La mujer contó cuándo fue la última vez que habló con ella y pidió que los culpables de su muerte sean encontrados.
Foto MPF.-
El barrio Manantial Sur y gran parte de San Man Miguel de Tucumán no salen de su conmoción tras el hallazgo sin vida de Erika Antonella Álvarez en un basural de la zona.
El hallazgo ocurrió el pasado jueves en un predio ubicado en la intersección de las calles William Bliss y Gerónimo Helguera. Allí, un grupo de mujeres realizaba tareas de recolección cuando advirtió la presencia del cuerpo y avisó a la Policía.
Los resultados preliminares de la autopsia confirmaron que la víctima fue asesinada con una “violencia notable”. Aún no hay detenidos, pero el Ministerio Público Fiscal intenta reconstruir las últimas horas de la víctima y determinar el móvil del homicidio. En ese contexto, su madre dio detalles de la vida de la joven y cómo fueron sus últimos días.
“El martes a la noche fue la última vez que hablé con ella. Me escribió y me dijo que el miércoles venía a comer”, recordó Claudia, su mamá, que señaló que Erika se había mudado hacía pocos meses a una casa cercana a la de sus papás. El sábado 3 de enero compartieron un asado familiar y los días siguientes continuaron el contacto por WhatsApp.
Pese a su promesa, la chica nunca llegó. Como no lograban contactarse con ella, la familia decidió ir hasta la casa. Allí descubrieron que el lugar estaba cerrado y vacío pero con el aire acondicionado encendido. Esta situación generó sospechas y a las horas volvieron, pero todo continuaba igual.
El jueves, a través de redes sociales, se enteraron de que algunos vecinos habían encontrado un cuerpo en un basural de la zona sur. “Algo me decía que era ella”, relató Claudia a TN.
El padre de Erika y una de sus hermanas se dirigieron a la zona donde se había formado un importante despliegue policial. Finalmente, lograron reconocerla por tatuajes y rasgos físicos.
Claudia recordó a su hija como “una buena chica”, con quien mantenía una relación de mucha confianza, que siempre avisaba cuando regresaba a su casa. También reconoció que atravesaba un consumo problemático de sustancias y que estaba intentando recuperarse. “En Año Nuevo me prometió que iba a cambiar”, reveló entre lágrimas.
“Quiero que los responsables paguen. A mi hija me la arrebataron como si su vida no valiera nada. Voy a buscarlos donde sea necesario”, finalizó.