DERECHOS HUMANOS

El Nieto Recuperado 128, secuestrado y sustituido en Tucumán, ya conoce su identidad biológica completa

El Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) le confirmó a Marcos Eduardo Ramos su vínculo biológico paterno con Pastor Dante Campos, desaparecido durante la última dictadura cívico-militar. La noticia llegó en la antesala del juicio oral por sustracción, retención, ocultamiento y sustitución de identidad.

09 Jun 2026 - 11:57

Estela de Carlotto con la foto de Marcos Eduardo Ramos. (Foto tomada de El País)

El Nieto Recuperado Nº128, Marcos Eduardo Ramos, ya conoce su identidad biológica completa: ya sabía que su mamá es Rosario del Carmen Ramos, y ahora el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), le confirmó su vínculo biológico paterno con Pastor Dante Campos, desaparecido durante la última dictadura cívico-militar. La noticia llegó en vísperas del inicio del juicio oral por sustracción, retención, ocultamiento y sustitución de identidad de Ramos y su hermano, Elías Ismael Suleiman.

La Oficina de Derechos Humanos de Tucumán de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad (PCCH), coordinada por el fiscal Pablo Camuña, notificó a Marcos Eduardo Ramos, el resultado positivo de los estudios de ADN.

La evidencia genética analizada determinó que la muestra aportada por Ilda del Valle Campos, hermana de Pastor Dante Campos, presenta una compatibilidad del 99,99 % con el parentesco biológico de Ramos. El resultado permitió identificar su rama paterna y reconstruir así su identidad biológica completa.

Ramos había recuperado su identidad en agosto de 2018, cuando el BNDG confirmó su vínculo materno con Rosario del Carmen Ramos, también desaparecida durante el terrorismo de Estado en Tucumán.

Con el nuevo estudio, se logró restablecer plenamente su identidad como hijo de Pastor Dante Campos y Rosario del Carmen Ramos, y posibilitar su encuentro con una nueva parte de su familia biológica luego de casi 50 años.

La confirmación de su identidad biológica completa se produjo en la antesala del juicio oral que comenzará el próximo 17 de junio, en el que se analizarán los hechos de sustracción, retención, ocultamiento y sustitución de identidad sufridos por Ramos y su hermano Elías Ismael Suleiman.

Cuando Marcos Eduardo Ramos nació, su padre ya se encontraba en la clandestinidad; se presume que no llegó a conocerlo. Posteriormente fue secuestrado y permanece desaparecido.

Su madre, Rosario del Carmen Ramos, fue privada ilegalmente de la libertad en varias oportunidades y fue vista por última vez entre noviembre y diciembre de 1976.

Cuando Marcos tenía pocos meses de vida, fue secuestrado junto a su medio hermano Elías Ismael Suleiman, de 8 años, de la vivienda donde ambos permanecían al cuidado de una familia.

Los niños fueron trasladados por la fuerza a una casa de Tafí Viejo en la que había otros menores y allí fueron separados. No volvieron a encontrarse hasta 2018.

Según la investigación, Ramos fue posteriormente apropiado por Víctor Lucio Sánchez, alias “Pecho i' Tabla”, quien se desempeñaba como Personal Civil de Inteligencia del Destacamento de Inteligencia 142 del Ejército Argentino en Tucumán, cargo obtenido gracias al aval ideológico y moral del imputado Carlos Alberto Vega, capitán del mismo destacamento y jefe de Actividades Especiales de Inteligencia durante el año 1976 en la provincia.

La causa fue elevada a juicio en abril de 2025. Debido al fallecimiento de otros imputados durante la tramitación del expediente, el único acusado que llegará al debate es Vega. De acuerdo con la acusación, desde su rol funcional y cercanía personal con Sánchez, el excapitán será juzgado como partícipe necesario de la sustracción y sustitución de identidad de Ramos —segundo nieto recuperado en la provincia— y por haber sustraído y tornado incierta la identidad de su hermano mayor, Suleiman.

La acusación sostiene que, en ese caso, las maniobras investigadas tuvieron como consecuencia tornar incierto su estado civil, mientras que respecto de Ramos implicaron la modificación de su identidad mediante la falsificación de la documentación utilizada para acreditar sus datos personales.

