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Una joven tucumana participó en la construcción de un satélite espacial en India

Eowlyn Montenegro, estudiante de 18 años de Alberdi, fue la única representante nacional en la iniciativa ShakthiSAT, donde realizó tareas de soldadura, ensamblaje y programación en un proyecto que viajará al espacio.

15 Sep 2026 - 11:07

Foto Noticias del Interior.-

Juan Bautista Alberdi, Tucumán. La historia de Eowlyn Ornella Montenegro combina vocación científica, formación técnica y un hito de alcance internacional. Con 18 años y cursando sus estudios en el Instituto Técnico de Aguilares (ITA) —dependiente de la Universidad Nacional de Tucumán—, la joven tucumana regresó al país tras convertirse en la única representante argentina en ShakthiSAT, una iniciativa promovida por la organización Space Kidz India orientada al desarrollo de una futura misión en órbita lunar.

Aunque la convocatoria inicial contemplaba representantes de 108 países, diversas dificultades económicas vinculadas a los traslados internacionales derivaron en la participación efectiva de jóvenes provenientes de alrededor de 70 naciones.

Los primeros días en la India se centraron en capacitaciones teóricas en las que se profundizaron contenidos abordados durante la preparación previa, enfocándose en las características concretas de los satélites y sus cargas útiles. El programa contempló el desarrollo de dos dispositivos de distinto tamaño: uno de 12 unidades y otro de una unidad.

A partir del tercer día comenzó la fase práctica de trabajo en laboratorio (hands on). Aunque las participantes fueron divididas en grupos para desarrollar tareas específicas, Montenegro completó la asignación de su equipo y se sumó sucesivamente a los demás grupos hasta realizar las cuatro áreas técnicas previstas en el proyecto.

Entre sus tareas específicas, la estudiante realizó el bobinado de un magnetorquer, dispositivo utilizado en el sistema de control de actitud de pequeños satélites mediante la interacción con el campo magnético terrestre. Este procedimiento lo ejecutó utilizando las medidas de protección contra descargas electrostáticas correspondientes.

En el sistema de energía, soldó las placas solares del sistema de vuelo sobre una placa de circuito impreso (PCB) correspondiente al sistema de ingeniería. Posteriormente, participó de forma directa en el ensamblaje del modelo de ingeniería, una réplica funcional idéntica que permanece en tierra para realizar ensayos, diagnósticos y comprobaciones preventivas en caso de contingencias con el satélite en vuelo.

La cuarta etapa se enfocó en el apartado informático, donde intervino en la programación de uno de los chips. El código elaborado quedará integrado en el sistema de vuelo del vehículo espacial que será enviado al espacio. Al término de las jornadas técnicas, Montenegro rindió y aprobó el examen de evaluación sobre los conocimientos adquiridos.

Más allá del aprendizaje tecnológico, la estudiante destacó la dimensión social de la experiencia. El trabajo cotidiano le exigió comunicarse en inglés con jóvenes de diversas culturas y acentos, permitiéndole consolidar una red internacional de contactos con la que mantiene comunicación para desarrollar futuros proyectos científicos colectivos. Tras concluir las actividades de laboratorio, también visitó lugares históricos como el Taj Mahal antes de emprender el regreso a Argentina.

De vuelta en el sur tucumano, Montenegro trajo consigo la experiencia concreta de haber trabajado en la construcción directa de tecnología aeroespacial internacional.


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