FM latucumana habló con los vecinos para conocer cómo padecen y combaten la inflación, luego de que se conociera que en Tucumán los alimentos aumentaron un 78% en lo que va del año.
La Dirección de Estadística de Tucumán dio a conocer el Índice de Precios al Consumidor de octubre que fue de 5,41%, menor que el promedio nacional, que fue de 6,3%.
Si bien la medición de octubre fue menor que la de septiembre (6,74%), el informe del organismo provincial arrojó que en lo que va del 2022 los alimentos aumentaron un 78,84%, y si hablamos de los últimos 12 meses (de octubre a octubre), la cifra sube a 91,36%.
FM latucumana recorrió las calles del microcentro para conocer cómo padecen y batallan los tucumanos contra la inflación. “Buscando precio. Nosotros compramos pollo porque está más barato. La carne ya se olvidó. En mi casa la parrilla ya no aparece de los yuyos”, lanzó un jubilado que caminaba por la zona de un supermercado de la calle 24 de septiembre al 600.
En su recorrida, Javi el Vivo habló con otra jubilada, que contó que puede afrontar la delicada situación económica gracias a la ayuda de sus hijos. Hoy en día tenés que vivir como puedas. Quizás una semana comés una cosa y la próxima te privas a agua o lo que se pueda. La situación como está (...) y para nosotros los jubilados menos con lo que estamos ganando”, comenzó explicando.
“Dicen que para la canasta familiar se debe tener $180.000 o $190.000, y nosotros estamos ganando $47.000”, agregó.
“¿Cómo se hace?”, consultó Anita Pedraza. “Nosotros gracias a los hijos, a los nietos, que nos dan una mano, porque nosotros salimos del banco y vamos a pagar la luz y a la farmacia y ya no tenemos nada, pero gracias a los hijos que nos dan de comer. Gloria a Dios que me los bendiga”, dijo la jubilada
Sobre cómo afronta el día a día, la señora afirmó que el dinero no le alcanza. “Tengo que esperar que venga uno de mis hijos y me de un tanto, otro tanto y de ahí salgo y compro. Verdura no podes comer, carne no podés comer, fruta ni hablar. Todos están viendo la situación que estamos viviendo, pero los únicos que no la ven son los que gobiernan”, criticó.
Por último, se escuchó el relato de Martín, un vendedor de praliné de la zona. “Uno labura el doble pero lo mismo no te alcanza. Estoy desde las 8 hasta las 21 para llevar la comida a la casa”, comentó.
Sobre el precio de los alimentos, el trabajador explicó que “aumentaron bastante, a pesar de los meses anteriores que pagaba un kilo de maní crudo $180, hoy está en 300 y 400 pesos”.
Por la comida del día a día, Martín contó que su familia prioriza el pollo como reemplazo de la carne vacuna “La carne se fue al doble. A uno que le gusta la carne va muerto. Aquí lo tengo al pollo ya. Suprema, pata muslo, ya no sabés cómo pasarlo”, dijo entre risas.
Por último, sobre las fiestas de fin de año, este vendedor afirmó no saber cómo celebrarán ante la escalada de precios sin techo. “El año pasado fue tranqui pero ahora no sé cómo van a ser. La bebida aumentó no sé cuánto”, finalizó.