El Jefe de Policía de Tucumán apuntó directamente contra el perfil y el entorno familiar de los imputados, describiéndolos como individuos sumamente peligrosos. "Cualquier persona puede caer en manos de estos atorrantes con antecedentes, que ya purgaron condenas, estuvieron presos, vienen haciendo daño y van a seguir haciendo daño. Por eso queremos que la justicia llegue con todo", expresó el comisario.
Foto Policía de Tucumán.-
El asesinato del aspirante a policía Kevin Rueda, de 21 años, ocurrido en la madrugada del sábado, ha provocado una profunda conmoción en la provincia y dentro de la propia fuerza de seguridad. El joven se dirigía a cubrir un servicio en la Escuela de Oficiales cuando fue interceptado en la intersección de las avenidas Colón y Fortunata García. Según detalló el jefe de la Policía de Tucumán, Joaquín Girvau en FM La Tucumana 95.9, Rueda "fue abordado y prácticamente ejecutado para robarle su moto".
La investigación policial avanzó rápidamente bajo las instrucciones del fiscal de la causa, el doctor Sale, y con el despliegue de áreas clave como la División de Homicidios, Telemática y el Grupo Cero. Tras un seguimiento mediante cámaras de monitoreo, los investigadores localizaron la motocicleta de la víctima en la zona de Los Chañaritos y, posteriormente, detuvieron al primer sospechoso. El segundo implicado fue arrestado el domingo mientras intentaba ocultarse en el departamento Leales.
Girvau apuntó directamente contra el perfil y el entorno familiar de los imputados, describiéndolos como individuos sumamente peligrosos.