 

El Comunicado de Abuelas de Plaza de Mayo cuando restituyó la identidad de Marcos Eduardo Ramos

Encontramos al hijo de Rosario del Carmen Ramos, nuestro nieto 128

Abuelas de Plaza de Mayo celebra el encuentro de otro nieto que durante 42 años vivió con su identidad cambiada. Hijo de Rosario del Carmen Ramos, Marcos nació en San Miguel de Tucumán, donde ambos fueron secuestrados, él con casi cinco meses de vida. Ayer, el nuevo nieto conoció la noticia y se encontró con su familia que lentamente, junto a las Abuelas de Plaza de Mayo, lo ayudará a reconstruir su historia e identidad.

Rosario nació el 6 de octubre de 1948 en El Diamante, Santiago del Estero. Tenía ocho hermanos y una hermana y su familia la llamaba "Charo". Ya en Tucumán se casó con Ismael Amado Suleiman, con quien tuvo a sus dos primeros hijos: Ismael y Camilo. Rosario era una activa militante del PRT. Luego de separarse de su marido, fue secuestrada a principios de 1976, estando embarazada, en un operativo realizado por las fuerzas de seguridad en la zona del viejo cargadero de caña de la localidad de San José. La mantuvieron cautiva varias semanas hasta que fue liberada. Su tercer hijo, Marcos Eduardo Ramos, nació el 9 de junio de 1976.

En noviembre de 1976, fuerzas de seguridad realizaron operativos ilegales en la capital tucumana y secuestraron a Rosario del Carmen, que partió con destino desconocido en un Ford Falcon blanco. Camilo en ese momento se encontraba al cuidado de su padre, pero Ismael y Marcos, que vivían con su madre, fueron llevados a una casa quinta ubicada en Tafí Viejo. Esa fue la última vez que Ismael vio a su hermano menor. Luego de permanecer una semana allí, Ismael fue trasladado a otro domicilio en Tucumán, del que escapó muchas veces, hasta que en una ocasión logró ubicar a su tío paterno, quien dio aviso sobre su paradero al padre del niño. Así lograron recuperarlo. Desde entonces sabe que tiene un hermano menor que fue secuestrado. Rosario continúa desaparecida.

La búsqueda

Ismael se acercó a la Comisión Nacional por el Derecho a la identidad (CONADI) en 1999 y contó que en 1976 había sido secuestrado junto a su hermano y su madre y que nunca más había sabido de ellos. Por otra parte, en 2013 se recibió una denuncia en el Fondo Permanente de Recompensas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, con información que señalaba a un joven como hijo de desaparecidos, apropiado por una persona imputada por crímenes de lesa humanidad en la provincia de Tucumán.

Estos datos novedosos fueron entregados a la Unidad Especializada para Casos de Apropiación de Niños durante el Terrorismo de Estado, del Ministerio Público Fiscal, que inició una investigación para profundizar los datos contenidos en la denuncia. Tras verificar que resultaba probable que el joven efectivamente fuera hijo de desaparecidos, remitió la investigación a la Fiscalía Federal N° 1 y a la Oficina local de la Procuraduría de Crímenes Contra la Humanidad de Tucumán, quienes a su vez dieron intervención al Juzgado Federal Nro. 1. Así se pudo encontrar a Marcos, quien accedió voluntariamente a realizarse los exámenes de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos, luego de que el juez ordenara tomar las respectivas muestras.

Tucumán

Marcos es el segundo nieto restituido en esta provincia. Las fosas comunes descubiertas e investigadas allí en las que se identificó a más de un centenar de desaparecidos y desaparecidas, junto a la comprobación de la existencia de un capítulo local del plan sistemático de apropiación de niños y niñas, vuelven a colocarla ante la evidencia del horror. El caso de Marcos debería contribuir a acabar con el negacionismo, la justificación y el olvido que subsisten en parte de la sociedad y, en particular, en Tucumán. También, demuestra la importancia de fortalecer a los organismos que desde el Estado intervienen en el esclarecimiento de estos delitos de lesa humanidad.

Pero, además, es indispensable la ayuda de la sociedad: solo así podremos saber dónde están nuestros nietos y nietas y qué pasó con nuestros hijos e hijas. La restitución de Marcos es fruto de datos nuevos a los que nunca habíamos accedido. Nuestros nietos y nietas pueden estar en cualquier rincón. Cualquier información, por insignificante que pueda parecer, quizá resulte la pieza faltante para dar con uno de ellos. Lejos de hacer daño o meterse en asuntos privados, serán protagonistas de sanar parte de la historia de nuestro país que aún duele. Los nietos y nietas lo agradecerán. Y aunque muchas Abuelas ya no estén, las familias, motorizadas por su lucha, podremos lograr ese abrazo postergado.



(Foto: abuelas.org)

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