En diálogo con FM La Tucumana 95.9, Maximiliano Villagra, propietario de la Línea 19 y la línea 11, describió la crisis del transporte urbano en la capital, afirmó que la drástica caída de pasajeros volvió “inviable” la actividad y aseguró que UberMoto genera una distorsión que el municipio “no puede desatender”. Además, explicó por qué los empresarios proponen cambiar el esquema de financiamiento y alertó que, sin medidas, el servicio se seguirá deteriorando.
Foto facebook línea 19
El conflicto del transporte público, que tienen en tensiones a los empresarios y la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, tuvo en las últimas horas un nuevo episodio luego de que se confirmara la suspensión rotativa de 150 choferes, según lo informado desde la Unión de Tranviarios Automotor (UTA), que este miércoles al mediodía se reunirán nuevamente con los dueños de las líneas capitalinas en la Secretaría de Trabajo. En este contexto, Maximiliano Villagra, dueño de la empresa que opera la Línea 19 y la línea 11, brindó declaraciones en FM La Tucumana 95.9 en la que describió la situación como “súper compleja” y advirtió que el sistema es hoy “insostenible”.
Villagra señaló que el conflicto no comenzó ahora, sino que es el resultado de “un cúmulo de situaciones” que vienen desde gestiones municipales anteriores, pero que se agravaron a partir de enero con la irrupción de UberMoto. Según explicó, la aplicación provocó una migración masiva de pasajeros que antes utilizaban el transporte público: “UberMoto genera una distorsión en el sistema, migrando pasajeros del colectivo hacia ese servicio, y eso volvió la actividad insostenible.”
El empresario detalló que la recaudación diaria de las empresas depende directamente de la cantidad de pasajeros transportados, y que la caída es tan profunda que hoy registran niveles similares a los de enero, un mes históricamente bajo por vacaciones. Incluso aseguró que, aun renovando la flota —la Línea 19 incorporó 16 unidades 0 km desde octubre de 2023—, el número de pasajeros siguió desplomándose.
Al analizar por qué la gente elige UberMoto, mencionó dos atributos que el colectivo no puede igualar: velocidad y seguridad. La aplicación brinda un servicio puerta a puerta y evita que los usuarios caminen hasta una parada, algo clave en zonas donde la inseguridad es mayor. “Frente a esos atributos, yo no puedo competir”, sostuvo.
En este escenario de pérdida de pasajeros, Villagra fue crítico con la postura del municipio capitalino. Recordó que UberMoto no está regulado por la municipalidad: “Si la municipalidad decidió que no va a regular UberMoto, lo que no puede hacer es desatender la distorsión que ese sistema genera en el transporte público.”
Respecto de la propuesta empresarial de cambiar el sistema de financiamiento pasar del boleto cortado al pago por kilómetro recorrido, explicó que la caída del pasaje vuelve inviable el modelo actual porque ya no hay forma de distribuir los costos. El municipio, en este esquema, cobraría todos los ingresos (incluidos subsidios y pasajes) y pagaría a las empresas por kilómetro. “Con este nivel de pasaje, el sistema no es sostenible. Si seguimos así, lentamente el servicio se va a precarizar hasta volverse inviable.”