Tras años de incertidumbre y una búsqueda que mantuvo en vilo al país, la Justicia Federal de Santa Cruz dictó sentencia por el hundimiento del submarino que se cobró la vida de 44 tripulantes. El fallo, sin embargo, dejó un sabor amargo en los familiares, especialmente en las provincias del norte, donde aún se llora la pérdida del capitán de fragata Pedro Martín Fernández y del cabo principal Luis Esteban García, los dos tucumanos que formaban parte de la dotación.
(Foto: Armada Argentina)
El Tribunal Oral Federal sentenció a Claudio Villamide, excomandante de la Fuerza de Submarinos, a tres años de prisión en suspenso. Fue hallado responsable de los delitos de estrago culposo agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público en el marco del juicio por el hundimiento del ARA San Juan. No obstante, al ser una pena de ejecución condicional, Villamide no irá a la cárcel. En la misma resolución, los jueces absolvieron a los otros tres altos mandos procesados: Luis Enrique López Mazzeo, Héctor Aníbal Alonso y Hugo Correa.
Para las familias de Tucumán, esta sentencia se siente como una justicia a medias. El comandante Pedro Martín Fernández, de 45 años y nacido en el barrio Echeverría de la capital tucumana, lideraba la misión. Su madre, Emma Nelly Juárez, recordó tiempo atrás en FM La Tucumana 95.9 con dolor que, antes de partir, su hijo le confesó una premonición escalofriante: “este va a ser mi último viaje”. Fernández, un experimentado marino que había prestado servicio en Chipre y Ushuaia, dejó atrás a su esposa y tres hijos en Mar del Plata.
Por otro lado, la historia del cabo Luis Esteban García refleja la lucha incansable de quienes buscan la verdad. García tenía solo 31 años cuando el submarino implosionó. Su madre, María Victoria Morales, ha sido una de las voces más firmes en el reclamo de justicia, describiendo el mar como la "tumba" de su hijo y señalando que pelear contra los "grandes poderes" del Estado ha sido un camino lleno de obstáculos.
El juicio, que se extendió por más de 30 audiencias, intentó reconstruir qué falló en la cadena de mando. Se determinó que el ARA San Juan sufrió una implosión a casi 900 metros de profundidad luego de informar una avería por el ingreso de agua en el sistema de ventilación y un principio de incendio en las baterías de proa. A pesar de los informes técnicos que señalaban fallas en el mantenimiento y controles pendientes, la defensa de los acusados sostuvo que el submarino era apto para navegar y que la decisión final de iniciar la misión fue del comandante Fernández.
Villamide, el único condenado, defendió su inocencia hasta el último momento, asegurando que aún hoy no existe una explicación definitiva sobre la mecánica exacta de la tragedia. Mientras tanto, el proceso legal continúa ramificándose: además de las posibles apelaciones a este fallo, persiste la investigación por el espionaje ilegal realizado contra los familiares de los tripulantes durante el gobierno de Mauricio Macri, una causa en la que recientemente fueron sobreseídos exdirectivos de la AFI.
Para Tucumán, la sentencia no cierra la herida. La lucha de las madres de Fernández y García continúa, mientras los nombres de sus hijos permanecen grabados en la memoria de un país que aún busca respuestas claras sobre lo que sucedió aquel 15 de noviembre de 2017 en las profundidades del Atlántico Sur.
Capitán de fragata Pedro Martín Fernández
El comandante del ARA San Juan tenía 45 años y había nacido en San Miguel de Tucumán el 1º de diciembre de 1972, donde pasó su infancia en el barrio Echeverría y cursó sus estudios secundarios en la Escuela Normal Superior Juan Bautista Alberdi. Ya en la adolescencia sintió una fuerte vocación militar -algo de familia, ya que su hermano mayor, Juan José, forma parte del Regimiento Granaderos a Caballo- y comenzó su formación hasta alcanzar el grado de capitán de fragata. El 2 de marzo de 2015 se había asentado con su familia en Mar del Plata, cuando se convirtió en segundo comandante del submarino. Estaba casado con Ana María Raya Tonetti, compañera de la escuela en su niñez, y era padre de tres hijos.
Cabo principal Luis Esteban García
Nació en San Miguel de Tucumán, el 14 de marzo de 1986 e ingresado a la Armada Argentina el 8 de febrero de 2006. Integraba la Dotación Complementaria del Submarino ARA “San Juan” en su última misión en 2017. Tenía 31 años y estaba casado con Gabriela: juntos vivían en Playa Serena, en las afueras de Mar del Plata, junto a sus dos hijos, Nahuel y Agustín.