Patricia El-Kadi, inició una demanda contra el Colegio de Veterinarios de Tucumán y aseguró que sufrió hostigamiento y malos tratos durante años. El conflicto se profundizó luego de la publicación de un video en el que cuestionó la calidad de un alimento para mascotas y, según relató, recibió una intimación y una sanción que alcanzaría el equivalente a cinco años de matrícula. “Me quisieron silenciar”, sostuvo en diálogo con eltucumano.
“Le inicié un juicio al Colegio de Veterinarios de Tucumán. Me cansé del hostigamiento, de los malos tratos y de que traten de que baje mis redes sociales”, afirmó Patricia El-Kadi en declaraciones a eltucumano, al explicar los motivos que la llevaron a recurrir a la Justicia. La profesional, que cuenta con una importante comunidad en redes sociales y recientemente alcanzó el millón de seguidores, sostiene que la situación no comenzó con el último episodio, sino que forma parte de una serie de situaciones que, según afirma, se extendieron durante años y que terminaron generando un conflicto con la institución que regula el ejercicio de la profesión.
El episodio que desencadenó la actuación que ahora cuestiona ocurrió el 10 de abril, cuando llegó a su veterinaria una perra con el abdomen notablemente hinchado y cistitis. Según contó, comenzó a preguntarle al tutor qué había sucedido y si contaba con estudios como ecografías, hasta que durante la consulta le informó qué alimento consumía el animal. A partir de esa información, El-Kadi cuestionó públicamente la calidad del producto y decidió realizar un video para sus redes sociales con el objetivo, según explicó, de advertir a otros tutores sobre la importancia de la alimentación de sus mascotas.
“Yo, en esto de querer informar, el ‘se te va a terminar muriendo el perro, Brenda’, hice un video explicando que, por más que a tu perro le guste, es como que vos comas todos los días hamburguesas de McDonald's: vas a terminar con un cuadro hepático, con obesidad, hipertensión”, relató la veterinaria. Sin embargo, la propia profesional reconoció que realizó esa publicación sin contar con determinados elementos técnicos que, posteriormente, consideró que debería haber tenido antes de formular públicamente sus afirmaciones.
“Subí el video sin tener los nombres de los lotes del SENASA, sin punción del hígado”, explicó. Luego, según su relato, recibió una carta documento de la empresa elaboradora del alimento en la que se le solicitaba que retirara el contenido y se retractara de sus dichos, además de advertirle que se comunicarían con el Colegio de Veterinarios de Tucumán para informar sobre la situación. “Perfecto, tienen razón, hasta ahí vamos todo bien. Yo no debería haber subido nada sin eso”, reconoció El-Kadi, quien aseguró que de esa manera dio por terminado el conflicto con la empresa.
Sin embargo, la veterinaria sostiene que el episodio fue posteriormente utilizado por el Colegio de Veterinarios como fundamento para avanzar contra ella. Según relató, la institución le aplicó una sanción que, de acuerdo con su interpretación, equivale a cinco años de matrícula, una medida que considera desproporcionada en relación con lo ocurrido y que interpreta como parte de un intento de limitar su actividad pública.
“La sanción más grave que puede imponer un Colegio es quitarte la matrícula, la segunda es limitarte por un tiempo la matrícula y la tercera es una multa que tenés que pagar. Me ponen cinco años de multa”, afirmó. En ese sentido, cuestionó que, según asegura, nunca fue convocada previamente por la institución para conversar sobre lo sucedido, conocer su versión o explicarle cómo debía proceder frente al conflicto. “Nunca hicieron una reunión conmigo, jamás me dijeron: ‘Pato, ¿qué pasó? Contame, ¿tenés matrícula al día, qué necesitás?’. Yo pago matrícula al día de todo y por anticipado”, sostuvo.
El-Kadi remarcó además que su decisión de acudir a la Justicia no está relacionada con el monto económico de la sanción, sino con lo que considera una cuestión de fondo vinculada con su libertad para ejercer la comunicación a través de sus redes sociales. “No es por la plata que voy a juicio. Lo que quiero es evitar que por envidia o poder cumplan su objetivo”, manifestó, y agregó que ya presentó ante la Justicia las denuncias y pruebas que, según afirma, respaldan su posición. “Yo sola no me puedo defender. No tengo por qué seguir recibiendo llamaditas de nadie donde me digan qué puedo subir, enseñar o no. No quiero cerrar mis redes sociales”, expresó.
