La senadora nacional ya ni disimula y aprovechó el triunfo de la selección para chicanear al funcionario caído en desgracia y a los hermanos Milei.
"Ahí va la cábala": Bullrich, en pleno brindis, tras el triunfo de la Selección.
La renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete, confirmada este sábado tras una reunión en la Casa Rosada con Javier Milei, desató una reacción inmediata y cargada de ironía por parte de su principal detractora interna: Patricia Bullrich. Algunas horas después de que se oficializara la salida del funcionario, la senadora nacional utilizó sus redes sociales para celebrar, mezclando el alivio político con el clima festivo por el triunfo de la Selección Argentina ante Jordania. "Festejemos. Brindemos. Todas buenas. Ahora se vienen partidos importantes", disparó la dirigente, en un mensaje que fue interpretado como un brindis por el fin de la gestión de Adorni.
La euforia de Bullrich no es casual. Durante meses, la senadora mantuvo una relación de máxima tensión con el ahora exjefe de Gabinete, a quien llegó a calificar de "pelotudo" en los pasillos del Congreso tras un desencuentro por su agenda de interpelación. Para la líder del PRO, la permanencia de Adorni en el Gobierno era insostenible debido a los constantes escándalos por su crecimiento patrimonial, que incluyeron desde inversiones en bitcoins no declaradas hasta la lujosa remodelación de una casa en el country Indio Cua por 245 mil dólares pagados en efectivo.
Poco antes de su posteo "mundialista", Bullrich ya había marcado el terreno con un mensaje de tono más institucional pero igualmente demoledor, apenas se oficializó la renuncia: “La confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio”, escribió, señalando directamente las falencias que, a su juicio, dinamitaron la figura del ex vocero. Esta postura refleja el hartazgo de un sector del oficialismo y sus aliados que consideraba que las explicaciones de Adorni sobre su "caja de zapatos" con dólares y herencias inesperadas no convencían "ni a propios ni a ajenos".
La salida de Adorni representa también un duro golpe para el círculo íntimo del Presidente. Hasta último momento, el funcionario contó con el respaldo de Karina Milei, quien lo definió como una persona "íntegra y muy querida", y del propio Javier Milei, quien demoró la decisión argumentando que el sistema político quería ir por su cabeza como parte de un ataque generalizado contra su gestión. Sin embargo, la presión del PRO y la amenaza inminente de una moción de censura en el Congreso terminaron por forzar la dimisión del eximio jugador de Age of Empires.
En su carta de despedida, Adorni se victimizó denunciando una "carnicería mediática" y "ataques incesantes" contra su familia para justificar su paso al costado. Mientras tanto, en las filas del macrismo celebran lo que consideran la "decisión correcta" del Presidente y ya se frotan las manos ante la posibilidad de que Diego Santilli ocupe el cargo vacante, lo que marcaría un giro hacia una política más profesional y menos dependiente de los avatares de las redes sociales que tanto obsesionaban al funcionario saliente.