La asfixia financiera golpea con dureza a los sectores más jóvenes de la provincia debido al descontrol de las tasas de interés y la proliferación de deudas virtuales de rápido acceso. El economista Eduardo Robinson advirtió por la falta de antecedentes de una crisis de morosidad de esta magnitud, mientras que los datos locales revelan que más de 26.000 jóvenes tucumanos ya cayeron en el Veraz por deudas que contrajeron para poder subsistir.
El economista Eduardo Robinson conversó con Ana Pedraza y Gabriel Sanzano en La Tucumana de Mañana, por FM La Tucumana 95.9, para analizar el dramático escenario de endeudamiento que atraviesan millones de argentinos y miles de tucumanos. Durante la entrevista, el especialista desmenuzó las causas detrás de un fenómeno que combina salarios deprimidos, tasas de interés usurarias y un vacío regulatorio en el ecosistema de las billeteras virtuales, factores que han empujado a la población a una trampa de mora sin precedentes recientes en el país.
Al explicar el origen de este ahogo financiero, Robinson señaló que el comportamiento de los deudores cambió drásticamente con la desaceleración de los precios, que desarmó una vieja estrategia de supervivencia económica. "Lo que está pasando es que estamos en un contexto económico en el que, en primer lugar, no hubo una recomposición muy fuerte del salario en los últimos meses. Mucha gente había incorporado desde hace mucho tiempo la idea de que tomar un crédito hacía que, en contextos inflacionarios muy altos, esa deuda terminara licuándose". Según describió, antes las cuotas iniciales impactaban fuerte pero luego perdían peso relativo frente a la inflación; sin embargo, el escenario actual rompió esa lógica: "Mucha gente tenía la expectativa de que el proceso inflacionario le fuera a mermar la deuda. Bueno, eso no pasa hoy porque los niveles inflacionarios, si bien son altos, han empezado a descender. Entonces, todavía con un nivel de salarios que no se ha recuperado de manera significativa, mucha gente se ha endeudado y hoy tiene problemas para cumplir en tiempo y forma".
A este desajuste macroeconómico se le suma la falta de educación financiera y la asombrosa facilidad con la que operan las plataformas digitales. "Muchas personas lamentablemente tienen cierto desconocimiento en materia financiera y toman tarjetas de crédito o créditos prendarios sin hacer un cálculo previo de si los van a poder pagar o de cuáles van a ser las condiciones. Además, hoy es muy fácil: te llega un mensaje de Mercado Pago y es como que todo está al alcance de la mano". El economista remarcó que la virtualidad eliminó los filtros tradicionales del sistema físico, donde un oficial de cuentas evaluaba rigurosamente la capacidad de pago del solicitante. "Hoy en día hay muchos adolescentes que han tomado préstamos de manera irresponsable en billeteras virtuales y los padres están detrás de ver cómo se paga eso. Los antecedentes de antes eran más moderados porque estaba el sistema bancario, que era más estricto".
Frente al debate sobre si el sector público debe intervenir ante esta evidente asimetría entre usuarios desesperados y prestamistas digitales, Robinson descartó los "salvatajes" generalizados para evitar antecedentes de riesgo moral, pero instó al Estado a actuar como un regulador activo. "Si el gobierno dice 'voy a ayudar a todos aquellos seis millones de personas que están con deuda', el problema es el antecedente de salvatajes que crea, donde terminan pagando justos por pecadores. Sí me parece que lo que el gobierno tiene que hacer o puede hacer es tratar de llegar a acuerdos para lograr, básicamente, una baja en las tasas de interés de los préstamos. Es decir, que las tasas permitan refinanciar la deuda de acuerdo con la capacidad de pago". Asimismo, propuso obligar a las entidades financieras a buscar soluciones individuales: "Los bancos siempre hacen un estudio de riesgo crediticio para evitar estos problemas. Cuando las personas están ahorcadas, creo que ahí se debe trabajar caso por caso para adecuar la capacidad de pago con el préstamo. Eso es fundamental, además de la educación financiera y de regular quiénes tienen acceso a las billeteras virtuales y cómo pueden operar".
Los datos duros que arrojó el "mapa de la deuda" para la provincia de Tucumán confirman la gravedad de las advertencias del especialista. En el segmento de jóvenes de hasta 25 años, la tasa de morosidad en la provincia escala al 35.57%. Sobre un universo de 58.644 jóvenes deudores registrados, un total de 26.000 personas ya se encuentran en situación de mora por deudas que no pueden afrontar. La dimensión del pasivo en este rango de edad es alarmante: de un monto total de financiamiento tomado por 71.899 millones de pesos, ya hay 25.575 millones de pesos atrapados en mora.
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