En diálogo con FM La Tucumana 95.9, la psicóloga Gabriela Perrone advirtió sobre la gravedad de la problemática en los barrios populares, destacando la realización de asambleas interbarriales, el impacto del consumo de sustancias, la proliferación de la ludopatía digital y la urgencia de un abordaje comunitario junto al Estado.
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En diálogo con FM La Tucumana 95.9, la psicóloga Gabriela Perrone, integrante del dispositivo terapéutico de la Dirección de Prevención y Asistencia en Adicciones de la provincia, abordó la creciente alarma social por los altos índices de suicidios e intentos de suicidio en adolescentes. La especialista reconoció que el fenómeno dejó de ser un tema tabú para convertirse en una realidad cruda e ineludible en el trabajo territorial. "Lamentablemente nosotros tenemos que reconocer que es un fenómeno que se volvió hasta casi cotidiano para los equipos que trabajamos en territorio", afirmó Perrone. En ese contexto, detalló que al llegar a los barrios es habitual "recibir este tipo de noticias, es decir que los mismos jóvenes o adolescentes refieran el suicidio consumado o el intento de suicidio de pares con los cuales crecieron". Ante este panorama, remarcó que "no hay otra salida sino poder mirar el fenómeno, reconocer y aceptar que está sucediendo para poder abordarlo".
Frente a esta situación, vecinos y organizaciones comunitarias han comenzado a movilizarse en los barrios populares. El pasado 3 de septiembre se llevó a cabo la segunda Asamblea Interbarrial por la Salud Mental en el predio del ex matadero, ubicado en el barrio Villa 9 de Julio, tras un primer encuentro realizado el 30 de julio en el barrio Los Vázquez. En estas jornadas participan vecinos de sectores como Villa Muñecas, Cepla Costanera, Andes y Cedronar Vientos de Libertad, entre otros, junto a representantes de los Ministerios de Salud Pública, Educación y Desarrollo Social de Tucumán. Según explicó Perrone, el objetivo principal de estos encuentros es "poner sobre la mesa la gravedad de la problemática, la dimensión que viene tomando y sobre todo una necesidad de poder encontrarse con otros para construir las herramientas necesarias". Asimismo, subrayó que sin un esfuerzo mancomunado entre el Estado y los referentes barriales la problemática no se podrá resolver.
Al analizar las conductas asociadas, la profesional indicó que al consumo problemático de sustancias —como marihuana, psicofármacos, pasta base y cocaína— se le suma la rápida expansión de la ludopatía o adicción a las apuestas en línea. "Los chicos están en el patio del colegio y, lejos de lo que uno estaba acostumbrado a ver de interactuar, relacionarse o planificar, están cada uno ensimismado en su celular. Y no tiene que ver necesariamente con las redes sociales, sino con estas apuestas virtuales a las que se les está dando acceso con mucha facilidad, porque hoy un chico de 15 años puede tener una billetera virtual", advirtió.
Respecto a las causas del fenómeno, Perrone pidió no caer en explicaciones simplistas ni estigmatizar a las familias, destacando que se trata de una "multicausalidad". "Sería muy fácil poder adjudicarle la causa solo a una cuestión familiar, económica o social, cuando en realidad es la conjunción de un montón de factores que hay que abordarlos con la complejidad que requiere", aseveró. En esa línea, sostuvo que el problema de fondo radica en el debilitamiento de los lazos afectivos: "Lo que está de trasfondo y a lo que queremos volver siempre es a ese vínculo, a ese lazo que se va perdiendo con el otro y que le deja lugar al aislamiento y a la individualización en una etapa tan vulnerable como la adolescencia, en la que son seres humanos en constitución biológica, subjetiva y psíquica".
Por último, Perrone valoró el rol de los medios de comunicación no para fomentar conductas, sino como "una herramienta central" para difundir estrategias colectivas de abordaje y prevención. Para quienes atraviesan situaciones de crisis o buscan herramientas para acompañar a un familiar, recordó que existen canales de atención en la Secretaría de Adicciones (Crisóstomo al 300) y líneas telefónicas específicas de emergencia del Ministerio de Salud Pública provincial (SIPROSA).