La veterinaria también habló sobre el impacto personal que tuvo el conflicto y sobre la particularidad de su exposición pública. A pesar de la enorme cantidad de seguidores que reúne en sus plataformas, aseguró que siempre fue una persona tímida y que la exposición frente a las cámaras no es algo natural para ella. “Aunque no lo crean, soy sumamente tímida. Si supieran los abusos que he sufrido y la timidez que tengo, no pueden creer que hable ante cámaras”, sostuvo.
El-Kadi considera que su presencia en redes sociales cumple además una función educativa y que su objetivo es acercar información a los tutores de animales. “Llegamos al millón de seguidores en redes y lo que me interesa es compartir lo que sé con ustedes”, afirmó. En esa línea, sostuvo que el conflicto no debería limitarse a su situación particular, sino que también debería abrir una discusión sobre el derecho de quienes tienen animales de compañía a recibir información sobre cuestiones vinculadas con su salud y alimentación. “Es por los derechos de los padres de las mascotas, para que se les informe. Yo no tengo por qué saber que los alimentos de forrajería pueden matar a un animal, pueden causar pancreatitis”, señaló.
Según contó, la situación comenzó a generar repercusiones incluso fuera de Tucumán y recibió mensajes de profesionales de distintos países que se ofrecieron a asesorarla. “Me escribieron de España, Venezuela, México, me ofrecen servicios de abogados. Me han escrito montones de profesionales, me llamaron de INFOBAE”, aseguró. En ese contexto, mencionó a la abogada Eliana Olivera, a quien identificó como responsable del Departamento de Derecho Animal del Colegio de Abogados de Tucumán, y recordó que anteriormente había participado de actividades vinculadas con el derecho animal.
El-Kadi relató que el año pasado había sido invitada por el Colegio de Abogados de Tucumán a participar de un congreso en el que estuvieron presentes jueces de distintas provincias y profesionales especializados en derechos de los animales. Según explicó, fue la única veterinaria convocada para realizar una exposición sobre los aspectos legales relacionados con el ejercicio de la profesión. “Conocí a esta doctora que lucha por los derechos del animal”, recordó al referirse a aquella experiencia, que ahora adquiere un significado particular para ella debido al conflicto que mantiene con el Colegio de Veterinarios.
La profesional también introdujo una perspectiva de género al analizar lo sucedido y afirmó: “Estoy segura de que si yo fuera varón no me habría pasado”. En su relato, la situación trascendió el enfrentamiento entre una veterinaria y una institución profesional y se transformó, según su mirada, en una discusión sobre poder, comunicación y libertad para informar. Incluso utilizó una expresión vinculada con el derecho animal para describir cómo se siente frente al conflicto: “Se nombra como animal no humano, hoy me siento el animal humano más vulnerable que hay”.
A pesar de haber iniciado una acción judicial, El-Kadi se mostró confiada en el resultado del proceso y aseguró que atraviesa esta etapa con tranquilidad. “Antes de que se inicie el juicio, siento que ya lo tenemos ganado. Estoy en paz y tranquila porque se hizo una justicia social, estoy segura de que los jueces serán personas competentes”, afirmó, y manifestó su expectativa de que el Colegio de Veterinarios termine retractándose por la sanción que le fue aplicada.
“Estoy segura de que el Colegio de Veterinarios se va a tener que retractar y pedir perdón por sancionar a una influencer veterinaria, y si tengo un millón de seguidores es porque algo tengo”, sostuvo. La veterinaria cerró su mensaje con una advertencia sobre la repercusión que espera que tenga el caso: “Están equivocados de con quiénes se metieron. Me quisieron silenciar. Me llamó Infobae, sé que este caso va a dar una repercusión”.
Patricia El-Kadi es veterinaria y ejerce con matrícula profesional N.º 161. El conflicto que mantiene con el Colegio de Veterinarios de Tucumán quedó ahora en manos de la Justicia, mientras la profesional sostiene que continuará utilizando sus redes sociales para comunicar contenidos vinculados con la salud y el bienestar animal.