caso, las condiciones de la paciente permitieron avanzar con una intervención totalmente laparoscópica. 

Laguna hizo especial hincapié en que el logro no corresponde solamente al cirujano que lleva adelante la operación. “El mérito no es de una sola persona, sino de un equipo, un equipo multidisciplinario”, remarcó. Para concretar una cirugía de estas características fue necesaria la participación coordinada de profesionales de cirugía, anestesiología, terapia intensiva, clínica médica y gastroenterología.

La intervención demandó seis horas, un tiempo que el médico comparó con las cinco, siete u ocho horas que puede requerir el procedimiento incluso en centros donde se realiza con mayor frecuencia. “Fue un éxito total”, afirmó. La paciente, una mujer de 64 años, fue trasladada posteriormente a terapia intensiva como parte del protocolo de control y, según relató Laguna, al día siguiente estaba despierta, sentada en su cama y sin requerir analgésicos. 

Para el especialista, allí aparece una de las ventajas de la vía laparoscópica. “La evolución es mucho más rápida”, destacó. Según explicó, este abordaje permite una recuperación y alimentación más rápidas y está asociado a menores tasas de infecciones y complicaciones, además de favorecer una movilización más temprana y el regreso a las actividades habituales. 

En los casos oncológicos, Laguna explicó que el objetivo de los cirujanos es realizar una resección completa del tumor y de los tejidos afectados. “Tenemos una premisa que es tratar de sacar el tumor y todo lo que esté afectado”, detalló. El procedimiento denominado R0 contempla también la extracción de ganglios periféricos y busca ofrecer al paciente mejores posibilidades frente a tratamientos posteriores, como la quimioterapia. 

Consultado sobre si Tucumán cuenta con las condiciones necesarias para continuar realizando intervenciones de esta complejidad, el médico fue contundente: “100%. La calidad médica acá en Tucumán es excelente, la calidad de los profesionales es excelente”. Laguna destacó también el equipamiento, la tecnología y el entrenamiento alcanzado por los profesionales locales, y recordó que su grupo ya viene realizando mediante laparoscopía cirugías de colon, estómago y otros procedimientos complejos. 

La precisión requerida permite dimensionar el desafío. Una de las etapas más exigentes consiste en volver a conectar estructuras extremadamente pequeñas dentro del abdomen. “El conducto pancreático es milimétrico, cuatro o cinco milímetros”, explicó Laguna. Realizar esas suturas internamente requiere experiencia, destreza, equipamiento y tecnología, además de una preparación física y mental capaz de sostener intervenciones que pueden extenderse durante seis, siete u ocho horas.

Pero para Laguna el avance tiene una consecuencia que trasciende al quirófano: los pacientes del norte ya no necesariamente tendrán que viajar cientos de kilómetros para buscar este tipo de tratamiento. Hasta ahora, explicó, quienes necesitaban una cirugía laparoscópica de estas características debían trasladarse principalmente a Buenos Aires o Córdoba, ya que son pocos los profesionales del país que realizan el procedimiento.

Una persona con esta patología tenía que armar las valijas, dejar su casa, su trabajo, todas sus cosas”, reflexionó el cirujano. A eso se sumaba tener que alejarse de la familia en un momento en el que, según remarcó, ese acompañamiento resulta fundamental. “Nosotros se la podemos brindar con los más altos estándares de calidad internacional”, aseguró sobre la posibilidad de acceder ahora a este tipo de cirugía en Tucumán. 

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