El centenario diario planteó la posibilidad de una escalada de violencia, tras las detenciones de integrantes del clan Ale y Los Gardelitos, que expusieron los vínculos entre la droga y la barra del club San Martín de Tucumán, cuya dirigencia responde a La Asociación Bancaria.
Facundo Ale, tras ser detenido el pasado viernes.-
"Con el avance de la investigación surgieron indicios de que se trataría de una guerra entre grupos narcos de la provincia". Así engloba el diario La Gaceta lo que ocurre hace poco menos de 20 días en Tucumán, con las detenciones de Facundo Ale, hijo de Ángel El Mono Ale, Javier “Chuky” Casanova y Walter “Petiso David” Lobo, que ayer lunes se entregó en los tribunales federales.
"¿Se desató una guerra narco en Tucumán?", plantea el centenario periódico, que comienza una repaso de lo acontecido el último viernes, cuando Facundo Ale, se entregó cerca del límite con Santiago del Estero. "Ángel “El Mono” Ale gritó a los cuatro vientos que es un agricultor y mostró aires de justiciero. Los tucumanos escucharon de su boca que por el tiroteo en el que está involucrado su hijo, Facundo Ale, se descubrió una banda de narcotraficantes". "El ahora cañero que décadas atrás imponía temor en las calles y que fue condenado por maniobras por la comercialización de drogas, se puso el traje de denunciante. La verborragia, en el mundo narco, se paga con la vida. Por eso volvieron a activarse las alarmas", describieron.
Según cuenta en detalle el periodista Gustavo Rodríguez, el pasado 21 de septiembre se registró un tiroteo en el que uno de los protagonistas resultó herido. El fiscal Miguel Fernández investigó el caso y llegó a la conclusión que la pelea fue protagonizada por dos grupos. Uno integrado por Javier “Chuky” Casanova (uno de los denunciados en la bandera) y el otro, por Facundo Ale, que expuso los vínculos entre la droga y la barra del club San Martín de Tucumán, cuya dirigencia responde a la Asociación Bancaria, que es encabezada por el diputado nacional Carlos Cisneros. "Al principio, los investigadores sospechaban que había sido un nuevo capítulo de la cruenta historia por el dominio de la barra brava de San Martín, pero con el avance de la investigación surgieron indicios de que se trataría de una guerra entre grupos narcos de la provincia", aclaró.
El 13 de diciembre del año pasado, en La Ciudadela, desde el interior de un vehículo dispararon y lo hirieron de un balazo a Ale. Al día siguiente, durante un partido del “Santo” -club que el clan Ale comandó durante años-, se desplegó una bandera denunciando a “Chuky” como vendedor de drogas. A pesar de eso, la causa fue archivada.
Desde hace años, Casanova está en los radares de los investigadores. Lo señalan como un supuesto proveedor de drogas de numerosas redes de narcomenudeo de toda la provincia. En un allanamiento encontraron casi 100 bochitas de cocaína, por lo que fue detenido hace 10 días y procesado por la Justicia. Walter 'Petiso David' Lobo, su supuesto aliado cuyo nombre también apareció en la bandera, terminó entregándose luego de que en su casa se encontraran cinco kilos de marihuana. El fiscal Fernández mencionó que se estaba investigando la muerte del narco Mario Pasarín, que el martes pasado se había matado en un accidente. A su entender, el VW Passat gris que protagonizó el siniestro podría ser el que estuvo involucrado en el tiroteo. Los defensores intentaron desvirtuar ese indicio, pero fue el mismísimo Facundo Ale el que reconoció que conocía a ese hombre porque había sido suegro de su hermano Eduardo “Monito” Ale, fallecido años atrás en un siniestro vial
"Recurriendo a una estrategia de los 80, Ángel Ale decidió entregar a su hijo ante la prensa. Sus allegados aseguraron que manejaba una inquietante versión: la Policía lo detendrían vivo o muerto. Ese temor, sumado a los $15 millones de recompensa que había ofrecido el Gobierno para concretar su detención, fueron argumentos sólidos para cambiar de postura y terminar entregándose ante las autoridades. Rápidamente, padre e hijo aseguraron que los autores del ataque eran miembros del clan Los Gardelitos por una disputa que mantienen ambas familias desde hace más de 40 años y que tuvo su máximo pico de tensión con un doble crimen registrado el 31 de diciembre de 1986", recordó, y destacó: "Pero los pesquisas no creen en esa versión. Piensan que hay otros motivos por detrás".
Durante la audiencia judicial, realizada 48 horas después de que quedara a disposición de la Justicia, Facundo Ale insistió con su postura. Como ya lo había dicho ante las cámaras, señaló a los “Gardeles” como los autores del ataque. También señaló que habrían sido los mismos responsables del ataque que sufrió el 11 de diciembre de 2024 y que la Justicia no hizo nada para esclarecer ese hecho. Fernández, que investigó esa causa, le recordó que tuvieron que esperar meses para que se presentara a ratificar la denuncia y que, cuando lo hizo, no identificó a nadie por lo que la pesquisa quedó congelada.
“Facundito”, como se lo conoce, dio un paso importante: no mencionó en ningún momento a Casanova. Para los defensores de “Chuky”, es un importante alivio procesal. Los investigadores creen que el acusado trata de protegerse después de que su padre reconociera que denunció a través de una bandera a dos supuestos narcos. Ese gesto no garantiza que no sufra represalias por su “batida”, como se dice en la jerga narco. Hay una evidencia en las redes sociales.
Horas después de su detención, el hijo de ”Petiso” David, Abel Lobo, escribió una amenaza en Facebook: “Mandaste allanar mi casa estando preso en el penal de Villa Urquiza. Lo hiciste cargar a mi papá y sabés de lo que hablo.“Dejalo a tu hijo que llegue al penal. Acá estoy yo. No le voy hacer nada. No seas tan cobarde. Nadie quiere matar a tu hijo. Estoy preso por robo. No somos asesinos. Dejalo que lo traigan para acá. Si lo cruzo, lo saludo”. Ese mensaje, sería sólo un anticipo de lo que puede ocurrir.
Según La Gaceta, "el mundo narco" maneja una teoría: en base a los dichos de Ángel Ale, la Policía salió a cazar a personas que nunca fueron acusadas por comercialización de droga. Los más de 70 allanamientos que se hicieron por esta causa se concretaron en lugares desconocidos por los investigadores. Los supuestos acusados de comercializar grandes cantidades de droga, terminaron siendo procesados por tener menos de 100 gramos de cocaína y cinco kilos de marihuana.
Los defensores de los acusados aseguran que la Policía les plantó la droga, es decir, que le pusieron los estupefacientes para que sean procesados. Por esa razón, los defensores de Casanova ya pidieron informes a diferentes empresas de servicios para probar que, por ejemplo, los efectivos cortaron la luz para que las cámaras que había en el interior de la vivienda no registraran imágenes del procedimiento.
Los abogados del “Petiso David” recibieron la versión de que parte de la marihuana secuestrada en un operativo en Trancas terminó en su casa. Solicitarán que se realice un peritaje entre ambas drogas para determinar si el corte del estupefaciente y su envoltura son las mismas. También aseguraron que podrían demostrar que el cannabis decomisado fue ingresado por los mismos efectivos. Fuentes de la fuerza señalaron que esa es una estrategia defensiva tan vieja como el delito mismo y que deberán probar esas versiones. "Esto recién comienza y en los próximos días podrían producirse más novedades", anticipó el centenario medio de comunicación.